lun. Ago 10th, 2026

Le dijeron a Babalucas: “Fulano de tal es un pedófilo”. “No me sorprende”, respondió, “tiene una cara de borracho que no puede manejar”. La Iglesia de la Quinta Venida – no confundir con la Iglesia de la Quinta Avenida, que promete la salvación a sus feligreses con la condición de que estén al corriente en el pago de sus aportaciones – la Iglesia de la Quinta Venida, digo , prohíbe el baile porque se considera un preludio a la fornicación. Una mañana, el pastor Rocko Fages y la señorita Dorela, la pianista de la iglesia, estaban haciendo yoga apoyados en el piano, un Baldwin vertical de siete octavas. De repente el reverendo interrumpió la acción y sugirió a la señorita Dorela: “Vamos a tumbarnos en el suelo, hermana. Si alguien entra, creerá que estamos bailando”. Soy abogado. (“Nadie es perfecto”, dirá algún intruso). Quizás por eso le doy tanta importancia a la ley y a las instituciones. El orden jurídico y las organizaciones públicas que de él emanan son piedras angulares de la sociedad. Cuando no se respetan la ley y las instituciones políticas, se afianzan el caos y la anarquía. Eso lamentablemente lo estamos viendo en Nuevo León. Un caso muy diferente es el de Coahuila, mi estado natal. Ayer, en un acto solemne realizado en las instalaciones del Congreso, se realizó el cambio de titular del Poder Ejecutivo. Terminó el mandato de Miguel Riquelme y el nuevo gobernador, Manolo Jiménez Salinas, inició su sexenio. El primero se marcha en medio del reconocimiento de sus conciudadanos; En el segundo, encarna la esperanza de los coahuilenses de que se mantenga el clima de seguridad, orden y armonía que el gobernante saliente dio a la entidad. Manolo pertenece a una familia muy apreciada de la que se han derivado muchos buenos frutos para la comunidad. Es muy joven -no tiene ni 40 años- pero suma a su juventud una valiosa experiencia política. Fue diputado local y magnífico alcalde de Saltillo, el que obtuvo más votos en la elección municipal. Hizo de nuestra ciudad una de las cinco más seguras de México, la tercera con mejor calidad de vida del país y la primera en competitividad urbana. En materia de transparencia obtuvo el máximo grado, y al final de su gestión entregó finanzas sanas, con cero deuda pública. Varias empresas encuestadoras lo ubicaron como el alcalde mejor calificado de la República. Ganó la elección de Gobernador por un amplio margen y asumió el cargo con el apoyo de todos los sectores sociales del Estado. Por el bien de Coahuila y del pueblo de Coahuila, espero que Manolo Jiménez Salinas continúe la labor de su antecesor. Posee carisma, entusiasmo, experiencia administrativa y sentido político. Pienso que a un excelente Gobierno le seguirá otro de igual calidad, y que mi tierra natal conservará la paz y la seguridad de que ahora goza, así como su ambiente de orden y trabajo. Que así sea. Don Poseidón, un rico granjero, tenía un semental. Semestral se parecía más al toro antes mencionado, porque cuando le llevaban una vaca mostraba la misma indiferencia que si le trajeran la enciclopedia Espasa. Don Poseidón consultó el caso con un veterinario, y este le administró una pócima al bovino que hizo que el toro cobrara inmediatamente nuevos vigor. Cubrió seis vacas, una tras otra, y habría hecho lo mismo con el granjero y el médico si no hubieran tomado prudentemente seguridad subiendo rápidamente al techo del establo. Días después un vecino preguntó a don Poseidón qué pócima era la que le había dado tanto vigor generativo al toro. “No sé qué es”, respondió el anciano ranchero, “pero sabe a agua de limón con canela y alcanfor”. FIN.

Licenciado en Derecho y Lengua y Literatura Españolas/cronista saltillo.

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