
Ricardo y Enrique Flores Magón, junto con su hermano Jesús, fueron grandes ideólogos del movimiento revolucionario en México en el siglo XX.
En las representaciones más tradicionales de la Revolución Mexicana, las imágenes habituales son las de hombres y mujeres rebeldes, con cartuchos en el pecho y armas al hombro.
Héroes del conflicto armado como Emiliano Zapata, Pancho Villa o Petra Herrera Dirigieron regimientos vestidos así y lucharon por ideales de cambio político y justicia social para México a partir de 1910.
Pero también hubo personajes que tuvieron una gran influencia en la Revolución Mexicana a través de armas como pluma y papel.
Entre estos últimos están los hermanos Jesús, Ricardo y Enrique Flores Magón, jóvenes idealistas que impulsaron un cambio radical en el país. Su corriente de pensamiento pasó a denominarse “el magonismo”.
A diferencia de Villa o Zapata, esos hermanos no vinieron a tomar el fusil en una década convulsa para México.
De hecho, se vieron obligados a huir del país debido a la persecución política del régimen del presidente Porfirio Díaz, quien los llamó “mexicanos malos”.
“Ellos son los que creó las condiciones para el estallido de una revolución en 1910 que busca acabar no solo con Porfirio Díaz como presidente autoritario, sino también con un sistema social, político y económico que constituyó un infierno para la mayoría de los mexicanos“, explica el profesor mexicano Armando Bartra a BBC Mundo.
La Revolución Mexicana duró de 1910 a 1917 y dejó más de un millón de muertos.
No fue sino hasta muchas décadas después de la muerte de los Flores Magón que se empezó a reconocer que fueron ellos quienes sembraron las semillas del fenómeno revolucionario que se convirtió en en una de las bases del México moderno.
El país de Porfirio Díaz
El general Porfirio Díaz fue un militar destacado en el gobierno liberal del presidente Benito Juárez, un hombre que luchó en las batallas contra la intervención francesa a México en 1862 y por la restauración de la república en los próximos años.
Como parte de los liberales, Díaz inicialmente rechazó la reelección presidencial consecutiva (incluida la de Juárez), algo que luego resultó ser contradictorio con el hecho de que Díaz fue elegido presidente en 1877 y permaneció en el poder hasta 1911. (en el período 1880-1884 fue gobernante de facto).
Esos ideales políticos del liberalismo mexicano y el positivismo francés lo impulsaron a emprender grandes proyectos de desarrollo económico para el país, pero su gobierno fuey derivando hacia el latifundismo con trabajo semi-esclavo, la precariedad de la clase obrera, la represión política y el control de la prensa.
El régimen de Díaz, en teoría democrático y con contrapesos, pero en realidad unipersonal, fue conocido como el “porfiriato”.
El general Porfirio Díaz quería perpetuarse como presidente después de 35 años en el cargo.
“Ese gobierno de más de 30 años es el contexto en el que aparecen estos jóvenes, Ricardo Flores Magón y muchos más”, explica Bartra.
“Eran críticos con el gobierno que emanaba del liberalismo, pero que se había convertido en todo lo contrario: un hombre [Porfirio Díaz] que estuvo aliado con la oligarquía, que abrió las puertas a las transnacionales, que estuvo cerca de la Iglesia y que fue reelecto década tras década”, dice el sociólogo.
Ricardo Flores Magón, como líder de los hermanos, tomó conciencia de las precarias condiciones en que vivían los trabajadores y campesinos en su natal estado de Oaxaca, donde las plantaciones trataban a los trabajadores casi como esclavos.
Fue en la primera década del siglo XX cuando entró en acción el magonismo.
“Regeneración”
Los hermanos Flores Magón tuvieron una gran influencia ideológica por parte de los movimientos estudiantiles y juveniles de la Ciudad de México, donde se radicaron desde temprana edad.
Fueron partidarios del liberalismo radical de mediados del siglo XIX, cuando Juárez y otros políticos promulgaron una Constitución (1857) e implementaron reformas que separaron a la Iglesia del Estado.
Pero las ideas de hace medio siglo ya no se ajustaban tanto a la realidad que vivíanexplica Bartra.
“Estos jóvenes liberales y algunos anarquistas, socialistas, cada vez más radicalizados, son los encargados durante la primera década del siglo XX de desenmascarar el Porfiriato”, apunta.
Otros jóvenes y líderes sociales que coincidieron con los Flores Magón fueron Juan y Manuel Sarabia, Camilo y Avelina Arriaga, Librado Rivera, Práxedis Guerrero y Antonio Villarrealentre otros.
Los magonistas utilizaron publicaciones impresas, como el periódico Regeneración, como su principal instrumento de acción política.
Su plan de acción era, en parte, lanzar un programa de cambio social a través de la Partido Liberal Mexicano (PLM) del que todos formaban parte.
“Había cientos de comités en el país, pero eran sistemáticamente perseguidos y hostigados por la policía porfiriana”, explica Bartra.
Sus manifiestos y programas fueron postulados en la retroalimentación periódicaque surgió en 1900 y se distribuyó con miles de ejemplares en la capital mexicana y otras grandes ciudades.
