
La reforma del sistema de pensiones propuesta por el presidente López Obrador no es la primera que se realiza durante su mandato.
Ayer os contamos en este espacio la reforma 2020 quien estableció un aumento gradual del ahorro de los trabajadoresa cargo de los patrones, así como una reducción del número mínimo de semanas cotizadas para poder jubilarse.
Hay otro caso ocurrido durante esta administración, que ocurrió casi de la noche a la mañana.
Es sobre qué pasó en la Comisión Federal de Electricidad (CFE) al firmar el contrato colectivo de trabajo con el SUTERM a partir del período 2020-2022.
Primero déjame hacer un poco de historia.
Al igual que varias empresas estatales, la CFE tenía una Régimen de pensiones muy favorable para los trabajadores y con alto coste. para la compañía.
En él, los trabajadores podrían jubilarse con el 100 por ciento de su salario si cumplían 25 años de servicio y tener al menos 55 años. en el caso de los hombres. En el caso de las mujeres no había una edad mínima. Es decir, podría haber mujeres jubiladas a los 45 años si empezaron a trabajar a los 20 años.
En el caso de los hombres no hubo ninguno si cumplieron 30 años de trabajo.
En 2016 Hubo una reforma que implicó cambios relevantes.
Para jubilarse con el 100 por ciento del salario, los hombres debían haber cumplido los requisitos Tener 65 años y tener al menos 30 años de servicio. O bien, 40 años de servicio sin importar la edad.
En el caso de las mujeres también tenía al menos 65 años y 30 años de servicio, o 35 años de servicio independientemente de la edad.
Estos cambios, que alivió las presiones financieras sobre la CFE y permitió la reducción de pasivos contingentes, fueron revertido en 2020.
Los pasivos laborales de largo plazo de la CFE pasaron de 327 mil millones de pesos en 2018 a 487 mil millones de pesos en 2020. Es decir, el costo de cambiar el régimen de pensiones incrementó este pasivo en 160 mil millones de pesos en el lapso de un par de años.
Hoy ese pasivo es de 431 mil millones de pesos.
Ayer, el Presidente de la República aclaró que no es que quiera quedarse con los recursos de las cuentas de las Afore, pero dejó abierta la posibilidad de que habría una de estas administraciones que no fuera privada.
Además, indicó que solicitó al Ministerio de Hacienda que hizo las “carreras” determinar cuántos recursos se necesitarían para apoyar a los trabajadores jubilados a fin de garantizar que se jubilen con una pensión equivalente al 100 por ciento de su salario.
El Tesoro todavía tiene que hacer sus cuentas, pero si ya existe la percepción en los mercados financieros de que hay crecientes presiones fiscales, que ya se expresaban en el mayor déficit previsto para 2024, serían mucho más preocupante para generar una carga adicional a las finanzas públicas.
No se debe descartar lo que discutimos ayer en este espacio: que sea esencialmente una propuesta electoral de AMLO, sin que él quiera ejecutarla.
Pero otro escenario que también podría darse, sobre todo con la amenaza velada que se hizo ayer a las Afores, es buscar una nueva forma de presionar a estos gestores de fondos y obligarlos a reducir sus comisiones, más allá de lo que ya han hecho.
Cualquiera que sea el propósito, creo que el presidente de la República Está jugando con fuego.
En estrategia política, una mala jugada podría llevar a generar desconfianza en los mercados internacionales, pues el pasivo contingente adicional multiplicaría muchas veces lo que ya ha sucedido en este sexenio con la CFE.
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