lun. Jun 22nd, 2026

Los otros protagonistas de esta temporada, junto a las figuras presidenciales, han sido las encuestas, y particularmente las encuestas políticas de carácter partidista, que fueron planificadas y diseñadas para definir las candidaturas a la Presidencia.

A diferencia de las encuestas periodísticas, las encuestas de decisión política no son consultivas sino ejecutivas. Sus resultados no guían, ellos deciden.

Los partidos políticos han incorporado estas metodologías no para ayudarles en sus decisiones, sino para tomarlas por ellos, en el mejor de los casos. Hay quienes piensan que las encuestas sirven para dar un aspecto científico-metodológico-democrático a decisiones ya tomadas por la dirección.

Las encuestas partidistas son una especie diferente al resto, no sólo por su carácter ejecutivo, sino también porque sus resultados deben tomarse como una sentencia definitiva, como si se tratara de elecciones internas, pero sin los riesgos de éstas.

En las elecciones democráticas, el principio ideal es que quien gane por un voto gana las elecciones. Pero en una encuesta debes ganar por una diferencia mayor al margen de error, por varios puntos, para que no haya dudas ni reclamos.

En otras ocasiones he afirmado que las encuestas no reemplazan ni deben reemplazar a las elecciones, ni a los plebiscitos, ni a las consultas constitucionales, pero ya están reemplazando a las elecciones internas en nuestro país.

Para los partidos, las encuestas son menos costosas, menos agotadoras, menos inciertas y menos riesgosas que las elecciones. Además, permiten que los líderes políticos tengan más control, así como más opacidad y más discreción. Será necesario que un comité internacional de expertos las evalúe y emita recomendaciones sobre si son buenas o malas prácticas y a qué criterios de transparencia deben sujetarse.

Por ahora, permítanme plantear una paradoja. Las encuestas contribuyen a la vida democrática de varias maneras: una de ellas informa al electorado sobre las preferencias de sus conciudadanos; pero es muy probable que las encuestas políticas para la decisión de candidaturas no sean muy democráticas.

Como método científico, las encuestas permiten inferir lo que piensa, siente o prefiere el electorado en su conjunto a partir de una muestra relativamente pequeña de ellos.

Pero como método político, las pequeñas muestras de las encuestas son excluyentes, privan a la gran mayoría de los ciudadanos de participación política y no contribuyen al empoderamiento democrático. ¡Qué paradoja!

La candidatura de la 4T será decidida por 12.500 personas encuestadas por cinco empresas. Podemos apreciar o cuestionar las metodologías y ya habrá tiempo para evaluarlas. puesto anterior (Hay mucho que decir), pero parecen una cuestión secundaria a la vista de los aspectos políticos: con las encuestas se restringe la participación y se exige a los actores como condición aceptar los resultados como si fueran invariables y definitivos, independientemente de de si las encuestas, por su carácter muestral y técnico, arrojan resultados variables, inciertos y propensos a errores.

La candidatura del Frente de oposición debe haber resultado de un método mixto que combina una encuesta nacional y una elección interna. En la encuesta se expresaron unas tres o cuatro mil personas (el Frente no reveló el número), mientras que en las elecciones cientos de miles podrían haber votado. Sin embargo, estos tendrían el mismo peso que la encuesta de tres mil. Nada justifica esta falaz disparidad.

Peor aún, tras el descenso de Beatriz Paredes en el Frente, el ejercicio electoral fue cancelado y la encuesta asumió el 100 por ciento del peso, dejando la elección de la candidata presidencial, Xóchitl Gálvez, en voz de una pequeña muestra de encuestados.

Los partidos atraviesan desde hace varios años una crisis de confianza y credibilidad. Sus métodos de selección esta temporada, lejos de contribuir a la democratización partidista, lejos de construir vínculos de representación política con la ciudadanía, parecen ir en la dirección opuesta.

Queda poco para saber el resultado del proceso de la 4T. Encuestas de Noticias han documentado una reducción paulatina de la confianza ciudadana en las encuestas que Morena utiliza como método de selección de candidatos. Además de eso, es necesario seguir contando los posibles daños a la práctica y reputación de las encuestas tras estos usos políticos.

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Metro

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