lun. Abr 27th, 2026

Han pasado 51 años desde que un mexicano salió por la Puerta Grande de la plaza de toros de Las Ventas de Madrid como torero. El honor corresponde al maestro Eloy Cavazos, cuya trayectoria y dimensión de figura taurina no es discutible, es rotunda y motivo de orgullo para el toreo mexicano.

Durante décadas la participación de toreros mexicanos en Las Ventas, dentro o fuera de San Isidro, fue prácticamente nula. Incluso este año, gracias a la intromisión de Pedro Haces, se anunciaron cuatro matadores: Isaac Fonseca (buena actuación en su confirmación alternativa), Leo Valadez (oído pesado), Payo (tarde discreta) y mañana lo hará el propio Arturo Saldívar, a quien Quiero que los toros ataquen, él se encargará del resto. Esto es solo el 5,79% de los puestos disponibles entre toreros y toreras. Siendo uno de los porcentajes más altos de los últimos años.

Esta entrega no pretende ser una queja sobre la falta de reciprocidad. En España la industria taurina es muy fuerte, la competencia es feroz y el dinero mucho, pero para muy pocos, por lo que el nivel de profesionalidad, crudeza e injusticia es muy alto para todos, incluso para los europeos, pero asumen que así es la las reglas del juego son y no hay excusas, trabajas, te haces rico y vives del toro, no trabajas en casa.

En nuestro país, en cambio, existe poca profesionalización dentro de la industria taurina. La vanidad y no poder vivir al 100% de la actividad taurina nos ha llevado a trabajar por la mínima o incluso gratuitamente. Escribo en plural ya que me incluyo en todo este análisis, no quiero ser el que señala, sino el que propone estando dentro del sistema.

Nos estamos obsesionando con la Puerta Grande, queremos defender la tauromaquia mexicana con solo abrirla y así demostrar que valemos como país taurino. Nada más lejos de la realidad. Quien consiga abrirla, será por méritos propios, habrá pagado el peaje con el cuerpo cosido a cornadas, con la asimilación de triunfos, fracasos e injusticias en la estrepitosa soledad del toreo. Será su único mérito, orgullo de todos, pero mérito y recompensa para el elegido.

La solución y mejora de nuestra Fiesta está aquí en México, en manos de todos y cada uno de nosotros. Dejemos de buscar culpables, que si los empresarios, que si los ganaderos, que no hay toreros, que no hay lugares cómodos, que esto y aquello. Basta de mediocridad. Todos y cada uno de nosotros, profesionales y amateurs, especialmente ellos, a quienes nos debemos y por quienes debemos trabajar para alcanzar un nivel digno de nuestra capacidad. Hoy la Fiesta está en manos de todos, no de un empresario ni de un agricultor. Todos debemos asumir la responsabilidad del momento crítico que vivimos, provocado principalmente por la ola antitaurina, financiada con oscuros recursos e intereses prohibicionistas de la mano, tristemente, del oportunismo de políticos con nula capacidad y vocación de servicio al pueblo, solo mascotas, o no eso.

Abrir la Puerta Grande por un torero mexicano no arreglará las corridas mal presentadas en algunas plazas de toros mexicanas. No arreglará que los toreros tengan que esperar décadas para ser reconocidos como hábiles diestros. No arreglará que el público no valore la importante baraja taurina que tenemos hoy y que no se genera todos los años. Hoy tenemos toreros de diferentes edades, tauromaquias y conceptos, capaces si se ponen a competir de generar interés, convertirse en ídolos del pueblo y llenar las plazas. No arreglará la falta de cobertura taurina en medios impresos y digitales, ese es trabajo de todos los que nos dedicamos a esto, debemos estudiar más, escribir mejor, hablar con mejores conceptos y buscar o crear nuevos espacios de comunicación taurina. y difusión.

Tenemos, por un lado, una gran baraja de toreros con y sin alternativa, más de 230 ranchos en toda la República Mexicana, más de cinco millones de mexicanos que asisten a las corridas al menos una vez al año. La tauromaquia en este país tiene más de 450 años de tradición y cultura. La mejor manera de defenderlo es asistiendo a las plazas de toros, pequeñas y grandes, de pueblo o capital, de fiesta, de toros o de corridas. La vida del Partido está en juego. Está la verdadera economía y el poder político, que son los votos y como bien sabes, a estos personajes solo les interesan los votos, no el bienestar de las personas, su interés radica en estar dentro del oscuro juego de la política.

Espero sinceramente que mañana Arturo Saldívar abra la Puerta Grande como premio a sus cornadas, triunfos y fracasos, como premio a una vida dedicada al toro. Pero eso no cambiará nada en México, solo las cuotas taurinas de Arturo. Para llegar al máximo nivel en el toreo, todos debemos ser nuestra mejor versión, exigiendo cada vez más, dedicando las horas necesarias al toro sin excusas.

La solución a este momento de la Fiesta de toros en México está en manos de cada uno de nosotros, que confiamos en la justicia mexicana, en los jueces y en el sentido común para la aplicación de nuestros derechos constitucionales. Es hora de trabajar.

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