
“Solo unos pocos encuentran el camino, otros no lo reconocen cuando lo encuentran, otros ni siquiera quieren encontrarlo” Alicia en el País de las Maravillas, película de Walt Disney.
Parece que, como el conejo de la película, corremos sin rumbo porque no tenemos tiempo.
Vivimos llenos de ansiedad, queremos encajar en mundos diferentes y no pertenecemos a ninguno.
Muchas veces nos preguntamos si estamos en el “camino correcto” o “vamos camino del fracaso” y para evitar tanto el fracaso como la certeza, optamos por evadirnos y confiar en lo que dicen los demás o en lo que piensa el “compadre”.
Todo esto nos trae incertidumbre, nos sentimos perdidos, pero aún así hay algo dentro de nosotros que nos hace confiar en que todo saldrá bien.
Optimismo, fe, confianza en uno mismo.
Tiene muchos nombres, pero el principal es que hay momentos en los que perdemos el miedo y asumimos que lo único que tenemos que hacer es seguir caminando.
No importa si estamos en el camino correcto o no. No importa si estamos en el camino de otra persona.
El secreto es perder el miedo.
Para tener paz mental y deshacernos de la ansiedad, primero debemos tener claridad. La única forma de tener claridad es perder el miedo.
De alguna manera nos damos cuenta de que el miedo es una creación de la mente para protegerse.
La mente trata de protegerse y protegerte para que no sufras, está bien protegerte, pero eso no debe detener la intención de conocerte, de asumir el propósito de tu vida.
Al fin y al cabo, todo parece indicar que parte del propósito de la vida es el autoconocimiento y el crecimiento espiritual, como persona.
Cuando pierdes el miedo puedes ver lo que realmente eres como persona, lo que tienes y lo que te falta, también puedes darte cuenta hacia dónde vas y qué obstáculos tienes que superar o resolver.
Todo eso te da claridad. Y, cuando tienes claridad, todo se vuelve transparente, nada se oculta a tu observación.
Pero esa claridad, el tener claridad, te llevará a otro tipo de problemas: te darás cuenta que es muy fácil resolver lo que está en tu área, lo que está en ti y que si te concentras en lo tuyo avanzarás muy rápidamente y ganarás un nivel de autoestima que te empoderará.
Y esto representa otro problema. Fácilmente volverás a caer en ideas falsas, en la arrogancia y en la creencia de que todo lo puedes.
Es como una espiral ascendente. La misma espiral que un día fue a la baja y que te llevó al miedo, al concepto de fracaso y a la baja autoestima. A la depresión.
Pero cuando la espiral es ascendente, empiezas a vibrar con todo lo que te rodea.
La metáfora de la espiral es muy interesante. Puedes pensar en él como uno con amplios círculos abiertos, ascendiendo constantemente, pero tan lentamente que parece que no pasa nada. Esto es como andar por un camino llano con una pendiente tan imperceptible que parece que el camino es parejo.
También existen espirales de vida, con círculos muy cerrados, donde el ascenso es pronunciado y muy rápido. Cada mes hay algo nuevo, un nuevo desafío, un nuevo negocio, un nuevo proyecto. Siempre hay algo que desafía tu intelecto y te obliga a dar un poco más de lo que se espera, de lo que tú mismo esperas.
En una pendiente como esa, con círculos cerrados, no hay mucho tiempo para cuestionarse. La autoestima tiene que ser firme y la claridad es total. El resultado, que es inmediato y abundante, alimenta muchos niveles de motivación, principalmente los intrínsecos, los que residen en el interior de la persona.
Uno se da cuenta de que está en un camino que le permite mostrarse como realmente es, sin máscaras y sin miedo. Estás seguro de lo que estás haciendo. Uno está en el camino del autoconocimiento.
No perdamos la esperanza, ni la fe, hasta la próxima.
El autor es experto en comunicación corporativa y situaciones de crisis. Tiene un MBA del ITESM.
Contacto: hirampeon@gmail.com
Twitter: @Hirampeon
METRO es un sitio web internacional en donde destacan las noticias más relevantes de hoy, actualidad y diversos temas como deportes, politica, economía y más. Con información veráz y acertada en cada noticia de todo el mundo.
