mié. Jun 3rd, 2026

La industria de la construcción en su conjunto y a nivel mundial presenta enormes desafíos. Es uno de los motores de crecimiento y prosperidad más relevantes por el dinamismo que aporta a la economía y su impacto en un gran y variado número de sectores. Esta vocación de ser protagonista de la solidez y estabilidad económica, política y social de un país significa una gran responsabilidad que hay que asumir con valentía, profesionalidad y profundos principios éticos.

En todo el planeta existe una gran preocupación por la falta de capital humano derivada del envejecimiento de la población económicamente activa que participa en el sector, que llega a la edad de jubilación mientras que los jóvenes que se incorporan son insuficientes para reemplazar a los que se jubilan. .

La modernización a través de la adopción de tecnología avanzada y la digitalización aún genera resistencia debido a temores infundados, desconocimiento y poca información sobre la rentabilidad de dar este paso.

La amenaza del cambio climático debe avanzar rápidamente hacia la descarbonización de una industria que hoy es responsable de un gran porcentaje de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. Esto ya se está haciendo, numerosos centros de investigación están encontrando nuevos materiales con las mismas o mejores características pero con menor impacto. Todos los fabricantes de maquinaria y equipos de construcción están implementando la electrificación de la fuerza motriz que impulsa dichas máquinas o explorando el uso de combustibles menos contaminantes.

En México es urgente garantizar un crecimiento sostenido que permita al sector recuperar niveles de valor de la producción que se encuentran en constante caída desde hace más de una década. Esto solo se puede lograr con una mayor inversión en infraestructura y que esta sea construida por las empresas formales del negocio, con contratos asignados a través de procesos de licitación pública transparente.

Adicionalmente, esta inversión debe concentrarse prioritariamente en los sistemas energéticos y logísticos, sectores estratégicos para la competitividad de nuestro país, sin dejar de lado las obras hidráulicas, la vivienda, la construcción y conservación de escuelas y otros edificios públicos, y muchas otras obras.

Pero, la obra de construcción más importante y que hoy también urge, es aquella que no solo la construyen empresas del sector, ni solo ingenieros y arquitectos, o albañiles, fontaneros y electricistas, sino que es una tarea que corresponde a todos los mexicanos.

Ese trabajo es la confianza. Ante las divisiones, la violencia verbal que luego se convierte en física, las descalificaciones, la ausencia de un diálogo fructífero, las amenazas a la seguridad jurídica y patrimonial, urge reconstruir la confianza.

Confianza en nosotros mismos, en nuestra capacidad, en los recursos de nuestro gran país. Pero también entre nosotros los mexicanos y en el extranjero con todas las demás naciones del mundo. Construyamos una confianza sólida, franca, tan fuerte que nadie pueda dañar o destruir nunca más, que dé frutos y que se convierta en la base sólida sobre la que forjamos el crecimiento y la prosperidad para todos.

Raúl Asís Monforte González.

Correo electrónico: raul@mienergiamx.com

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