jue. Abr 23rd, 2026

Las redes sociales han fragmentado la conversación pública, los algoritmos nos aíslan del espacio común y nos encierran en una habitación de humo y espejos.

Antes del surgimiento y popularización de redes sociales como Facebook, Twitter, Instagram o TikTok, los grandes medios, especialmente los principales canales de televisión y periódicos, construyeron el marco en el que las personas accedían a la información política.

Ya es historia vieja recordar dichos como “Jacobo lo dijo” o “Lo leí en el New York Times”. En una época que ha puesto en crisis todas las fuentes de autoridad – el gobierno, la Iglesia, la escuela, los padres – los medios de comunicación tradicionales no son la excepción.

De hecho, cada día es mayor el número de personas que prefieren “informarse” en las redes sociales en lugar de los medios que antes comandaban la opinión publicada.

Pero no sólo los medios tradicionales están en crisis. La convulsión llega ahora a las propias redes sociales donde Twitter, la principal plataforma para conocer los asuntos públicos, se ve directamente interpelada por el lanzamiento de Threads.

El ataque lo lidera Meta, la empresa de Mark Zuckerberg, que, por cierto, no se ha caracterizado por promover un debate informado y civilizado en Facebook. Plataforma que ha antepuesto sus intereses económicos a la construcción de una sociedad democrática forjada en una conversación pública que intercambia opiniones civilizadas sobre hechos objetivos.

Twitter ya era malo antes de que Elon Musk lo comprara, pero con una gestión destructiva, prepotente y prepotente ha creado las condiciones de debilidad que Meta ahora intenta aprovechar para desbancarlo. Musk ha reaccionado y ha amenazado con demandarlos por robo de propiedad intelectual.

Por ahora, el inicio de Threads ha sido relevante con más de 70 millones de personas que han comenzado a publicar, recibir información e interactuar. Al replicar la base de personas que sigues o te siguen en Instagram, Meta está aprovechando su capacidad instalada para llevar agua a su molino.

Como señaló el consultor político Dan Pffeifer, “en comparación con los reemplazos anteriores de Twitter (Mastodon, Bluesky, Post, etc.), Threads fue un gran éxito. Fue fácil de configurar y aunque me uní solo unas horas después de su lanzamiento, muchas personas y medios de comunicación ya estaban publicando en la aplicación. La utilidad de un producto similar a Twitter depende de dos cuestiones interconectadas: una, si suficientes personas interesantes compartirán contenido interesante; y dos, ¿la audiencia es lo suficientemente grande y atractiva como para que valga la pena compartirla? Debido a que Threads aprovecha la base de usuarios de dos mil millones de Instagram, fue capaz de traer a la mesa a personas influyentes e interesantes y a una audiencia desde el principio”.

Pero la Babel contemporánea no solo toma sus noticias de Twitter o Facebook, sobre todo los jóvenes están mucho más conectados a TikTok u otros espacios ciegos para muchos adultos, como Twitch, con su retransmisión de vídeo en directo enfocada originalmente a videojuegos o competiciones. de deportes electrónicospero que está siendo utilizado para desencadenar y promover nuevas “guerras” culturales y políticas, muy por debajo del radar de quienes seguimos los medios tradicionales.

Esto nos lleva a una conversación rota donde el diálogo es reemplazado por afirmaciones, consignas y memes que buscan imponer una visión parcial de cualquier tema.

Además, un problema fundamental es que ni Facebook, ni Instagram, ni TikTok están diseñados para crear un espacio informativo relevante, sus algoritmos han sido diseñados bajo otras lógicas y otros intereses. Tal es la tragedia que afecta a la conversación pública, que las principales plataformas donde las personas recogen su información no están diseñadas para ello.

No solo sucede que la difusión de información noticiosa no es una prioridad, sino que, cuando se hace esto, sucede lo mismo que sucedió con la prensa sensacionalista, ya que los algoritmos no están orientados a la precisión, la verificación de hechos y verdades. , sino más bien por el escándalo, el conflicto y las bajas pasiones.

Los buscadores de noticias ya no tienen un lugar central al que ir para seguir los acontecimientos actuales. El mundo se nos aparece como un caleidoscopio borroso y aplastado.

Como señala Pfeiffer, “Mi trabajo es estar atento a las noticias y se ha vuelto increíblemente difícil, si no imposible, mantenerse informado con contexto y matices. Ya no puedo contar con los algoritmos y los gustos de los periodistas y otros a los que sigo para mostrarme las noticias”.

Es malo depender de las redes sociales para estar bien informado cuando el medio no está diseñado para ese fin.

Esto no quiere decir que abandonemos las redes y nos limitemos a los medios tradicionales, el reto es abrir espacio entre la cacofonía y el ruido para encontrar a otras personas, escucharlas, comprenderlas y respetarlas.

No es fácil, los algoritmos nos tienen enredados – parece que el nombre Threads surgió de una lapsos lacaniano–.

Guido Lara es CEO Fundador LEXIA Insights & Solutions.

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