Cuando Irene Evran, antes Irene Yuan, se casó con Colin Evran hace tres años en una ceremonia civil celebrada por Zoom en plena pandemia, parecía normal cambiar su apellido.
Su madre había conservado su apellido de soltera, como es tradicional en China, de donde son ambos. Pero Irene Evran pensó que sería más fácil llevar el mismo apellido que su marido y sus futuros hijos. Ella comenta que era importante para él y le gustó la forma en que su apellido sonaba con su nombre.
Austin McNair y Olivia Castor en su boda de agosto en Chicago. Ella cambiará su nombre por el de él, pero seguirá utilizando Castor profesionalmente. Foto de : NYT
“No fue una decisión difícil”, dijo Evran, de 35 años, residente de San Francisco. “Tal vez haya influencias tradicionales muy arraigadas, pero a mí me pareció bastante simple y sin complicaciones”.
Sigue vigente la tradición nupcial de adoptar el apellido del marido. Entre las mujeres en matrimonios heterosexuales en los Estados Unidos, 4 de cada 5 cambiaron su apellido, según una nueva encuesta del Pew Research Center.
Según la encuesta, el 14 por ciento mantuvo su apellido. Las mujeres más jóvenes son las que tienen más probabilidades de hacerlo: una cuarta parte de los encuestados de entre 18 y 34 años conservaron su apellido de soltera.
Separar ambos apellidos con guiones es menos común (alrededor del 5 por ciento de las parejas de todos los grupos de edad lo hizo), y menos del 1 por ciento dijo que había hecho algo más, como crear un nuevo apellido. Entre los hombres casados con mujeres, el 5 por ciento adoptó su apellido.
Los nombres de los cónyuges se han convertido en otra forma de divergencia política y educativa en la vida de los estadounidenses. Entre las mujeres republicanas conservadoras, el 90 por ciento adoptó el apellido de su marido, en comparación con el 66 por ciento de las mujeres demócratas liberales, según la encuesta del centro…
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