jue. Abr 23rd, 2026

La inversión en infraestructura es el vehículo ideal para avanzar con seguridad, rapidez y sin contratiempos hacia el progreso.

Cuando una obra de infraestructura responde a las necesidades reales y sentidas de la población de un país, una región o una comunidad; o mejor aún, cuando se prevén esas necesidades; cuando es el resultado de una cuidadosa planificación; cuando su proceso de ejecución es dinámico, ágil; cuando está libre del cáncer de la corrupción o de los procesos burocráticos que la entorpecen, es entonces cuando se convierte en un instrumento eficaz para generar un bienestar económico creciente, sólido y sostenido, es decir, progreso.

Por eso, no solo los que estamos inmersos en la industria de la construcción, sino también los especialistas en desarrollo de políticas públicas, planificación gubernamental y estrategas financieros, coincidimos en que la clave del progreso se basa precisamente en la inversión y la construcción de infraestructura.

Es muy importante que los proyectos de construcción de infraestructura sean financieramente viables, ambientalmente sostenibles y socialmente responsables, y que cuenten con un esquema de operación y gestión que garantice su perdurabilidad para evitar la obsolescencia.

Entre los grandes retos que tenemos que superar en este siglo, está el de seguir avanzando hacia el progreso a través de la construcción de infraestructura, ya que una cuarta parte de la población mundial aún no tiene acceso a agua limpia y una tercera parte no tiene forma de disponer de sus aguas residuales, por dar sólo dos ejemplos sencillos.

Para determinar la viabilidad de un proyecto, primero se debe evaluar su capacidad para lograr un equilibrio indestructible entre el progreso económico, la preservación de los recursos naturales y la convivencia social armónica.

En nuestro país no debe haber más lugar para ideas, ocurrencias y deseos infundados que se realizan sin estudios que los justifiquen, sin evaluaciones de su impacto en diversos escenarios, sin los instrumentos que garanticen su sostenibilidad integral.

La característica más importante de un proyecto es que tiene que generar valor. Los grandes proyectos tendrían que aportar una gran parte del Producto Interno Bruto. En otras palabras, debe haber una relación directamente proporcional con el crecimiento y el progreso.

Hoy en día, todo proyecto debe tener como prioridad ser resiliente, el cambio climático ya ha alterado los patrones ambientales, aumentando tanto la frecuencia como la intensidad de fenómenos adversos como huracanes, tornados, incendios o inundaciones y los proyectos deben responder a esta nueva realidad, para mitigar sus efectos. efectos

La construcción enfrenta hoy grandes desafíos en el mundo, es uno de los sectores con mayor participación en las emisiones de carbono, es necesario reducirlas reduciendo costos y trabajando con una creciente escasez de mano de obra calificada.

Los constructores mexicanos tendemos nuestra mano a todos aquellos que están comprometidos con el desarrollo de la infraestructura pública y con ello sumamos sus esfuerzos, pues estamos decididos a demostrar que un auténtico modelo sustentable es perfectamente posible y que vamos a lograr el verdadero progreso no importa que.

Raúl Asís Monforte González.

Correo electrónico: raul@mienergiamx.com

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Metro

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