dom. May 3rd, 2026

Ha sido como ha sido, decía el clásico, el método de la alianza opositora ha parido una candidatura.

No fue en ese orden, pero esa es la realidad a una semana de que PAN, PRI y PRD anunciaran las reglas barrocas que, sin embargo, parecen haber logrado lo que querían, al menos en su discurso: armar una campaña competitiva en la elección presidencial. de 2024.

El orden de las cosas era diferente. La decisión de Xóchitl Gálvez, de abandonar su idea original de ir por la candidatura de la Ciudad de México y lanzarse por la grande, se cocinó durante meses antes –o a lo sumo a la par– de las negociaciones de la alianza opositora cuyo método fue presentado el lunes.

Y ha sido la decisión personal de Xóchitl la que ha fundamentado un procedimiento que todavía está lejos de demostrar su eficacia. Porque la suma de las barreras impuestas por Alejandro Moreno, Marko Cortés y Jesús Zambrano, y la fuerza de la hidalguense, ha provocado la cascada de deserciones esta semana.

Por supuesto que no todos se han rendido. Quedan -hasta ahora y es probable que pretendan seguir en carrera- Beatriz Paredes (PRI), Enrique de la Madrid (PRI) y Santiago Creel (PAN). Y Xóchitl, la única de ellas que realmente ha suscitado la conversación pública en meses y meses.

En las revelaciones convencionales, dado que hay imponderables –cosas del destino o cosas de guerras sucias–, ningún partido quiere quedarse prematuramente con una sola carta hacia la elección principal.

Esa es una razón válida para que el llamado Frente Amplio por México deje por ahora inamovible el método anunciado el pasado lunes. Dicho esto, ¿deberían insistir en esta especie de primarias descabelladas que en julio y agosto enfrentarían a Beatriz, Xóchitl, Enrique y Santiago?

El procedimiento ideado por el frente tenía dos objetivos paralelos e igualmente importantes. Había que construir una candidatura competitiva y tenía que ser orgánica, es decir, que los militantes de las tres fuerzas políticas y la llamada sociedad civil adoptaran ese abanderado.

Con la irrupción de Gálvez, ¿las primarias aumentan la competitividad del candidato (a)? ¿O sólo es necesario que las respectivas huestes partidistas asuman y bendigan a la persona que los representará? Y, en ese mismo sentido, si no ocurre lo segundo, ¿es posible lo primero?

Reitero: en rigor, no fue el método de la oposición el que generó la conversación sobre competitividad que, al menos por los ataques que recibe día por medio, hasta Morena reconoce a Xóchitl.

Ignorar ese hecho, que su aspiración era la que despertaba entusiasmo y ardor, sería un gran error por parte del frente.

Antes necesitaban una candidatura competitiva. Lo sigue necesitando mientras no se consolide la opción llamada Xóchitl (hay que ver si los ataques no le afectan, si el ruido mediático se convierte en puntos positivos en las encuestas, etc.). Pero ahora el frente debe repensarse si se requiere una primaria. O una primaria como la que se anunció.

Es comprensible el reclamo de legitimar dentro de los partidos a quien anota, que busquen cómo hacerlo; pero el experimento saldrá mal si la gente ve que monta una competencia insustancial, un simulacro de pasarela o incluso regateando a quien ya ilusiona.

El frente puede modificar su método. Esa es una ventaja del limbo donde vive este mal. ¿Que quieren ellos? candidato competitivo? Parece que ya lo tienen. Y una Xóchitl que no es realmente miembro del PAN, parece más fácil de comercializar en el PRI-PAN-PRD que Santiago, Enrique y Beatriz.

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