
El presidente López Obrador vuelve a acusar a un escritor y periodista de que su motivación para difundir un hallazgo de interés público es que ya no recibe dinero del gobierno. No conozco a Guillermo Sheridan, pero lo que descubrió -si la UNAM corrobora que la tesis de la ministra Yasmín Esquivel Mossa es plagio- no sería una falta menor o un pecado que se puede pasar por alto, sino un engaño de graves consecuencias.
La Universidad Nacional Autónoma de México deberá negar o corroborar las acusaciones contra el ministro Esquivel. En la mañana del 26 de diciembre, el mandatario aseguró que apoyaría el veredicto de la UNAM; Hasta que no se sepa, ninguna institución debe tratar de minimizar el asunto, especialmente la presidencial.
El rector Enrique Graue Wiechers, quien ha mantenido diferencias con el gobierno de la 4T, afirmó el 31 de diciembre que el Comité de Integridad Académica y Científica de la FES Aragón recibió un “testimonio notarial que contiene una carta de quien apoyó su tesis en 1986 (Ulises Báez), expresando que utilizó varias referencias, textos y partes importantes del contenido de la tesis publicada posteriormente, en 1987″.
No suena lógico. La ministra Esquivel denunció en la PJ de la CDMX el plagio de su “proyecto” de tesis, elaborado en 1985, pero es académicamente increíble que un proyecto ya contuviera el 90 por ciento del texto de la tesis presentada en 1986, idéntico en esa misma proporción al contenido. de la tesis del Ministro Esquivel presentada en 1987.
El lío en que la ministra pondría a la Corte Suprema de Justicia si fuera señalada por la UNAM como la plagiaria, podría ser inmenso si por ello se le invalidara el título de abogada. Queda por ver qué determina la FES Aragón en ambos sentidos: quién fue el plagiario y si se invalidaría el título del culpable, lo cual sería lo adecuado porque entre los requisitos para obtener un título que estaban en vigor en 1987, la presentación de una tesis original.
Si fuera la magistrada la que perdiera su título universitario, no cumpliría con el requisito constitucional de tener título de abogado para ser ministra de la SCJN, y procedería su destitución.
Por su parte, el Supremo tendría que revisar las resoluciones en las que había participado para saber si su voto fue decisivo en un desempate de los once magistrados, lo que daría lugar a nuevas votaciones sobre esos temas.
La elección de la ministra Norma Lucía Piña Hernández se resolvió con seis de los once votos posibles. El periódico Reforma reveló ayer los nombres de los ministros que votaron por alguno de sus colegas; En su mañana el presidente dio la misma información.
La ministra Yasmín Esquivel votó a favor de la ministra Piña, quien derrotó al ministro Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena, quien estuvo cerca de ganar con cinco votos. Si la ministra Esquivel pierde su título de abogado, habría que repetir la elección del presidente Piña -o de cualquier otro ministro a quien favoreciera la votación-.
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