
Todos han caído en la agenda planteada por el presidente, que va en contra de la atención a los problemas que más aquejan a la población como la inseguridad pública, el colapso del sistema de salud, el aumento de la pobreza y la marginación, además de la corrupción. y la opacidad que se mueve en este gobierno, entre otros temas.
Cuando aún no es tiempo de campañas electorales, AMLO desde hace al menos un año se dedica todos los días a hacer proselitismo a favor de su causa e insultar a sus adversarios y bajo esta imposición de la agenda pública, todos participan en los temas que el jefe de Estado el Ejecutivo federal quiere ser discutido en la sociedad.
El narcoestado, las ejecuciones diarias, el crecimiento exponencial de la violencia en el país, son temas que deben ser abordados por el gobierno y por ende exigidos por la sociedad para atender el gravísimo deterioro del estado de derecho y el orden constitucional; sin embargo, lamentablemente, varios sectores de la población ni siquiera están interesados en ser informados, y otros están satisfechos con las migajas que les dan.
AMLO solo gobierna para sus seguidores, entonces solo es presidente para ellos, porque no atiende a los demás, no los considera y se preocupa menos por ellos.
En sentido estricto, si AMLO se dedica a atacar a la clase media, se entiende que no gobierna para ese sector, por lo tanto no es su presidente.
Estas consideraciones son algunos puntos clave que los líderes del PAN, MC, PRI y PRD deben exponer y denunciar, en lugar de entrar en una lucha frenética para ver quién es mejor en el proceso de selección de sus candidatos presidenciales y quién, al final, , muchos de esos suspirantes serán flor de un día, porque serán desplazados por la nomenclatura de estos partidos políticos.
Es necesario que los opositores formen una serie de estrategias para exigir y exigir soluciones al gobierno de la 4T y no solo pronunciarse sobre los temas que impone AMLO y que en su mayoría son insulsos y hasta ridículos.
Los insultos de López Obrador a la toma de posesión presidencial con el manejo de un discurso incendiario, belicoso y grosero, es materia prima para descalificar al tabasqueño e incluso pedirle con firmeza que se atenga a respetar lo que cita la Constitución respecto a sus obligaciones y límites.
La destrucción de los frenos y contrapesos del Poder Ejecutivo es una afrenta a la división de poderes y la democracia, pero incluso el bloque opositor ha ignorado este arduo trabajo que ha emprendido AMLO desde que asumió el poder.
El aniquilamiento de instituciones que durante décadas sirvieron a los sectores más vulnerables de la sociedad es una constante, pero salvo algunas escaramuzas en el Congreso, no hay capacidad de respuesta de los opositores para frenar el deterioro de la vida institucional.
La oposición al régimen no debe hacer caldo gordo al presidente y caer en su juego con temas que él impone en la coyuntura política, sino establecer una serie de demandas que, para definirlas, no hay que devanarse los sesos, ya que son a la mano se ve como la crisis económica, el desempleo, la falta de incentivos y facilitadores para generar más inversión privada, el colapso del sistema educativo y el abandono del campo.
Tanto Pemex como la CFE están al borde del colapso, ambos desbordados por la creciente demanda. Los apagones y la importación de combustibles, así como la caída en la producción de petróleo, son solo algunas señales de lo que vendrá en el corto plazo.
La oposición se traga las mentiras del presidente, al callar y no evidenciar las falacias cotidianas del tabasqueño, es cómplice de su ineptitud.
Por cada mentira de López Obrador debería haber una indicación muy específica de la oposición para demostrarla. Es decir, al faltar alguien que señale a diario las falacias presidenciales, muchos mexicanos las dan por supuestas, unos por conveniencia, otros por ignorancia.
La oposición incluso ha intentado realizar una contramañana, pero sin éxito, porque carece de creatividad e inteligencia para convertir sus argumentos en una “nota periodística”.
Basta de tener una oposición solo de nombre, son buenos para pelear entre ellos, pero fueron pésimos para denunciar el desastre que ha sido este gobierno.
Los más de 800.000 muertos a causa de la pandemia y la ineptitud del gobierno son solo una señal ominosa de que el actual régimen ha dejado como legado maldito, al igual que los 150.000 homicidios que han sido incluidos en listas negras.
La oposición está temerosa y sin capacidad de movilización para salir a la calle y exigir soluciones en lugar de caer, por ejemplo, en el juego de la sucesión presidencial.
La nomenclatura partidaria de la oposición ha sido superada por la sociedad civil activa.
METRO es un sitio web internacional en donde destacan las noticias más relevantes de hoy, actualidad y diversos temas como deportes, politica, economía y más. Con información veráz y acertada en cada noticia de todo el mundo.
