jue. Abr 9th, 2026

Ese 23 de agosto, en Beijing 2008, María Espinoza tenía el presentimiento de que sucedería algo mágico. Horas más tarde, se resguardó con la bandera tricolor, y lució un sombrero de charro a modo de corona, tras ganar su Primera medalla en unos Juegos Olímpicos.

Derrotó a Noruega por el oro. Nina Solheim, en los +67 kg de taekwondo. Así se escribió el primer capítulo de una exitosa carrera que redondeó a la mexicana con más medallas en dichas ferias: también obtuvo bronce en Londres 2012, y plata en Río 2016.

15 años después, en una charla sobre el tatami con El Heraldo de México, María Recordó que, luego de la hazaña en China, le sugirieron que se despidiera, aunque todavía tenía 20 años.

“Ya tienes un oro, el mayor logro de un deportista, puedes retirarte”, le dijeron compañeros y conocidos. Sin embargo, su ambición apenas comenzaba. “Hice una planificación a largo plazo y me pregunté: ¿a qué más puedo aspirar? Bueno, a más medallas olímpicas”, explicó.

Por tanto, la medalla de 2008 es el punto de inflexión. Los dos primeros episodios, ante el noruego Solheim, fueron reñidos, con sólo un punto de diferencia. Para el tercer asalto, la sinaloense se escapó y se impuso 3-1.

En combate, nunca se sintió segura de la victoria. Incluso al final, ella sonrió, pero su expresión era serena. La explosión de emociones llegó con su abrazo a su entrenador, luego izó una bandera mexicana y un sombrero de charro se asomó desde las gradas.

“Todo esto resume mi día perfecto… En el camino desde la Villa Olímpica hacia el área de competencia, tuve el presentimiento de que me esperaba un día especial, pero no sabía el resultado. Sentí en armonía que algo mágico iba a pasar”, recordó.

Curiosamente, hubo otro indicio sobre ese oro en Beijing. En un campamento antes Juegos Olímpicos en Corea del Sur Una compañera le dijo: “Quiero que vayas a mi torneo después de los Juegos, porque vas a salir campeona”.

En ese momento, María se preguntó si lo lograría: “Fue como un flechazo, decir yo puedo. Que un compañero sintiera que podía, era extraño, pero despertó en mí ese pequeño foco para conseguirlo”.

“Al final no pude ir a ese torneo, por todos los compromisos que vinieron después”, aclaró.

Han pasado tres ediciones de Juegos Olímpicos, con podio para Espinoza. En estos procesos vivió los cambios que se han producido en el taekwondo: vio llegar la coraza, y luego la máscara electrónica; y también aparecieron las modificaciones de reglas.

Con esto, el tiempo le enseñó dentro y fuera del deporte: “He creado, con la ayuda de mucha gente, lo que más quería, que era dejar huella en el deporte mexicano”.

Hoy, el triple medallista olímpico, que se retiró de la lona en noviembre de 2022, sigue vinculado al deporte. Además del tiempo que dedica a su hija y las conferencias que da a los jóvenes, es entrenadora del equipo de parataekwondo.

“Sí hay cierto cambio, del deporte adaptado al convencional. En los adaptados no se pegan a la cabeza. Es una fusión del taekwondo actual, con el de coraza convencional, lo que me recuerda a cómo se hacía en Beijing. En cierto modo me ha sido más fácil (dar clases) porque competí en ambos sistemas. Es un desafío seguir aportando a México, pero desde otro ámbito”, concluyó María Espinoza.

Por J. Alexis Hernández

Fotos: Daniel Ojeda

MAÍZ

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