mar. Ago 11th, 2026

Amigos, el famoso “Waka Waka” de Shakira y también “La Copa de la Vida” ya están sonando en mi playlist de Spotify. Esto indica solo una cosa… la Copa Mundial de Fútbol está por comenzar. En esta ocasión, “la Copa” tendrá un sabor diferente, pues en un principio no se disputó en verano sino en invierno, debido a las extremas temperaturas que se vivieron en Qatar durante los meses de junio y julio. Esto ha generado mucha polémica en el mundo del fútbol por los cambios logísticos en las diferentes ligas de los países, pero esto no solo ha sido polémico.

La propia elección de la sede, desde un inicio, ha enfrentado una serie de críticas que incluyen acusaciones de corrupción y violaciones a los derechos humanos. No olvidemos que el Departamento de Justicia de Estados Unidos acusó a los organizadores de Qatar 2022 de pagar sobornos para asegurar votos cuando se celebraron las elecciones para la Copa del Mundo hace 12 años.

Pero bueno, los negocios son los negocios, o al menos eso es lo que la gente piensa de una Copa del Mundo, especialmente para el país anfitrión. A simple vista y de forma directa, el host genera una gran cantidad de puestos de trabajo, nuevas infraestructuras, ingresos económicos del turismo e incluso del comercio internacional, además de quedarse con parte de los ingresos de taquilla. La FIFA se queda con los derechos televisivos, los patrocinios y los ingresos del merchandising oficial.

Aún así, es una gran inversión que hace el país para albergar el torneo. FIFA exige que la sede a ser seleccionada debe garantizar al menos dos estadios con capacidad de 80 mil personas para la inauguración y clausura, dos estadios con capacidad de 60 mil personas para semifinales y otros ocho estadios con capacidad mínima de 40 mil aficionados. Sumado a lo anterior, también debe incluir instalaciones deportivas como villas y campos de entrenamiento para los equipos que van a participar en el evento.

Esto significa que no muchos se sienten alentados por la gran rezago en la infraestructura que tienen o por la evaluación del proyecto en cuanto a costo y las fuentes de financiamiento que se necesitan para que puedan tener todo listo, aunque sabemos que muchos países han hecho hasta lo imposible por conseguir el torneo por el costo o el beneficio político que puede significar la realización de la Copa del Mundo más que en busca de rentabilidad económica. Esto nos hace preguntarnos, ¿Organizar un Mundial es un negocio?

Sudáfrica 2010 Fue un Mundial muy especial ya que fue el primero que se disputó en el continente africano. Sudáfrica invirtió alrededor de 3.900 millones de dólares. El país africano afirmó que el torneo generó un estimado de 4 mil 400 millones de dólares, generando 414 mil 500 empleos. Actualmente, cuatro estadios de los construidos tienen altos costos de mantenimiento y poco uso. Para Brasil 2014 Se estima que la controvertida inversión fue $ 15 mil millones. Ha sido una de las inversiones más altas en la historia de la competencia, recordando las protestas que esta provocó en la sociedad en el momento en que atravesó el país. Según la FIFA, Brasil obtuvo más de 7 mil millones de dólares en ingresos. Si bien este Mundial superó las expectativas del turismo, tuvo varias obras inconclusas y actualmente cuenta con estadios con poca actividad y alto mantenimiento. En 2018 la Copa se disputó en Rusia con una inversión de más de 11 mil millones de dólares. Las ganancias para este país fueron de 14.468 millones de dólares.

¿Qué nos espera para Qatar 2022? Hasta el momento se ha realizado una inversión de USD 1.696 millones. Actualmente, es un misterio qué se espera que entre al país árabe con las restricciones de alcohol y las normas de conducta que han desmotivado a los turistas y a las propias marcas.

Con todo lo anterior, nos queda claro que en muchas ocasiones la patria es la sacrificada y la que paga el costo. Quien recoge el fruto es la propia FIFA y las marcas en torno al Mundial. La FIFA ganará alrededor de 6.440 millones de dólares por la venta de los derechos de televisión y marketing de la Copa del Mundo, invirtiendo solo 1.696 millones de dólares. Esto nos hace reflexionar sobre el futuro de la organización de este torneo. ¿Será que solo los países grandes podrán albergar? ¿Veremos más a menudo torneos con una organización conjunta entre más de dos países? Sin duda, es toda una industria que se mueve tras el Mundial de Fútbol. ¿Qué piensas? Ahora sí, la pelota está en su tejado.

El autor es Director Regional del Departamento Académico de Contabilidad y Finanzas del Tecnológico de Monterrey.

Contacto: jorozcob@tec.mx

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