mié. Ago 5th, 2026

Las cosas en Morena se están complicando. Luego de pasar por la problemática unción de Claudia Sheinbaum como candidata favorita de López Obrador y, por ende, candidata oficial de ese partido, uno pensaría que ya trabajarían en paz y tomados de la mano. Todos menos Ebrard, que optó por desaparecer poco a poco y que en cuestión de semanas ha conseguido ese noble propósito.

Pero la vida no es tan tranquila y las cosas en poder ni mucho menos. En este espacio, hace un par de días, señalé la cruel paradoja en que se estaba convirtiendo la postulación de Omar García Harfuch como candidato de ese movimiento por la CDMX. Y lo mencioné como me parece: que la izquierda, tan combativa hace años en esta ciudad -aunque hoy se reduzca a un pequeño grupo de oscuros burócratas y activistas apoyados por el gobierno- ve cómo el legado de tantos Las batallas terminan como el legado de un oficial de policía de carrera.

Personalmente, me parece que García Harfuch es un buen candidato, que cumple con las expectativas prácticas que se supone que tenía Sheinbaum al elegirlo: un hombre que, de hecho, no tiene vínculos con el morenismo duro, que está bien evaluado en su trabajar en seguridad –el tema más demandado por la población capitalina– y que, por tanto, puede comerse los votos de la oposición de las clases medias que han sido estigmatizadas por el Presidente. Esto ha provocado la furia de los “izquierdistas puros” del morenismo. Un grupo de acomodaticios del presupuesto, como los “moneros” de El diasiempre dispuestos a cualquier abyección ante el Presidente, pero que prefieren citar por separado el caso de Sheinbaum, y algunos otros agitadores disfrazados de columnistas y formadores de opinión que corrieron a sus casas a sacar su mochila, su camisa, Che, su libro de Gramsci y un disco de Violeta Parra que tenían guardado en el armario y salieron a gritar abiertamente contra la postulación del autoritario, heredero de las fuerzas represivas. Gritan reivindicaciones, conquistas, luchas históricas y otra serie de ilusiones que ni ellos mismos creen, ya que López Obrador ha militarizado todo lo que puede. Lo que pasa es que ya se dieron cuenta que tendrán que hacer fila para recibir la nueva nómina y eso ya no les gustó.

Lo que hizo el subsecretario Alejandro Encinas fue particularmente llamativo. Este hombre, que tuvo una carrera íntegra y seria hasta antes de convertirse en funcionario de Interior, ha acabado siendo un representante del Ejército, alguien que ha sido utilizado por el Presidente para lavarle la cara al pueblo. verde que tanto ha odiado durante su vida pública. Al dar el informe sobre el caso Ayotzinapa, que fue un verdadero vacilación y una burla para los padres de los estudiantes, dirigió toda la atención contra García Harfuch al señalarlo “específicamente” como involucrado en, según él, el operativo. del gobierno peñista. el cual terminó con la desaparición de los estudiantes de la normal de Ayotzinapa. La atención se ha volcado tras el candidato de Sheinbaum. El propio presidente –que tampoco tiene ninguna debilidad por el señor García Harfuch– avivó el asunto para mantener el fuego encendido.

Lo que está pasando con Harfuch no es fuego amigo, son verdaderas bombas enemigas. Quieren bajarlo a cualquier precio y sólo les quedan unas semanas para hacerlo. Poco les importará tomar parte del prestigio de Sheinbaum, quien sufriría una escandalosa derrota sin siquiera haber iniciado su campaña. Pero se sabe: estos trogloditas, para prender fuego a algo, son capaces de prender fuego a su casa.

Leer la nota Completa

Metro

By Metro

METRO es un sitio web internacional en donde destacan las noticias más relevantes de hoy, actualidad y diversos temas como deportes, politica, economía y más. Con información veráz y acertada en cada noticia de todo el mundo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *