mar. Ago 11th, 2026

Se avecina un período difícil para la economía, la política y la vida social de México.

El final de 2022 y el comienzo de 2023 se perfilan como un período de incertidumbre y dificultades.

Permítanme este breve recuento.

1-El atentado a Ciro Gómez Leyva.

El hecho es ominoso por varias razones. El primero porque, para quien lo perpetró, la relevancia del personaje no fue un obstáculo. A menos que haya resultados inmediatos de la investigación y se encuentren a corto plazo los responsables materiales e intelectuales, la espada de Damocles estará pendiendo sobre la sociedad de un futuro atentado contra algún personaje de la patria a quien el blindaje no salve.

Imagínense el ambiente político nacional ante una circunstancia en la que se dio una circunstancia de esa gravedad.

Pero hay otro dato muy preocupante. Varios simpatizantes de la 4T, incluidos funcionarios públicos y medios de comunicación, han sugerido que o se trató de un “autoataque” o son los “conservadores” quienes lo perpetraron.

Ese nivel de odio e irresponsabilidad son el presagio de tiempos oscuros, en los que la violencia en las redes sociales puede desbordarse al mundo material.

Asimismo, puede ser la señal de que un hecho de sangre podría ser justificado y aceptado por los grupos más radicales de la 4T.

2-La crisis que traerá la reforma al INE.

Que las reformas inconstitucionales a las leyes electorales hayan quedado pendientes, probablemente para febrero, parece una buena noticia. También parece una buena noticia que no se vaya a incluir la llamada “cláusula de vida eterna”, que asegura la existencia de partidos satélite, cuyos votos podrían dar mayorías artificiales al 4T.

Pero, creo que la mala noticia es que, después de que se promulgue esta reforma, tentativamente en febrero, habrá un plazo más corto para que sea impugnada judicialmente y para que quienes no estén de acuerdo puedan ejercer acciones de inconstitucionalidad que puedan ser resueltas. por la Corte antes de que comience el proceso electoral.

Podemos tener un escenario de enorme confusión, con procesos electorales en marcha, como los de los estados de México y Coahuila, y estar en la antesala del proceso federal de 2024, con leyes impugnadas y con fuerzas políticas que cuestionan las reglas del juego que se han establecido, además de tener un árbitro electoral debilitado.

3-Un presidente que toma decisiones con ira.

Dos hechos que se presentaron la semana pasada muestran a un presidente enojado, que toma decisiones que podrían poner en riesgo las relaciones internacionales de México o un sector tan vital como la aviación comercial.

Sorprendentemente, el pasado viernes, el presidente volvió a subrayar que relaciones como la del Gobierno español siguen en suspenso. Esto ocurrió a pesar de que recién el jueves, el canciller español, José Manuel Albarez y otros ministros, se habían reunido con Marcelo Ebrard, en el marco de la XIII reunión de la Comisión Binacional México-España para relanzar las relaciones entre ambos países. El gobierno español señaló que la reacción del presidente López Obrador es “incomprensible”.

Es obvio para cualquier observador que esta fue una reacción airada a la decisión española de otorgar al ex presidente Felipe Calderón un permiso de trabajo y residencia temporal.

También supimos que el presidente López Obrador finalmente envió al Congreso una propuesta de reforma legal para permitir que las aerolíneas extranjeras realicen cabotaje en México.

El impacto que esta decisión tendría sobre las aerolíneas mexicanas es gigantesco, ya que las sometería a una competencia desventajosa, particularmente con las aerolíneas de los Estados Unidos.

Esto se suma a las restricciones que tienen por la pérdida de la seguridad aérea categoría 1, que limita sus operaciones en vuelos México-Estados Unidos.

Y parece que todo tiene que ver con que el presidente está molesto por el poco uso que las aerolíneas mexicanas le dan al aeropuerto Felipe Ángeles.

4-La ralentización de la actividad económica y la “cuesta de enero”.

Los aumentos de las tasas de interés en todo el mundo ya están comenzando a surtir efecto. En el mes de noviembre, los indicadores de consumo tanto en México como en Estados Unidos ya mostraban caídas.

El INEGI presentó un nuevo indicador que confirma una caída en el consumo en el undécimo mes del año y en EE.UU. también hubo una baja.

Tendremos un comienzo de año difícil con una inflación aún muy alta que hará más pronunciada la “cuesta de enero”, pero ahora con signos de caída en la actividad productiva.

Combine todos estos ingredientes y tendrá una perspectiva complicada para los primeros meses de 2023.

Ojalá como país y como sociedad podamos retomar nuestra vida pública para minimizar los efectos de decisiones que pueden causar mucho daño a México.

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Metro

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