“La regeneración tuvo una enorme influencia directa o indirecta”, señala Bartra, señalando que en ese México difícilmente la 20% de la población sabía leerpero las ideas se transmitían de persona a persona.
“Sin esa influencia, el contenido de la Revolución de 1910 no se explicaría en sus aspectos sociales”.
pero el grupo comenzó a dividirse sobre las formas de lograr el cambio social: había quienes creían en el uso de armasmientras otros pensaban en impulsar la transformación a través de las elecciones.
“Esta división hace que algunos se queden en los EE. UU. con la Junta Organizadora de PLM, que es el grupo reconocido entonces como magonista“, dice Bartra.
Los magonistas comenzaron a adoptar ideas del anarquismo de la época, de Pierre-Joseph Proudhon, Mikhail Bakunin o Ericco Malatesta, principalmente con el postulado de que era necesario desconfiar de todo gobierno.
“No se trata del anarquismo de los asesinatos, como en Rusia lo intentaron con los zares. Tampoco es la idea de la violencia por la violencia, o el terrorismo”, apunta Bartra.
“Sí pensaron que un hombre como Díaz no iba a dejar el gobierno si no era por la fuerza. Pero de ahí en adelante pensaron en una política terrorista, de asesinatos… no se les pasó por la cabeza”.
Él cambio radical que propusieron debe ser emanado de la movilización del pueblo mexicano.
Y si bien se requería el uso de la fuerza, no apoyaban el simple objetivo de quitarle la cabeza al problema, sino que querían una transformación de todo gobierno, justicia social e igualdad.
El legado de la Revolución
Los Flores Magón fueron perseguidos y encarcelados en varias ocasiones por el gobierno de Díaz, que tenía un férreo control de la prensa.
Fueron obligados en 1903 a exiliarse a EE.UU, A partir de ahí, pensaron, tendrían la libertad de escribir y editar el periódico Regeneración y que se distribuyera en México sin interferencias. Se establecieron en St. Louis, Missouri.
Ricardo Flores Magón fue el principal ideólogo de los magonistas. Se dedicó principalmente al periodismo.
Los magonistas consideraban que el problema de raíz del país era la concentración de la tierra, las minas y las fábricas en manos de unos pocos allegados a Díaz.
Fueron de los primeros en proponer el reparto de la tierra, la jornada de 8 horas, el salario mínimo y hasta la demanda de trabajo doméstico. También el democratización del gobierno, elecciones libres y no reelección.
Intentaron lanzar un levantamiento contra el gobierno de Díaz en dos ocasiones, en 1906 y 1908, pero no contaron con un apoyo masivo de los mexicanos, y los insurgentes fueron reprimidos por la policía y el ejército porfiriano.
“Sueño con grandes y efectivas conquistas durante la revolución. No debemos vacilar”, escribió Ricardo Flores Magón.
Para Bartra, el principal ideólogo de los hermanos, Ricardo, fue “una de las figuras fundamentales del proceso previo al estallido de la Revolución Mexicana de 1910”, principalmente por el contenido programático que impulsó.
“Quizás esa es la mayor influencia del magonismo. El camino de la revolución no es muy exitoso, pero las ideas del proyecto de transformación se extiendenNo y proliferaNo Para el país, ya no a través de los magonistas, sino a través de otras corrientes revolucionarias”, explica.
los otros revolucionarios
Para 1910, un exmiembro del movimiento Magonista, Francisco I. Madero, lanzó su campaña a la presidencia en las elecciones en las que, para sorpresa de pocos, Díaz resultó reelegido con casi el 99% de los votos.
Madero fue encarcelado, acusado de rebelión por el gobierno de Díaz, pero desde la cárcel lanzó un llamado al levantamiento armado con fecha de inicio el 20 de noviembre de 1910.
El movimiento de Madero sentó las bases para que no haya reelección presidencial en México hasta el presente.
A diferencia de los intentos de los Flores Magón, El plan de Madero fue socialmente aceptado.
“Los magonistas hicieron un llamado a levantarse contra Porfirio Díaz con un programa, pero no con una personalidad a seguir. Madero, en cambio, representaba un programa tibio y desdibujado, pero era una personalidad en la que los mexicanos de a pie podían creer”, dice el sociólogo.
A partir de entonces, surgieron otras figuras revolucionarias que encabezaron regimientos regionales, con causas que reflejaban los ideales de la familia Flores Magón.
De hecho, la idea de “Tierra y Libertad” que estaba en el emblema del Partido Liberal Mexicano fue luego adoptada como lema del líder campesino Emiliano Zapata.
“Los zapatistas en particular somos promotores de una revolución social, que no es un cambio de un gobierno por otro, sino como propuso Flores Magón”, explica Bartra.
Emiliano Zapata fue uno de los líderes más carismáticos de la Revolución Mexicana.
Las Flores Magón fueron relegados de la lucha armada revolucionario en México. Además, en Estados Unidos también sufrieron persecución y encarcelamiento por la política de Washington opuesta a los movimientos subversivos.
El movimiento Magonista impulsó algunas luchas, principalmente en el noroeste del país, las cuales fueron disminuyendo con los años y los cambios en el curso de la Revolución Mexicana.
“Pero no se entendería el surgimiento del Maderismo, de la Revolución, de la crítica radical al Porfiriato, de las ideas revolucionarias…
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