sáb. May 9th, 2026

Para los días en que nos encontramos, es oportuno recordar que hace casi dos siglos México le entregó al mundo un hermoso regalo que ha perdurado hasta el día de hoy. Se trata de la hermosa Flor de Nochebuena, originaria de nuestro país, que los aztecas llamaron Cueltaxóchitl. Esta flor, en realidad una inflorescencia, es hoy universalmente conocida. También es identificado a nivel mundial como parte de la decoración imprescindible de la que sin duda es la época más bonita del año: la época navideña.

Sucede que por estas fechas es cuando las hojas de esa planta, bellas por derecho propio y por su disposición en forma de estrella, adquieren —aunque sólo las hojas más cercanas a lo que en realidad es la flor— el característico rojo fuego que es tan agradables a la vista, por lo que los primitivos pobladores del Valle de México las utilizaron como decoración.

Durante la Colonia, los mexicanos comenzaron a utilizar las hojas de esta planta en diciembre, que es cuando se vuelven rojizas dando la impresión de que florecen, para adornar sus nacimientos, adornar templos y formar guirnaldas decorativas. Desde entonces estuvo ligado para siempre a la Navidad.

El 25 de diciembre de 1825, el primer embajador de Estados Unidos en México, Joel Roberts Poinsett, por cierto con un triste recuerdo para nuestro país, descubrió la flor de nochebuena. Fue durante la visita que realizó en esa ocasión a la iglesia de Santa Prisca, en Taxco, donde los sacerdotes franciscanos solían adornar con nochebuena el belén que allí instalaron. El diplomático apenas vio esta flor y le pareció hermosa, elegante y exótica.

Tan grande fue el encanto que Cuetlaxóchitl ejerció sobre el embajador Poinsett, que envió un envío de plantas de Nochebuena a sus amigos en Charleston, Carolina del Sur, de donde era. Fue allí donde comenzó su cultivo en Estados Unidos. De ese lugar pasó a Europa y Sudamérica y debido a que Poinsett la trajo, esta hermosa flor es conocida en varios países como nochebuena, lo cual es verdaderamente lamentable.

Esta hermosa flor de México nunca debió llevar el nombre de este intrigante extranjero, quien jugó un papel muy negativo en la naciente vida independiente de nuestro país. Tanto es así que un diario de la época, “El Sol”, comentó que Poinsett, según su biógrafo, el historiador José Fuentes Mares, partió de nuestras tierras “acompañado de millones de maldiciones”.

Afortunadamente, no en todas partes esa hermosa flor lleva su nombre. Por supuesto, en México nadie la llama nochebuena sino Flor de Nochebuena. Aunque en algunas zonas del país también tiene nombre regional. Así, en Chiapas se le conoce como “Sijoyo” y en Durango como “Catalina”; en Guerrero, Michoacán, Veracruz e Hidalgo es “Flor de Pascua” y en Oaxaca es “Flor de Santa Catalina”.

Más allá de nuestras fronteras, la Flor de Nochebuena es conocida como la “Hoja de Luz” en Centroamérica; como “Corona de los Andes” en Chile y Perú; como “Bico de Papagayo” en Brasil y simplemente como “Flor de Navidad” en Venezuela. En Irlanda es “Chinese Lullet”. En Argentina, para nuestra sorpresa, es nada menos que la flor nacional y es conocida con el nombre de “Estrella Federal”, por haber sido el símbolo que en el siglo XIX adoptaron las fuerzas federalistas en ese país en su lucha contra los elementos. . centralistas

Cualquiera que sea el nombre por el que se le conoce, es un regalo navideño permanente de México para el mundo.

El pasado 12 de diciembre se cumplieron dos siglos del inicio de las relaciones diplomáticas de nuestro país con Estados Unidos. Este hecho histórico está asociado al malogrado Joel Poinsett, su primer embajador. Es lamentable que nuestra Flor de Nochebuena sea conocida en algunas partes del mundo como nochebuena, pero ¿qué podemos hacer?

¡Feliz navidad!

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Metro

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