jue. Ago 13th, 2026

Colombia.- Pueblos indígenas que sufrieron la barbarie Desatados por la codicia del boom del caucho y el conflicto interno, reviven las danzas con el fin de recuperar su cultura y borrar las huellas de su pasado que casi los extermina.

A simple vista, las danzas de los pueblos boras, ocainas, uitotos y mirañas que se pueden apreciar en la chorrera son monótonos

Aunque, al ahondar en su real significado, la verdad es otra, pues contiene la cosmovisión de los pueblos, que va desde su forma de pensar y ver el mundo, hasta su relación con la madre tierra y la naturaleza.

Agencia aprobada

El director general de la Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas Sinchi, Luz Marina Mantilla, dice que en la vía de revivir los bailes, la aplicación que esta organización y la Asociación Zonal Indígena de Cabildos y Autoridades Tradicionales de La Chorrera (Azicatch) que hicieron antes de la Consejo Nacional del Patrimonio Cultural (CNPC).

Mantilla confía en que en el futuro los bailes pasarán a formar parte del patrimonio cultural inmaterial del país y destaca que uno de los aspectos más valiosos es que los bailes y cantos son “un punto de encuentro entre todas las comunidades que también ayuda a lo que en Colombia Lo llamamos resolución de conflictos.

Estas actividades culturales son también espacios de transmisión de conocimientos, ya que desde su etapa de preparación se narran y cantan los mitos de origen de los pueblos y se enseña la importancia del trabajo en equipo, la alimentación y el comportamiento personal.

volver a empezar

Los hombres, con el torso pintado de negro, penachos de plumas tornasoladas y cascabeles en los tobillos que suenan con cada pisada, nos recuerdan que son tan viejos como “los pueblos del mundo” y, por tanto, “nosotros nos resistimos a desaparecer”, como dice Salvador Vitomasque es parte de las directivas de Azicatch.

Estos bailes son para traer abundancia, para inaugurar una maloca -centro de reunión construida con troncos y palmas y que en la chorrera se trata 10 metros de altura-, entregar el mando, prevenir y curar enfermedades, hacer alianzas o acabar con conflictos con otros pueblos, entre otras razones, explica.

“Son fundamentales (las danzas) para la supervivencia de los pueblos, son fundamentales para el cuidado de la vida, de la humanidad y del medio ambiente y también para tener una relación con la divinidad”, que para ellos es la boa, una de las serpientes más grandes. en América del Sur, explica.

También abarcan aspectos que tienen que ver con su arte. expresado en cerámicalos tejidos y el “conocimiento” de las plantas medicinales y los ciclos de siembra y caza.

“A través de las danzas nos encomendamos (a sus dioses), nos curamos de enfermedades”, dice el indígena, quien también cree que los pueblos de la región han sufrido una aculturación “que nos obligó a seguir una cultura ajena a nosotros”.

desgracias de goma

otro indígena, salvador remuirecuerda que los pueblos de la chorrera y sus alrededores fueron casi exterminados por la codicia desatada en la era del caucho.

al principio de siglo veinte La Chorrera fue sede de la casa de arañauna empresa perteneciente al comerciante peruano Julio César Arana dedicada a la explotación del caucho, que sometía a tratos crueles a los indígenas de la zona que eran obligados a trabajar en condiciones de esclavitud.

La historia de casa de araña se cuenta en la novela “el sueño celta“, del premio Nobel peruano Mario Vargas Llosa, a través de las acciones de Sir Roger Casementun irlandés que estaba en el servicio diplomático del gobierno británico.

“Los bailes y danzas son importantes para nosotros porque con esa armonía nos conectamos con la naturaleza. En los cantos se nombran peces, ríos, árboles y animales. Cada baile y canto se hace en ocasiones especiales, como ceremonias de bienvenida, oraciones, uniones (matrimonios) y en épocas de cosecha y siembra y para ahuyentar los males que nos puedan afectar”, explica.

otras tradiciones

También se refieren al papel de las mujeres en sus comunidades ya que ellas “son las que manejan las chagras (pequeñas fincas) que son fundamentales para la alimentación de la familia en las que las labores de caza y pesca las realizan los hombres”.

“Nosotros como hijos de la yuca dulce (base de su alimentación), del tabaco -con el que hacen ambil, una pasta negra que se come- y de la coca -que se usa para mascar- queremos recuperar nuestras costumbres y tradiciones y por eso , , bailamos como una forma de seguir viviendo”, concluye Remui.

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