mar. Ago 4th, 2026

Hay un lugar en el imaginario presidencial donde pasan cosas terribles, pero que inmediatamente son subsanadas por el héroe nacional que es el presidente López Obrador. En la mente febril de los tabasqueños se desatan batallas contra los representantes del mal que aparecen con miles de máscaras, siempre dispuestos a engañar al noble y leal pueblo mexicano. Es una especie de videojuego mental. Un mundo del pasado en el que el héroe de la soberanía se encuentra hablando con Benito Juárez o Miguel Hidalgo, presencia la traición de Victoriano Huerta y presencia la paliza a la prensa de Francisco I. Madero, el único personaje de la historia que ha sido más criticado que Andrés Manuel. Es Mundo Peje, el gran videojuego histórico que se apoderó de la mente de López Obrador, pero, como buena fantasía, nuestro Presidente es feliz habitando ese lugar ficticio.

En Mundo Peje también hay malos. Y muy mal Estos son los conocidos conservadores, neoliberales y otros emisarios del abuso y el robo. Seres profundamente corruptos que odian a Don Peje y que le ensucian la vida. Ahí está la selección española con la que nuestro héroe mexica libra cruentas batallas. Depende del ciclo histórico que se juegue en el juego, siempre hay un grupo de íberos despojando a la nación. Ya sea en forma de conquistadores en los que ejercen una violencia insólita contra el pueblo conquistado que ha de defenderse con piedras y troncos de los caballos y estocadas que les arrojan los infames españoles. La voracidad española no tiene límite. Esto es muy real, se dice el Presidente cuando está en esa parte del juego, donde gana muchas vidas, especialmente en Noche Triste, donde acaba con los invasores. En otras partes del juego, los malditos íberos se presentan como empresarios y se quedan con las empresas energéticas que los mexicanos han construido con mucho esfuerzo con su eólica, sus minas y todo lo demás. En Mundo Peje puedes tirar el dinero y no pasa nada, así que puedes comprar sus empresas a los españoles y creer que ganaste.

Como su nombre lo indica, Mundo Peje es un juego donde tienes que ver con todo el mundo. Es sabido que al presidente López Obrador le encantan los desafíos geopolíticos. Es esta parte, si eres el presidente López Obrador en el juego, en la que puedes escribir cartas a los chinos o al Papa; exige una disculpa a los españoles, recuerda a los demás que Mussolini se llamaba Benito por Benito Juárez y pelea con tus socios de Canadá y Estados Unidos, y hazte súper amigo de Bolivia, Cuba y Perú para cambiar el equilibrio de poder en el mundo.

En Mundo Peje destruyes aeropuertos, destruyes instituciones gubernamentales, te peleas con todos porque no te escuchan y no pasa nada. Puedes disponer de tu Ejército para usarlos como albañiles, administradores o para ser maltratados por delincuentes. Es la ventaja de este juego, el presidente siempre gana y se enfrenta con éxito a los malvados villanos. En concreto, la mala de malolandia, la villana de villanas: Loret de Mola. En Mundo Peje este individuo es pésimo y tiene la culpa del malestar que cunde en la población si algo sale mal. Dueña de varias vidas, Loret de Mola tiene la culpa de que los señores lleguen borrachos a casa, de que los militares viajen a expensas del erario, de que la prensa diga cosas negativas, o de que las mujeres se manifiesten en la plaza pública. Sicario de sicarios, Loret de Mola es el supervillano a vencer. Las palabras mágicas para combatirlo son: y Loret de Mola, ¿qué?

Mundo Peje es lo que está en la mente de nuestro Presidente: un lugar maravilloso donde el poder de la palabra acaba con la pobreza y el atraso, se construye un país donde impera la justicia y donde todos los días sale el sol con el rostro de López Obrador. Es un mundo fantástico el que existe en la mente de nuestro Presidente.

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Metro

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