jue. Abr 9th, 2026

La reducción de la pena de Mario Aburto para dejarlo en libertad en marzo próximo salda una deuda que tienen con él quienes se beneficiaron del crimen que cometió contra Luis Donaldo Colosio Murrieta.

Con su muerte hubo ganadores y perdedores.

La bala que mató al candidato presidencial del PRI provocó un importante giro en el rumbo del país.

Ya sea un lumpen fanatizado por su afán de fama a cualquier precio (síndrome de Eróstrato), un aventurero reclutado por narcotraficantes, o lo que se quiera especular, lo cierto es que Aburto terminó con un brillante equipo político y llevó a México a un profunda crisis económica.

No sorprende que, como ha señalado Raymundo Riva Palacio en estas páginas, el gobierno se disponga a procesar judicialmente a quienes, según Aburto, ordenaron su tortura.

¿Lo torturaron?

¿Cómo supo Aburto quién había ordenado la tortura?

Resulta cuanto menos curioso que ahora busquen “hacerle justicia” a Mario Aburto por una supuesta tortura que sólo él sostiene -sin negar que mató a Colosio-.

Con la muerte de Colosio terminó el proyecto modernizador con estímulo social.

El presidente Carlos Salinas no tenía un plan B. Ernesto Zedillo no estaba en la baraja de posibles sucesores ni era el favorito de Colosio.

Colosio le pidió al presidente a Carlos Rojas como coordinador de campaña, y Salinas le dijo que lo necesitaba en la Sedesol (cargo que ocupaba Luis Donaldo), para no soltar su programa estrella: Solidaridad.

Así llegó a coordinar la campaña Zedillo, a quien Salinas había sacado de la Secretaría de Programación y Presupuesto, que desapareció para fusionarse en una súper Secretaría de Hacienda al mando de Pedro Aspe.

Ernesto Zedillo fue enviado a la Secretaría de Educación Pública, donde cumplió un gran papel.

(Esa misma secretaría, poco después, fue ofrecida por el presidente Zedillo a Roberto Madrazo a cambio de que renunciara a la gubernatura de Tabasco, tal como lo solicitó López Orador. El resultado es de todos conocido.)

Con la muerte de Colosio y la llegada de Zedillo el equipo se fracturó. Y qué equipo.

Había personas de inteligencia privilegiada, se estuviera o no de acuerdo con algunos de ellos, o con ninguno: Colosio, Pedro Aspe, José Córdoba, Manuel Camacho, Ernesto Zedillo, Jaime Serra, Fernando Solana, Otto Granados, José Carreño y varios otros que se me escapa en este momento.

Zedillo tenía animosidad hacia Aspe y no lo ratificó como secretario de Hacienda para manejar un problema cambiario, como el propio Aspe había ofrecido.

El equipo modernizador, formado por profesionales tan brillantes como ambiciosos en algunos casos, se había fracturado.

Luego vino la debacle económica que los funcionarios del nuevo gobierno atribuyeron a “los errores de diciembre” (nota de Tim GoldenLos New York Times16 de febrero de 1995).

Una vez desatada la crisis, la fractura del equipo escaló al reparto de culpas, a la persecución con una bruja contratada por el gobierno, la plantación de un cadáver, el soborno millonario a un preso para que cambiara su declaración ministerial, la Contraataque de Salinas, último golpe de Zedillo.

Todo lo bueno del sexenio 1988-1994 se enturbió y lo negativo se magnificó.

El proyecto quedó hecho jirones.

Y con el descrédito (inducido) de su arquitecto, Carlos Salinas, llegó el ascenso electoral de quienes siempre lo combatieron.

Hoy gobiernan México.

Además de matar a Luis Donaldo Colosio, enlutar a México y destruir un proyecto, la bala disparada por Mario Aburto dejó beneficiarios políticos.

Será puesto en libertad en marzo.

Leer la nota Completa

Metro

By Metro

METRO es un sitio web internacional en donde destacan las noticias más relevantes de hoy, actualidad y diversos temas como deportes, politica, economía y más. Con información veráz y acertada en cada noticia de todo el mundo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *