jue. Abr 30th, 2026

¿Qué tendría que pasar para que las circunstancias políticas de México llevaran a una crisis financiera al final del sexenio?

Un conjunto de circunstancias que no han ocurrido hoy, pero que están dentro de lo posible.

Entre los más significativos se encuentran: un resultado cerrado en las elecciones presidenciales de 2024; una reforma electoral que debilitar al Instituto Nacional Electoralcomo se describe hasta ahora; conflictos preelectorales por una legislación que genera desigualdad en la competencia electoral; violencia en algunas zonas de la República; intervención del Presidente de la República en las elecciones al punto de crear conflictos con las autoridades electorales.

La conjunción de todos estos elementos puede producir una especie de “tormenta perfecta”, que comienza políticamente y termina financieramente.

Echemos un vistazo a algunos de los ingredientes que componen esa imagen.

1-Una elección con un resultado muy cerrado.

Si hay una contienda electoral muy reñida, las fuerzas políticas en pugna tendrán más incentivos para cuestionar o incluso ignorar los resultados.

Este proceso ya lo hemos vivido en México, en 2006. El presidente López Obrador sigue sin reconocer que perdió y construyó la narrativa del fraude electoral que nunca se ha probado, pero que ha servido de base para sus propuestas de reforma de la institucionalidad electoral.

Con las condiciones políticas actuales, y con las reformas a la vista, un resultado cerrado en su contra podría ser desconocido no solo para Morena, sino incluso para la oposición.

Tales circunstancias crearían las semillas de una crisis política con un resultado incierto.

2-La aplicación de la reforma electoral vigente.

El llamado “Plan B” de Morena debilita la capacidad organizativa del INE y posibilita prácticas fraudulentas y menos controles en los procesos electorales. Además, sin el PREP y probablemente sin conteos rápidos, se puede generar un período de incertidumbre, en el que cualquier fuerza política puede construir la narrativa de su victoria, aunque luego los conteos distritales demuestren que no es así, lo que también alimentar una crisis. política profunda.

3-La crisis preelectoral.

La reforma en curso puede dar lugar a una circunstancia en la que la oposición llegue a las elecciones planteando la falta de equidad de la competencia y anticipando que se cuestionará una victoria de Morena por cualquier margen. Antes de las elecciones, también puede existir una situación de inseguridad jurídica derivada de las acciones de inconstitucionalidad que se emprendan. Y la otra posibilidad es un conflicto de la Corte con los demás poderes y con Morena si decide suspender la vigencia de las leyes en el corto plazo.

4-La presencia del crimen organizado.

No hemos tenido procesos electorales en México que hayan estado enmarcados por una presencia tan amplia del crimen organizado. Si bien existe consenso entre los expertos en que las elecciones locales son más importantes para los cárteles, no se puede descartar la posibilidad de que, al menos en algunas zonas, pretendan influir en los resultados electorales federales a través de acciones violentas.

5- La intervención del Presidente de la República.

No es imaginable que en el escenario de una tendencia a que Morena salga derrotada en la contienda, el presidente López Obrador se quede con los brazos cruzados. Lo más probable sería que intervenga muy activamente en las elecciones, violando disposiciones legales si es necesario.

En este contexto, de no haber tomado Morena el control del INE y del Tribunal Electoral, es probable que las autoridades electorales lo recriminen y sancionen, y que el presidente las ignore, creando la posibilidad de un serio conflicto de poderes.

Él conjunción de todos o varios de las circunstancias indicadas podría desencadenar una crisis política con suficiente dimensión para generar preocupación por la gobernabilidad del país y por lo mismo podría crear un entorno propicio para una corrida financiera eso afectaría al tipo de cambio.

Quizás el detonante fue un resultado electoral reñido o la previsión de que ese era el escenario más probable.

Un triunfo cómodo de cualquiera de las fuerzas políticas en pugna delimitaría los conflictosaunque no los impidió.

Hoy Morena lidera por un amplio margen en la mayoría de las encuestas.

Pero, no es algo que necesariamente vaya a durar.

La visibilidad de sus solicitantes, las llamadas “corcholatas”, es hoy una ventaja que se irá perdiendo paulatinamente.

Y si la oposición logra un consenso respecto a una persona que la represente, el resultado puede ser de pronóstico reservado.

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Metro

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