dom. May 3rd, 2026

Como hemos comentado, el INEGI publicó ayer su nueva serie económica, tomando ahora como año base 2018. Este es un cambio inusual, ya que tradicionalmente se ha hecho cada 10 años. Antiguamente teníamos estimaciones basadas en 1950, 1960, 1970 y 1980, y luego tuvimos que esperar hasta 1993, ya con el INEGI como responsable. A partir de ahí mantuvimos la periodicidad de 10 años, y los siguientes años base fueron 2003 y 2013. Parecía lógico que esperáramos tener 2023 como nueva referencia, pero se nos adelantaron y decidieron usar 2018.

El inicio no estuvo exento de dificultades, y en lugar de publicar a las 6 de la mañana, como es habitual, esperaron al evento de las 10 para enviar el comunicado. El uso de la serie a través del Banco de Información Económica ya estaba disponible a las 8, pero con deficiencias, como que la serie no tiene su título y hay que seguir adivinando. Considerando el desastre que ha sido este gobierno en materia de tecnologías de la información, mejor ni me quejo.

Hay un avance en la información mensual, y es que tendremos mucha más claridad en los servicios, ya que ahora se separan varias series que venían superpuestas: transporte e información, servicios financieros e inmobiliarios, entretenimiento y otros servicios. Las ponderaciones de cada sector también cambian, como se esperaba. La minería se reduce, pero menos de lo que esperaba, mientras la caída de la construcción es grave (del 8 al 6,4% del total), la manufactura crece considerablemente, y pasa del 18,6 al 21,3%. Hay que tener en cuenta que estos ajustes comparan el 2018 con el 2013, y no lo que ha pasado desde 2018. Lo comento porque en estos cinco años la construcción ha caído mucho y la manufactura ha despegado. De ahí mi preocupación de que no hayan esperado hasta 2023 para el nuevo año base.

En servicios, el comercio mayorista pierde algo de cuota mientras que el comercio minorista se mantiene igual, como suponíamos hace unos días. El transporte crece y el peso de la información disminuye, y eso suena un poco preocupante, teniendo en cuenta que las telecomunicaciones pertenecen a esta última categoría. También se produce una reducción del peso de los servicios financieros y de seguros, del 4,2 al 3,9%, y un mayor golpe al sector inmobiliario, que pasa del 10,3 al 9,3% del total. Ambos comportamientos son preocupantes, porque estos sectores deberían crecer a medida que avanza la economía.

Al cambiar el peso de cada sector, se afecta el valor total de la economía y, por tanto, el crecimiento. Así, el crecimiento promedio anual de 1980 a 2018, que fue de 2,4% con el año base 2013, ahora es de 2,2%. Y la media anual de 2018 al segundo semestre de 2023 también cambia, pero a la inversa: en lugar del 0,3% que teníamos hasta el lunes, ahora es del 0,6%. Ya con ello, se consigue que el sexenio se deshaga de ser el peor en un siglo. Supongo que ese no fue el motivo para cambiar el año base con más frecuencia, pero sí lo son los nuevos datos.

Además de esto, hay mucha información que cambia y mucha otra información que es nueva: economía digital, economía informal ahora incluso por estado, nuevas estimaciones del tamaño relativo de las entidades federativas. Nos llevará varias semanas revisar todo esto en detalle y actualizar los cálculos y estimaciones. Sin duda es algo bueno, pero no sé si era lo más urgente de corregir en las mediciones económicas del INEGI. Perfeccionar la ENIGH, compatibilizar el PIB y la IGAE, encontrar alguna medida digna de empleo e ingresos para la población me parecían mejores objetivos. Por si algún día preguntan.

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