
CIUDAD DE MÉXICO.- Desde hace algún tiempo, Los científicos creen que la causa del trastorno. del espectro autista (TEA) está relacionado de alguna manera con pérdida del equilibrio entre dos tipos de células nerviosas que se encuentran en la corteza cerebral: Neuronas excitadoras y neuronas inhibidoras o interneuronas..
Las neuronas excitadoras activan el cerebro. y las neuronas inhibidores o interneuronas ellos lo regulan (es decir, actúan como una especie de freno)porque mucha actividad cerebral, por ejemplo, puede causar epilepsia, una alteración muy común en el TEAy poco puede impedir que la información recibida sea bien procesada.
De hecho, nuestra actividad cerebral debe modularse para iniciar y finalizar determinadas acciones. Así, lo que estaría ocurriendo en el TEA es un desequilibrio entre la excitación y la inhibición del cerebro”, explica Isabel Barón Mendoza, investigadora postdoctoral del Instituto de Investigaciones Biomédicas de la UNAM.
¿Cómo descubrieron qué genes podrían conducir al trastorno del espectro autista?
Gracias a lo que se conoce como minicerebros o ensamblaidos (grupos de neuronas que, a partir de células madre, se forman en un medio especial), descubrió un grupo de investigadores de la Universidad de Stanford, en California, Estados Unidos Recientemente que 425 genes interferir con el primeras etapas de desarrollo del cerebro humano y puede conducir al TEA.
Cabe señalar que este estudio, cuyos resultados fueron publicados en la prestigiosa revista Científico de la naturaleza, es el primero en evaluar una gran cantidad de genes en un proceso particular del desarrollo del cerebro humano.
Se sabe que alrededor de mil genes están asociados con el TEA; Sin embargo, es muy difícil estudiarlos todos. Así, lo que hicieron los investigadores de la Universidad de Stanford fue tomar 425, descifrar la función de cada una de ellas y ver cuáles tienen mayor impacto sobre las neuronas inhibidoras o interneuronas. Como el segundo paso es entender las bases moleculares de lo que sucede en el cerebro para que el TEA comience a manifestarse, ahora falta evaluarlas en conjunto”, dice Barón Mendoza.
Ayudan a jóvenes con autismo
Hay que tener en cuenta que No se puede intervenir directamente en un cerebro humano y eso es complicado descifrar todas las funciones de estos genes en modelos animales, porque algunos no envían la misma información en humanos y en dichos modelos.
En opinión del investigador universitario, la evidencia de que Este estudio ha demostrado que permitiríaa largo plazo, proponer intervenciones basado en el perfil genético de cada persona con TEA, para abordar los problemas que perturban su calidad de vida.
Al evaluar ciertos genes que impactan en un proceso celular específico, se podrían tomar algunas acciones para evitar los eventos convulsivos que conlleva la epilepsia, muy común en personas con TEA u otras condiciones comórbidas”, agrega.
Aislamiento absoluto
Etimológicamente la palabra autismo significa “encerrarse en uno mismo”. Las personas con TEA a menudo adoptan un comportamiento de aislamiento absolutomostrando así que para ellos no existe nada más que su propio mundo.
También tienen problemas para establecer la comunicación verbal y no verbal, están apegados a rutinas y presentan estereotipias motrices (movimientos constantes de todo el cuerpo o de las manos) y/o repiten palabras o frases”, señala el investigador.
Por otro lado, la literatura médica indica que, en promedio, un tercio de las personas con TEA padecen epilepsia.
Generalmente, TEA Se puede diagnosticar entre el primer y segundo año de vida.es decir, cuando se puede comprobar si el lenguaje y la actividad motora del individuo sony desarrollarse adecuadamente.
Si hay comunicación visual y gestual entre la madre y el recién nacido todo está bien. Pero si este tipo de comunicación no se produce, puede ser un indicio de este trastorno del neurodesarrollo.
El TEA es multifactorial: en gran medida se debe a un componente hereditario o genético, pero también hay factores inmunológicos y ambientales que influyen en su aparición.
En cuanto a la prevalencia del TEA en nuestro país, un estudio realizado en 2016 por Autism Speaks y la Clínica Mexicana de Autismo estableció que uno de cada 115 niños lo padece”, informa Barón Mendoza.
Investigador de la UNAM valora gran impacto futuro en terapias para el autismo
Para Violeta López Huerta, investigadora del Instituto de Fisiología Celular de la UNAM, el hallazgo de investigadores de la Universidad de Stanford tendrá un fuerte impacto en unos añosespecialmente en el campo de la terapia.
Un punto clave es diagnosticar precozmente el TEA, porque entonces se podría hacer algo para evitar que se produzcan todos los cambios en el cerebro que ello conlleva. Y al saber qué neuronas o interneuronas inhibidoras son las más afectadas, quizás se podrían crear fármacos dirigidos a ellas o estrategias de terapia higiénica para tratarlas. Sin embargo, esto es muy complejo, porque en la aparición del TEA intervienen no sólo factores hereditarios o genéticos, sino también otros, como la edad muy avanzada de los padres en el momento de la concepción (más de 40 años), una infección que padecen madre durante el embarazo o el consumo de algunos medicamentos o drogas legales o ilegales antes del nacimiento del bebé”, comenta el investigador.
En cualquier caso, la cantidad de información que se está generando en el campo de la neurociencia es abrumadora, lo que hace que las esperanzas de abordar con éxito el TEA y otros trastornos del neurodesarrollo aumenten día a día.
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