lun. Jun 15th, 2026

Los carros son muy caros, uno de los comentarios que más leemos y escuchamos cada vez que hay un lanzamiento en México. Y sí, en los últimos años los precios han aumentado considerablemente, pero como todo en la vida, hay una razón detrás.

El aumento en el costo de los bienes duraderos es una constante. De hecho, recientemente y con el cambio de año, la subida de precios en la industria del automóvil ha arañado un 9%, cuando en años pasados ​​rondaba el 5%.

Los motivos son muy variados y el primero de ellos ha sido la pandemia, que prácticamente paralizó al mundo desde principios de 2020. Además del tema sanitario, hubo impactos como paros en las plantas productivas y la afectación en prácticamente todos. la cadena de suministros.

De hecho, el 97% de las empresas de productos industriales y automotrices reportaron efectos negativos en su operación debido a esto (Ernst & Young LLP, 2020) resultando en pisos de venta vacíos y listas de espera que continúan creciendo hasta el día de hoy. Con la desaceleración de la demanda de bienes no esenciales, las industrias redujeron su capacidad de producción con el fin de bajar sus costos de operación y no sufrir un mayor impacto económico.

Las compañías navieras redujeron sus transportes y rutas y, por lo tanto, también redujeron los viajes terrestres desde los puertos hasta el destino final. Hay que tener en cuenta que cerca del 90% de todos los productos que se venden en el mundo llegan por vía marítima. Con el cierre de fronteras y las medidas sanitarias impuestas en muchos países (toques de queda, turismo cero, cierre de negocios no esenciales) los viajes en barco terminaron siendo de ida y no de ida y vuelta, como suele ser habitual. De esta manera, los barcos y contenedores se concentraron en exceso en los puertos de América y Europa, generando un caos en la logística de distribución.

Para cuando explotó la alta demanda de productos provenientes de Asia, derivada del aumento de consumo en e-commerce Al entrar en 2021, los barcos no estaban en los puertos donde se requerían. En la industria globalizada, todo está conectado y con la falta de contenedores y barcos, tampoco llegaron los automóviles, la electrónica de consumo y otros productos relacionados.

Derivado de la lenta distribución de insumos, vino la escasez de semiconductores, el componente clave para la fabricación de electrónicos que dan vida a celulares, electrónicos y autos, entre otros.

Habrá que considerar en esta fórmula el aumento de la demanda de coches híbridos y eléctricos, “la movilidad del futuro”. En promedio, un automóvil a batería requiere aproximadamente el doble de semiconductores que un automóvil de combustión interna, y esto implica un aumento de la demanda. Los semiconductores están hechos de elementos como neón, paladio y níquel. Ucrania suministra el 70% de las exportaciones mundiales de neón y Rusia el 28% del níquel. Con la guerra entre estos dos países, que comenzó en 2022, también hubo un aumento considerable en los precios de las materias primas y, por supuesto, una falta de disponibilidad. Neon aumentó su precio comercial hasta en un 900% y detuvo su distribución por la situación geopolítica de la región.

Todos estos elementos han contribuido a que en los últimos dos años haya habido un aumento sustancial en los precios de los productos en muchas industrias, incluyendo la tecnología y los automóviles. Y habrá que añadir también el tema económico de cada país o región.

Pero, ¿lucen mejores las perspectivas para los autos en 2023 y los años venideros? La respuesta es sí, pero no rotunda. A pesar de que la tendencia de aumento de precios comienza a estabilizarse, habrá que considerar otros elementos.

Entre ellos, la posibilidad de una recesión mundial a mediados de este año que podría incentivar la venta de autos nuevos y la demanda de autos usados, que también aumentaron de valor en los últimos años y que podrían bajar de precio este año.

La inflación seguirá siendo uno de los elementos a tomar en cuenta, especialmente por el impacto que tiene en los costos de operación de cada uno de los actores de la industria automotriz, como son el transporte, la logística, la energía eléctrica de los centros de producción y también la combustibles para el transporte, tanto de las propias marcas como de sus proveedores.

Se espera una mejora para finales de año en términos de costos del producto final, estabilización de la cadena de distribución y disponibilidad del producto. Probablemente veremos mejores efectos hasta 2024. Pero también habrá que considerar otro fenómeno que aún no ha tomado protagonismo, pero lo hará en los próximos años: el costo de fabricación de los autos híbridos y eléctricos. La disponibilidad de materias primas para las baterías, como el litio, denominado “oro blanco”, y el posible sustituto del petróleo en cuanto a la industria energética, la forma de producir energía eléctrica en cada país y el aumento de la demanda de este tipo de productos también tiene su papel.

Si las circunstancias mejoran, ¿Veremos la reducción de los precios de los coches? Es muy poco probable, de hecho ya hay marcas que han asegurado que no será así, pero tampoco es imposible, como ha demostrado Tesla en este primer mes de 2023. En las condiciones correctas y con un ajuste de oferta y demanda, todo es posible.

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Metro

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