
Muchachos, una bandera no era común en esos reportes que hace el Gobierno sobre la inversión extranjera en México.
La mayor parte del dinero extranjero ingresado al país este año para fabricar automóviles y otras cosas proviene de los Estados Unidos. En segundo orden de relevancia, España. Pero el tercer lugar de origen vale rascarse la cabeza: Argentina.
Ya es tendencia. El año pasado también ocupó el tercer lugar por un aporte de 2.316 millones de dólares, pero lo ocurrido en los primeros tres meses de 2023 revela un comportamiento extraordinario: se reportaron 1.700 millones de dólares como inversión extranjera de la nación andina, en apenas 90 días.
En 2022, los argentinos ya participan con casi el 10 por ciento de la inversión proveniente de otros países y superan la apuesta de empresarios de Holanda, Alemania, Canadá, Reino Unido, Suiza, Japón y Brasil.
¿Qué está sucediendo? Muchos mexicanos piensan que el presidente Andrés Manuel López Obrador es hostil a la inversión privada, lo cual es claro en la actividad petrolera y energética en general. Todo cambia cuando se usan términos relativos. Es hostil, ¿comparado con quién?
“Pero AMLO es Winston Churchill”, me dijo recientemente un fundador argentino de una consultora de medios con sede en la Ciudad de México. El histórico primer ministro del Reino Unido durante la Segunda Guerra Mundial se caracterizó por la defensa de una política económica marcada por el conservadurismo fiscal, la apuesta por el libre comercio y la economía mixta.
¿Qué tienen aquí que no tengan allá?
Argentina ha representado durante décadas un foco de incertidumbre avivado por filas de políticos irresponsables que parecen no tener fin.
¿Quién quiere invertir en un lugar donde el gobierno no ha pagado las deudas?
“(Argentina) ha financiado persistentes balances presupuestarios mediante la impresión de dinero, ha falsificado estadísticas de inflación, ha otorgado subsidios energéticos vertiginosos, ha ordenado controles de precios bizantinos y ha obligado a las autoridades monetarias a aplicar tasas de interés reales negativas. Y recuerde: Argentina es una de las grandes economías latinoamericanas más cerradas, con problemas de deuda recurrentes y estrictos controles de capital”, escribió el columnista Juan Pablo Spinetto para Bloomberg.
En México, es el Banco de México el que decide cuántos billetes imprimir. AMLO no manda allí y este último, educado durante las crisis de gasto irresponsable de los años setenta, parece obsesionado con mantener en orden las finanzas públicas en el Ministerio de Hacienda, que está bajo su mando. Los mexicanos hicieron los deberes, aunque poco se reconozca.
El factor termio
Hay un sospechoso obvio. La inversión extranjera argentina parece directamente relacionada con el destino de Ternium y su vínculo con Pesquería, Nuevo León.
“Ayer estuvo Paolo Rocca, un inversionista que se dedica al acero, su empresa se llama… Ternium. Me vinieron a decir que van a ampliar su planta de Nuevo León y que van a invertir mil millones de dólares”, dijo AMLO en febrero del año pasado. Este año tienen previsto invertir otros 2.200 millones más, posiblemente en ese municipio donde son vecinos de KIA.
Las gestiones del Gobernador Samuel García influyen, pero más aún, en el crecimiento del negocio. Máximo Vedoya, director de la siderúrgica, dio un mensaje optimista a los inversionistas.
Que la demanda de acero en México se mantenga saludable en el sector industrial, particularmente en la fabricación de automóviles, y que dada la actividad actual, Ternium no ve un final de crecimiento.
El valor de la empresa hasta marzo era de 7 mil 772 millones de dólares, según datos de Bloomberg. Mil 600 millones más que a finales de 2022, lo que indica que los inversores aprueban su gestión. Más inversiones son factibles.
METRO es un sitio web internacional en donde destacan las noticias más relevantes de hoy, actualidad y diversos temas como deportes, politica, economía y más. Con información veráz y acertada en cada noticia de todo el mundo.
