mar. Ago 25th, 2026

Una vez conocido el resultado de 2022, donde países como el nuestro crecieron mientras regiones como la Eurozona y Reino Unido entraban en recesión, la gran incógnita gira en torno a las expectativas para 2023.

¿El crecimiento será más lento? ¿Confirmará la inflación un punto de inflexión a la baja? ¿Los bancos centrales flexibilizarán la política monetaria para estimular las economías? De las respuestas a estas preguntas dependerá en gran medida el desempeño de los países e incluso de los mercados financieros.

El escenario de crecimiento e inflación para el próximo año es altamente incierto, ya que aún no está claro el tamaño del freno en algunas economías, principalmente en Estados Unidos. Asimismo, es menos claro si la inflación podrá caer de acuerdo con la trayectoria prevista por los bancos centrales. El rumbo de la política monetaria para el año siguiente dependerá del crecimiento y/o inflación que se observe en cada país.

Vamos paso a paso. Las estimaciones de crecimiento para las economías avanzadas siguen cayendo y, con la zona euro y Gran Bretaña en recesión, no está claro cuánto caerá la economía más grande del mundo en 2023.

Y es que, en Estados Unidos, el elevado número de vacantes que aún registra la economía avala una firme expansión del empleo. Mientras no caiga el empleo, tampoco lo hará el consumo privado, variable que representa el 70% del PIB. El otro 30% de la economía estadounidense podría seguir cayendo el próximo año, especialmente el sector residencial. La industria podría dar más tropiezos si resurgen las tensiones geopolíticas entre China y Estados Unidos, o si empeoran las perspectivas de guerra en Europa del Este. También puede ocurrir que la economía estadounidense caiga moderadamente. Incluso menos de lo que se prevé actualmente.

La inflación en Estados Unidos podría caer más, pero principalmente en la parte no subyacente. La categoría principal, que excluye los precios de los alimentos y la energía, podría permanecer elevada. No estimamos una caída significativa de la inflación subyacente en los próximos meses, al menos no en términos de la meta de la Reserva Federal (2,0% en promedio). Luego de ubicarnos en 7,2% y 5,6% al cierre de 2022 (tasa anual), anticipamos lecturas de 4,3% y 4,0% para la inflación general y subyacente al cierre de 2023, respectivamente.

A diferencia de otras regiones, a México no le irá mal. Después de crecer un 3,0 % este año, es probable que el crecimiento del PIB se desacelere a un 0,9 % en 2023 según nuestros cálculos (frente al 2,0 % y el 0,1 % de EE. UU., respectivamente).

La economía mexicana ha sorprendido por su buen desempeño y, a diferencia de Estados Unidos, no esperamos que caiga en recesión durante 2023 más por un efecto rebote que por condiciones que allanan el camino para un crecimiento sólido. Al no inyectar estímulos durante la pandemia, la economía no está haciendo más que recuperarse del impacto del Covid-19 y lo seguirá haciendo, en menor medida, durante 2023. Por otro lado, pese a las menores expectativas de crecimiento de Estados Unidos. Unidos, no se prevé un deterioro significativo de las cuentas externas de nuestro país (especialmente en las exportaciones).

Es probable que la inflación en México disminuya, pero también en la parte no subyacente. Dado el manejo relativo de los precios de la energía por parte del Gobierno, y ante la posibilidad de que los precios internacionales también caigan por la expectativa de un menor crecimiento económico global, esperamos que la inflación general se ubique por debajo de la inflación subyacente al cierre de 2022 (8.1% y 8.3% INVEX estimado, respectivamente). Para 2023, nuestras estimaciones se sitúan en 5,2% y 5,0% para cada año. El objetivo de Banxico es 3.0% +/- 1.0%.

La gran incógnita se centra en la tasa de interés de referencia que, como ya mencioné, dependerá de los niveles de crecimiento e inflación. Tras cerrar en 4,50% este año, esperamos que la tasa de la Fed llegue a 5,50% en 2023 para finalmente controlar la inflación no vista en cuatro décadas y evitar contaminar las expectativas a largo plazo. En el caso de México, luego de ubicarse en 10.50% al cierre de este año (10.00% nivel actual), la tasa de interés de referencia podría llegar a 11.00% en 2023 también por las mismas razones: lucha contra la inflación y control de expectativas.

En ninguno de los dos países, NO vemos una disminución en la tasa de interés de referencia de los respectivos bancos centrales como anticiparon algunos participantes del mercado porque la inflación, tanto en Estados Unidos como en México, aún superaría los objetivos de cada banco central. .

Por supuesto, todos los pronósticos aquí presentados, así como cualquier otro que veas durante los siguientes meses, podrían cambiar de acuerdo a las circunstancias que prevalezcan en la economía. Solo esperamos que estas circunstancias sean menos turbulentas que en 2022.

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