La política migratoria de México y Estados Unidos es la misma. Fue elaborado e impuesto por el presidente Donald Trump, continuado por su sucesor Joe Biden y el presidente Andrés Manuel López Obrador ha sido fiel seguidor.
Se trata de una política concertada entre los gobiernos de ambos países que consiste básicamente en impedir que los migrantes lleguen a la frontera de Estados Unidos, para ello detenerlos y deportarlos a sus países.
En aplicación de esta política, México mantiene 26,000 efectivos de la Guardia Nacional (GN) en su frontera sur y 20,000 en su frontera norte. En 2022, México detuvo y deportó a 444.000 migrantes y Estados Unidos a 2.800.000, casi la mitad de ellos mexicanos.
El 11 de mayo a las 23:59 deja de operar el Título 42, medida por la cual, desde marzo de 2020, ante la emergencia del Covid-19, las autoridades estadounidenses, amparadas en su legislación, tenían derecho a deportar, sin más alharaca. , a los migrantes que intentan ingresar a su territorio.
De acuerdo con López Obrador, el Gobierno de Estados Unidos consideró a nuestro México como un “tercer país seguro” y en el tiempo que ha durado la medida ha deportado migrantes a su vecino del Sur, quienes ahora se concentran en la frontera norte. . mexicano.
Entre los migrantes se ha extendido la falsa idea de que al dejar de operar el Título 42 podrán ingresar a Estados Unidos. No es así y de inmediato entra en vigencia el Título 8, que permite la expulsión inmediata de todos los migrantes que ingresen a ese país de manera irregular, es decir, sin permiso previamente otorgado.
México mantiene en sus fronteras a la Guardia Nacional (GN), su tarea más importante es perseguir y detener a los migrantes, y en estos días el Gobierno de Biden ha reforzado la frontera de su país con elementos del Ejército y la Guardia Nacional.
López Obrador y Biden han mantenido una conversación telefónica en la que confirman la aplicación de la política migratoria acordada entre ambos países. En el comunicado dijeron que la migración debe ser “de manera humana y ordenada, con vías legales ampliadas y consecuencias para la migración irregular”.
De lo contrario, dado el gravísimo problema de la migración, que no puede ser ignorado, la estrategia acordada entre ambos países será la misma e incluso se radicalizará. Tiene un carácter claramente represivo y se centra en detener y expulsar a los migrantes a sus países de origen.
La dimensión de la crisis, en gran medida agravada por la situación de los países de la región, gobernados por dictaduras, en medio de problemas económicos y violencia, exige un replanteamiento radical de la estrategia. El actual ha fallado y no va a detener la migración.
Rubén Aguilar Valenzuela
Twitter: @RubénAguilar
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