vie. Abr 17th, 2026

Se trata de dos instituciones diferentes pero fundamentales para el Estado y la sociedad mexicana. En los próximos meses habrá renovaciones al frente de la universidad nacional y del tribunal electoral. En el primero cambiará la persona que ostente la rectoría; En el segundo, el Cenáculo será parcialmente renovado. Por su importancia, vale la pena hacer algunos comentarios en cada caso.

Yo. La UNAM es la universidad más importante de México y vive un momento complejo e interesante. Diecisiete personas aspiran a liderarlo. Hace unos días, en una entrevista radial, me preguntaron si eran demasiados y en realidad era un pelotón robusto para legitimar el proceso. No lo creo.

Dadas las dimensiones nacionales y la diversidad disciplinaria de la comunidad universitaria, es comprensible que haya múltiples candidatos. Es cierto que no todos tienen la misma presencia dentro y fuera de la universidad, pero la mayoría tiene un perfil adecuado al puesto. Miremos la baraja.

De las cinco mujeres participantes, una dirige una Escuela Nacional de Estudios Superiores extranjera ubicada en León, Guanajuato; por eso conoce la UNAM en su dimensión nacional. Otro fue director de la Facultad de Estudios Superiores de Iztacala y hoy integra el equipo del rector saliente. También participa el actual coordinador de Humanidades, quien fue director de un Centro de Investigación Interdisciplinario en Ciencias y Humanidades. Dos más son mujeres académicas con una larga trayectoria. Entonces hay tela para cortar.

Entre los candidatos masculinos también hay perfiles destacados. Dos directores de facultades emblemáticas como Derecho y Medicina; dos secretarios universitarios —el administrativo y el general— que también dirigieron el Instituto de Ingeniería y la Facultad de Economía; y el coordinador de Investigación Científica. Todos ellos actualmente en funciones. En la lista también figura un exdirector del mismo Instituto de Ingeniería que fue secretario general y aspiraba a la rectoría hace ocho años. Junto a ellos participan dos investigadores con experiencia en gestión universitaria (uno en el actual y otro en el rectorado anterior) y cuatro académicos reconocidos (uno de los cuales fue director de la Facultad de Estudios Superiores en Cuautitlán, otro dirigió su instituto y fue coordinador de Humanidades y otro dirigió la Facultad de Filosofía y Letras). No está mal una docena.

Entonces la Junta de Gobierno tiene opciones variadas e importantes. En un mes, el 12 de octubre, sabremos los nombres de quienes pasarán a la etapa de entrevistas. Creo que hay motivos para el optimismo. Si todo sigue como hasta ahora, la UNAM estará en buenas manos.

II. El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación es la máxima autoridad en la materia y el próximo año será el responsable de la calificación de las elecciones federales. Su Sala Superior será la encargada de evaluar la elección presidencial. Es la máxima instancia de ese tribunal y está integrada por siete personas. Dos de ellos finalizarán su cometido el 31 de octubre.

Por lo que se encuentra en marcha el procedimiento para designar a quienes los sustituirán. Hasta el momento, la Corte Suprema de Justicia realizó una convocatoria pública, recibió candidaturas y determinó que sesenta personas –44 hombres y 16 mujeres– cumplen con los requisitos para aspirar al cargo.

El 18 de septiembre la lista se reducirá a doce personas –seis por cada género– y serán entrevistadas en una sesión pública. De ahí surgirán dos ternas –nuevamente una de hombres y otra de mujeres– que pasarán al Senado de la República y la mayoría calificada de votos deberá completar el proceso de designación.

Hay voces que especulan con la eventualidad de que, aunque la Corte Suprema haga su parte, los nombramientos se estancarán en el Senado. Algo parecido a lo que pasó (y sigue pasando) con el Instituto Nacional de Transparencia. Ya sea por incapacidad política para generar acuerdos o por la estrategia de algún grupo senatorial, es posible que no se obtengan los votos necesarios para nombrar a los dos magistrados. El desastre sería jurídicamente superable, pero podría ser políticamente desastroso.

El artículo 167 de la Ley Orgánica del Poder Judicial de la Federación establece que: “La presencia de cuatro magistrados será suficiente para que (la Sala) celebre sesiones válidas”. También establece que: “En caso de vacancia definitiva, se nombrará un nuevo magistrado (…). En este caso, mientras se realiza la elección respectiva, la ausencia será suplida por el juez del Tribunal Regional de mayor antigüedad.” Por lo que, a pesar de no estar plenamente integrada, la Sala Superior podría reunirse y pronunciarse durante el proceso electoral. Pero, para declarar la validez o nulidad de la elección presidencial, “deberá reunirse con la presencia de al menos seis de sus miembros”.

Es cierto que, como acabamos de ver, que quórum Podría lograrse integrando al presidente de las cámaras regionales, pero políticamente podría verse socavada la legitimidad del acto de calificar la elección presidencial. Lo cual, si las elecciones son competitivas, pondría en vilo la estabilidad del país. Temo.

Leer la nota Completa

Metro

By Metro

METRO es un sitio web internacional en donde destacan las noticias más relevantes de hoy, actualidad y diversos temas como deportes, politica, economía y más. Con información veráz y acertada en cada noticia de todo el mundo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *