
Desde el inicio de su administración, López Obrador se comprometió a recuperar los principios tradicionales de la política exterior de México. Sin embargo, en algunas ocasiones, su gobierno ha recurrido al pragmatismo para enfrentar los desafíos derivados de situaciones tanto internas como externas. Por ejemplo, en mayo de 2019, el entonces presidente Donald Trump amenazó a México con subir los aranceles a los productos mexicanos si López Obrador no hacía algo para detener las caravanas de migrantes centroamericanos que cruzaban el territorio nacional para buscar asilo en Estados Unidos. .
Luego de intensas negociaciones, el gobierno anunció que enviaría a la guardia nacional a la frontera sur para detener a los migrantes. Es claro que en esta decisión prevaleció el interés económico sobre la cuestión de principios. Incluso durante la campaña, López Obrador se había comprometido a respetar los derechos humanos de los migrantes que cruzaban el territorio nacional.
Otra decisión pragmática fue la aceptación de varias cláusulas en el nuevo tratado de libre comercio con América del Norte (T-MEC). Por ejemplo, México aceptó la presencia de supervisores estadounidenses en las fábricas mexicanas para verificar el cumplimiento de las normas laborales acordadas. La administración de AMLO también acordó un mayor porcentaje en las reglas de origen y una evaluación del progreso del T-MEC de vez en cuando, lo que podría implicar su terminación si algún país no está satisfecho. México también acordó no firmar acuerdos comerciales con “un país sin economía de mercado”. Esta medida fue una alusión directa a China. Todas estas concesiones reflejan una dosis de pragmatismo en la política exterior de México.
López Obrador necesitaba urgentemente concluir el T-MEC para impulsar el crecimiento económico y generar confianza en los mercados internacionales. Incluso, el presidente mexicano viajó a Washington en julio de 2020 para visitar a Donald Trump y encabezar la ceremonia de entrada en vigor del nuevo acuerdo comercial. Esa cortesía representó la primera gira internacional de AMLO y mostró una dosis de pragmatismo.
De hecho, López Obrador ha tratado de proyectar principios constitucionales en su política exterior. Sin embargo, su aplicación ha sido inconsistente y jerárquica. Por ejemplo, en noviembre de 2020, el presidente mexicano tomó la decisión de no reconocer la victoria de Biden hasta que las autoridades judiciales ratificaran su victoria electoral. Su principal argumento fue que no quería entrometerse en los asuntos internos de los Estados Unidos y adherirse al principio de No Intervención.
Sin embargo, López Obrador reconoció y felicitó a Lula da Silva cuando aún no era presidente electo, ya que tuvo que esperar a la segunda vuelta. El reconocimiento del nuevo presidente brasileño, sin antes concluir el proceso electoral, muestra la inconsistencia en la aplicación de los principios.
Por otro lado, el presidente mexicano ha priorizado el principio de No Intervención sobre la promoción de los Derechos Humanos. Por ejemplo, México ha votado abstenerse o ha permanecido en silencio en casos de violaciones de derechos humanos en Cuba, Nicaragua y Venezuela, argumentando que está aplicando el principio de no intervención.
Sin embargo, el gobierno está poniendo el importante principio de promover los Derechos Humanos en un segundo plano. Por lo tanto, la aplicación jerárquica e inconsistente es también un uso pragmático de los principios. El gobierno los usa cuando les conviene y los descarta cuando no.
Existe en el imaginario colectivo en México que una política exterior pragmática es negativa o inmoral. Sin embargo, este tipo de acciones son de carácter práctico porque buscan solucionar problemas o tratan de promover el interés nacional.
Pero el pragmatismo excesivo puede conducir al fracaso. Asimismo, no es posible llegar muy lejos con una política exterior basada exclusivamente en valores normativos. Por eso, es necesario aplicar una política exterior que combine pragmatismo con principios. De esta manera, la probabilidad de éxito será mayor.
El autor es profesor-investigador de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC). Es doctor en Estudios Internacionales de la Universidad de Miami. Pertenece al Sistema Nacional de Investigadores CONACyT y es miembro de la Academia Mexicana de Ciencias. Es presidente del Centro de Enseñanza y Análisis de la Política Exterior de México (CESPEM).
METRO es un sitio web internacional en donde destacan las noticias más relevantes de hoy, actualidad y diversos temas como deportes, politica, economía y más. Con información veráz y acertada en cada noticia de todo el mundo.
