
Bilbao.- El pintor Oskar Kokoschka Protagoniza la primera retrospectiva dedicada a una España marcada por su activismo tras luchar en la Primera Guerra Mundial y ser perseguida por el nazismo en la Segunda.
La exibición “Oskar Kokoschka: un rebelde de Viena“fue organizado por el Museo Guggenheim Bilbao y el Museo de Arte Moderno de París y está formado por 140 obras.
A partir de pinturas, dibujos, litografías, carteles y postales, cedidos por diferentes colecciones europeas.
La exposición ofrece una visión de su carrera que abarcó casi todo el siglo veinte y que además, es un extenso y profundo repaso a las etapas por las que pasó.
el pintor de almas
Aunque se le considera un artista polifacético, su carrera estuvo dominada por el retrato, en el que alcanzó tal profundidad psicológica que sus estudiosos lo han descrito como un “pintor de almas”.
En su primera etapa artística, que abarcó desde 1908 hasta principios de la década de 1930, su obra estuvo marcada por retratos figurativos de miembros de la burguesía vienesa de la época, con un estilo alejado de los cánones pictóricos de la época, más cercano a la Art Nouveau decorativo.
Su estilo pictórico radicalmente nuevo, que se distingue por el uso de colores intensos, líneas angulosas y abundantes capas de pintura que dan a las figuras una fuerza extraordinaria, le valió la etiqueta “niño aterrador” del arte en Viena, a pesar de lo cual consiguió numerosos encargos de su primer mecenas, el arquitecto Adolf Loos, muy relacionado con la alta sociedad vienesa, e influyó en otros jóvenes artistas austriacos como Egon Schiele.
Auto retrato
Los autorretratos que realizó a lo largo de su carrera, especialmente después de luchar en el Primera Gran Guerra Unión Europea y durante su estancia en la ciudad alemana de Dresdees otra faceta que distingue al creador austriaco.
Según explica la comisaria de la exposición, dieter buchhartluego de luchar en la conflagración mundial, donde se alistó como voluntario y resultó gravemente herido en dos ocasiones -que casi le cuestan la vida-, Kokoschka comenzó a “reflexionar sobre su propia persona”.
“Se interrogó por el trauma que le provocó la guerra y, gracias a ese constante cuestionamiento de sí mismo, han surgido algunos de los autorretratos más importantes de la segunda mitad del siglo XX”, añadió.
antimilitarista
Su carrera también estuvo marcada por una vida nómada, en la que viajó por diferentes países, entre ellos España, tanto de forma voluntaria, buscando su propio estilo pictórico, como de forma involuntaria, obligado por la persecución sufrida por el régimen nazi, que le incluyó en su lista de “artistas degenerados” cuando vivía en Pragala ciudad de la que huyó en el último avión que partió hacia Londres, donde vivió exiliado.
La “clara denuncia” en sus obras de las guerras que asolaron Europa en la primera mitad del siglo XX le valió la etiqueta de activista político, a juicio de Buchhart.
Los dos carteles que pintó denunciando el bombardeo de Gernika (norte de España) de la aviación nazi, aliada del general Francisco Franco en la Guerra Civil Española (1936-1939), que son propiedad del Museo de Bellas Artes de Bilbao y se incluyen en esta exposición.
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