
De antemano, el excanciller Marcelo Ebrard anunció que el lunes presentará algunas ideas sobre seguridad. Por supuesto, no es una propuesta electoral porque aún no se pueden hacer, pero ya se sabe que ha dicho que ninguna ley le impide soñar y mucho menos hablar de sus sueños.
Sus sueños sobre cómo darle seguridad a México en caso de que algún día despertara como candidato de Morena se convirtieron en memes. Y en críticas de expertos en seguridad y derechos humanos. El anuncio y la oportunidad de eclipsar a Claudia Sheinbaum fue solo eso: un intento doblemente fallido.
¿Qué le pasa a Marcelo? Por qué este tropezó con un plan contra la privacidad que podría hacerle perder la simpatía del sector progresista, donde supuestamente lo siguen quienes no están de acuerdo con la obstinada disciplina de los fundamentalistas de Morena, según se identificó con Claudia.
Ebrard nos contó que mientras viajaba por el mundo en los últimos años como canciller, tenía algo así como una doble agenda gracias a la cual, además de su labor como enviado de México para tareas complejas y específicas, investigaba las mejores prácticas internacionales en materia de seguridad.
Y gracias a esos viajes, ahora propone utilizar drones y reconocimiento facial, cámaras y seguimiento de movimiento para detectar y prevenir actos delictivos. La lluvia de críticas y sátiras no se hizo esperar.
Creo que se equivocó desde el principio. Pero no creo que lo que pasó el lunes haya sido un error, sino un truco. A ver si me explico.
Ebrard sabe de seguridad, como dirían en España, mucho. Es un tema que no solo domina, sino que le gusta. Y esto de las cámaras y la tecnología tampoco es nuevo para él, que promocionó como nadie que la capital mexicana tuviera un C5 con capacidades impresionantes.
Dicho esto, si Marcelo iba a empezar a hablar de seguridad, lo que se esperaría si se toma en serio su idea de que quiere ser candidato, y que siente que tiene el mejor perfil para serlo, es que dé Mexicanos el diagnostico realista de lo que esta pasando en Mexico hoy. El que nos insta.
Porque los mexicanos vivimos en un mundo más raro que nunca. AMLO ataca todos los días y por todos los medios posibles a los mensajeros de las crisis de seguridad, y no pocas víctimas de diversos hechos de violencia, para tratar de no hablar de inseguridad en el país.
El modelo del actual Presidente es una especie de negociación con los delincuentes desde la mañana: portaos bien, soltad a los que tenéis secuestrados, y ni serán perseguidos ni iremos con todo el peso de la ley contra vosotros, pero dejadlos ir. los policías y funcionarios.
Eso fue lo que les mandó a decir en Chiapas días atrás, y ese fue su mensaje sobre los secuestrados en Chilpancingo.
Esa estrategia de abrazos y discreción, y silenciar a los medios, parece que solo hace más poderosos a los delincuentes, más estridentes sus desafíos. Esperemos que esto se vaya con AMLO al rancho.
Con su experiencia y ahora con sus viajes por la República, Ebrard podría darnos su diagnóstico después de estas semanas de gira por México, qué le dicen los mexicanos en fin, qué grande es el reto. Pero hacerlo lo llevaría a chocar con Palacio, y por ende su truco de mejor hablar de drones.
No decir nada de eso y proponernos llenarnos de cámaras es soñar. Y no estamos para fantasías.
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