
Reuniones por aquí, reuniones por allá. Comisiones por aquí, comisiones por allá. Decretos aquí, decretos allá. Ciertamente hay una gran urgencia, en la Casa Blanca y en Palacio Nacional, de mostrar-simular que ambos países están tomando medidas para enfrentar la crisis humanitaria y política que planteó la amenaza del fentanilo.
Pero lamentablemente es demasiado tarde. Será casi imposible frenar el creciente número de muertes por sobredosis de fentanilo en los Estados Unidos en el corto plazo. De igual forma, no será posible reducir la ola de violencia en México relacionada con el tráfico de fentanilo. Y seguramente, este país también verá un aumento dramático en el uso de fentanilo.
Y no será hasta el 2025, cuando ya se estén despachando los nuevos mandatarios o mandatarias, y se hayan tomado el tiempo necesario para seleccionar sus gabinetes y equipos, intentarán hablar nuevamente, en medio de una terrible crisis de fentanilo en ambos países. .
La reunión que tuvo lugar esta semana en Washington fue urgente. La delegación mexicana donde estuvieron presentes seis secretarios de México, entre ellos la secretaria de Seguridad Pública, Rosa Icela Rodríguez; y los secretarios de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, de la Defensa, General Luis Crescencio Sandoval; Marina, Almirante José Rafael Ojeda; Salud, Doctor Jorge Alcocer, de parte del Fiscal General, Alejandro Gertz.
En cambio, el nivel de representación de la delegación estadounidense no contó con el mismo número de secretarios ni el mismo nivel, pero los funcionarios presentes tienen un peso fundamental en la implementación de la política para enfrentar la crisis del fentanilo en Estados Unidos, incluyendo el Fiscal General Merrick Garland; la asesora de Seguridad Nacional, Elizabeth Sherwood-Randall, a cargo de la estrategia antifentanilo en la Casa Blanca; y el director de la Oficina de Política Nacional de Control de Drogas, Rahul Gupta, además del embajador Ken Salazar y otros funcionarios del Departamento de Estado.
A pesar de la desigualdad en los niveles de representación, era urgente que se realizara esta reunión por dos razones fundamentales: Primero, es casi imposible acordar mecanismos de coordinación si no se está de acuerdo con la información básica de la crisis: Dónde se produce el fentanilo. ? ¿Cómo y dónde se trafica el fentanilo hacia los Estados Unidos? ¿Dónde están los laboratorios? ¿De dónde vienen los precursores? ¿Cuál es la mejor estrategia para detener el flujo de fentanilo? A la luz de la respuesta del gobierno chino a la carta enviada por el presidente López Obrador en la que se deslinda de cualquier responsabilidad y afirma que se trata de un problema “made in USA”, subraya lo difícil que será encontrar una solución a corto plazo.
Pero la segunda razón por la que la reunión de Washington era urgente tiene que ver con los momentos políticos: quizás sea el último de esta naturaleza donde se buscaría demostrar acuerdos públicos entre los dos países y ocultar los desencuentros. Hay que recordar que en ambos países habrá elecciones presidenciales en 2024. Para Joe Biden, que busca ser reelegido, la crisis del fentanilo podría ser uno de los temas que definan quién será el próximo presidente de Estados Unidos. . El próximo año y medio hará casi imposible que la Casa Blanca se jacte de una estrecha cooperación con México que se ha traducido en una reducción de las muertes por fentanilo en Estados Unidos. Y seguramente, las preguntas de los legisladores republicanos y quizás algunos demócratas se traduzcan en un llamado a aumentar las sanciones contra México.
Por otra parte, varias personas de la actual delegación mexicana seguramente estarán haciendo campaña en los próximos meses, habiendo dejado su cargo para aspirar a la presidencia y ser jefe de gobierno u otros cargos de elección popular. Ese es el caso del secretario Marcelo Ebrard y la secretaria Rosa Isela Rodríguez, ambos han manifestado ambiciones electorales, viéndose obligados a hacer campaña contra Estados Unidos en materia de cooperación, tráfico de armas y temas migratorios.
Desde la mañana, el presidente López Obrador ha anunciado varios programas y objetivos para anticipar el uso de fentanilo en México. El mandatario también anunció la creación de una comisión para combatir el tráfico de drogas sintéticas y armas de fuego que estará presidida por la secretaria de Seguridad y Protección Ciudadana, Rosa Icela Rodríguez.
En las últimas semanas, también desde la Casa Blanca, han realizado una serie de anuncios y llamadas pidiendo recursos presupuestarios, definiendo prioridades y creando comisiones. Hace unos días se publicó una advertencia sobre el peligro de combinar fentanilo y xilazina, un sedante veterinario que provocará aún más muertes en Estados Unidos.
Ambos presidentes anticipan que la crisis solo se agudizará hacia 2024.
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