lun. Abr 20th, 2026

Nuestro país, queramos o no, está inserto de lleno en la globalización. Además, somos vecinos de la potencia más poderosa del mundo, Estados Unidos. Y también Centroamérica, una de las regiones más violentas del planeta sin guerra declarada. Esto explica la importancia de reflexionar sobre los riesgos externos para nuestro país en el próximo año.

Creo que hay cinco grandes amenazas. Primero, el resurgimiento del autoritarismo en Rusia y China. En segundo lugar, la polarización política en Estados Unidos y la proliferación de grupos armados parapoliciales. Tercero, la profundización de la violencia en Centroamérica. En cuarto lugar, los desastres naturales, incluidas las pandemias y los efectos del calentamiento global. Finalmente, los siniestros usos de la tecnología, especialmente la inteligencia artificial y las redes sociales.

Una Rusia desesperada y aislada es lo que más podría afectar al mundo y a México en 2023. El líder ruso, Vladimir Putin, cada vez está más lejos de vencer a Ucrania. Su cálculo a principios de 2022, de que sería casi un paseo para las tropas del Kremlin invadir la vecina Ucrania, se ha convertido en una pesadilla, tanto en la vida de los jóvenes rusos como por el estrangulamiento económico que el mundo les ha impuesto bajo el liderazgo de Estados Unidos. Unidos y una Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) fortalecida.

Putin ya coqueteó con la posibilidad de utilizar armas atómicas o químico-bacteriológicas para acabar con la resistencia en Ucrania. Los costos para Rusia serían muy altos. Se convertiría en un paria internacional, como ni siquiera lo es Irán. Pero mientras Putin continúa aislándose y su liderazgo se cuestiona, no se puede descartar el uso de armas sucias para continuar con su dictadura.

China sigue en camino de convertirse en la economía más grande del planeta para 2030. Sin embargo, se ha olvidado de la apertura política. Además, el último Congreso del Partido Comunista Chino en noviembre pasado ungió a Xi Jinping como el hombre fuerte con un poder prácticamente ilimitado. El poder infinito corrompe infinitamente y Xi podría cometer todo tipo de desmanes. Por ahora, la falta de transparencia china sobre el Covid-19 le costó mucho al mundo y la amenaza sigue vigente.

Estados Unidos tiene un enorme potencial para ser una fuente de inestabilidad global. Su democracia, otrora ejemplar, está seriamente comprometida por la enorme polarización política y porque no han sabido reformar su sistema electoral. A inicios de 2023 ya tenemos una muestra de ingobernabilidad. El Partido Republicano no ha podido ponerse de acuerdo sobre quién será el presidente del Congreso y, por lo tanto, el gobierno federal está semiparalizado. Nada como esto había sucedido en un siglo.

Hay buenas noticias. Donald Trump está en el punto más bajo de su poder. Su insistencia en seleccionar candidatos leales a él, pero desconectados del electorado, llevó a su partido a tener un mal desempeño, contrariamente a lo esperado, en las elecciones intermedias de noviembre pasado. Además, la comisión legislativa del asalto al Capitolio lo encontró culpable de cuatro delitos graves, por lo que ahora está en manos del Departamento de Justicia procesar al expresidente.

Nuestro vecino del sur, Centroamérica, sigue siendo fuente de conflicto para México y Estados Unidos. A la violencia desbordante del Triángulo Norte –Guatemala, El Salvador y Honduras– se ha sumado Nicaragua, con una dictadura de facto y altamente represiva, por lo que los nicaragüenses se han sumado a los grandes flujos de transmigrantes del Triángulo Norte. Los flujos de migrantes que llegan a la frontera con Estados Unidos han creado una situación de crisis permanente que está siendo aprovechada por los republicanos para debilitar a Biden y fortalecer la narrativa de que se requiere en la frontera al señor del muro “bello y hermoso”. –Trump– para imponer orden.

En los últimos tres años hemos experimentado el poder devastador de las pandemias. Apenas estamos saliendo del Covid-19. China vuelve a ser, como a finales de 2019, foco de contagio. No podemos cantar victoria. Es urgente fortalecer los mecanismos globales, así como los nacionales, para enfrentar otra posible pandemia o una mutación del virus Covid.

También somos testigos de los estragos del cambio climático. Nuestros vecinos centroamericanos y varios estados mexicanos, como Tabasco, sufren constantemente eventos climáticos devastadores que afectan el bienestar y se convierten en una poderosa causa de expulsión migratoria. En 2023 no faltarán eventos climáticos que terminarán trayendo más flujos migratorios a la frontera común con Estados Unidos.

Finalmente, existe preocupación por el uso de nuevas tecnologías, como drones y armas sucias, como las químico-bacteriológicas, por parte de grupos del crimen organizado, milicias o terroristas. Rusia, Irán y el propio Estados Unidos no cuentan con una buena regulación para realizar estas ventas. En México, los grandes cárteles están armados hasta los dientes.

El gobierno de la 4T tiene que poner más empeño en estas amenazas. No está en tu mano desactivarlos, pero sí preparas al país para que, en caso de que ocurran, eviten que sean devastadores.

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Metro

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