
El inmueble, ubicado en la ciudad de Puebla, quedó prácticamente en ruinas luego de sobrevivir al terremoto de 2017.
El reto de este proyecto, liderado por el estudio ZVA Interiores y Arquitectura, surgió de combinar la esencia histórica del inmueble con un toque de sofisticación moderna a través de sus colores, texturas y acabados, pero sin modificar la fachada.
“La fachada no tuvo mucho cambio porque es un edificio catalogado por el INAH, por lo que no se puede intervenir con materiales que atenten contra la naturaleza del inmueble, por eso se utilizó material a base de cal para las reparaciones, que es lo que menos abrasivo.
“Para el desarrollo de la parte interior, que se encontraba en mal estado, prácticamente se requirió de una cirugía mayor para la reconstrucción y la parte estructural”, declaró María Isabel Lira Garrido, directora del estudio de arquitectura.
En la recepción impregna un ambiente acogedor que acoge con sus acabados en mármol, madera y tapices que, en combinación con un candelabro antiguo, invitan a los huéspedes a disfrutar de todas las comodidades con las que cuentan sus instalaciones.
Detalles de confort
Se buscó mantener el espacio original del inmueble, donde el patio central sirve como punto de distribución de las habitaciones y el cual fue remodelado con elementos tecnológicos, como dispositivos de entretenimiento.
El mobiliario presenta acentos de color que resaltan la estructura y diseño de la escalera, que se complementa con sutiles toques de naturaleza y elementos decorativos propios de la arquitectura barroca.
Un detalle llamativo en esa zona es la cúpula, que permite la iluminación natural en todo el hotel y juega con las sombras que resaltan las columnas y los techos altos.
Cada una de las 10 habitaciones de la propiedad tiene piso de madera y tiene una paleta de colores neutros, una gama de beiges y una gama de arena. Los tapizados de los cabeceros, los textiles de la cama y algunos sillones en tonos rosas aportan color al espacio.
Los detalles sobre el funcionamiento y diseño de las habitaciones fueron cuidados para que satisficieran cada una de las necesidades de los huéspedes.
“En lugar de closets, se colocaron guardarropas, que son de madera envejecida porque esa era la intención. Todos los accesorios fueron hechos de la época y alrededor se colocaron espejos con un diseño de latón”, explicó Lira Garrido.
Se mantuvieron los detalles arquitectónicos originales, como la altura de los espacios; Sin embargo, se combinaron con muebles y acabados de alta calidad para crear un ambiente cálido y acogedor.
JUNTA
En resumen… @+ El proyecto tiene 350 metros cuadrados. @+ La remodelación duró seis meses.
+ El lugar cuenta con spa, cafetería, restaurante y ofrece tours gratuitos por el centro de la ciudad.
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