
Si decides colocar un cuadro o fotografía en la habitación, sobre todo si son de gran tamaño, hay que tener en cuenta que estas piezas dirigirán la atención hacia esa pared, por lo que se recomienda que no superen las dimensiones de la pared o de la silla, si se decide colocarlas encima de ella.
Otro punto importante es colocar los lienzos o fotos a la altura de los ojos.
“A mí me importa mucho que los cuadros no estén colocados alto, yo los adecuo para que queden a la altura de los ojos, para que los puedas ver bien. No sé por qué mucha gente los coloca muy alto y luego tienes que levantar mucho la cabeza para mirar hacia arriba y lo que me gusta es verlos con franqueza”, dijo Claudia Grajales, diseñadora de interiores.
“El arte te da la oportunidad de cambiar constantemente un espacio, de disfrutarlo de una forma u otra, por ejemplo, el simple hecho de cambiar un marco o quitarlo, es como un diálogo vivo y constante. Es cuestión de gustos, todo vale siempre que tenga ese hilo conductor y te cuente una historia”.
Para la también fundadora de Core Home, una pared blanca representa la oportunidad ideal para realizar las composiciones más libres, siempre que puedas disfrutar de las piezas y tener una conversación interna con cada una.
Por el contrario, si la habitación tiene una paleta monocromática, es necesario intentar establecer una relación con las texturas, tejidos y muebles que rodean la obra para conseguir una armonía visual.
VIVENCIA QUE ACOMPAÑA
Se recomienda distribuir las obras de arte en el comedor de manera equivalente y equilibrada, así como para otros espacios. Sin embargo, es fundamental darle a cada pieza el protagonismo que se merece en función de la importancia que tiene para cada persona.
“Hay muchas corrientes de arte y por eso hay ciertos grupos de personas que se inclinan más por lo figurativo, el arte moderno o el arte contemporáneo. Al final, creo que uno debe ser libre y buscar el motivo por el que elige una obra sobre otra”, explicó la artista.
Para muchas personas el acto de bañarse es un ritual, para otras es una buena comida. Se trata de cómo se busca que el arte sea un compañero.
Si tienes espacios pequeños es mejor colocar pocas obras y que tengan carácter. No tiene nada que ver con el tamaño de la pieza sino con el poder, la fuerza y las características materiales que pueda poseer el objeto.
“Si es una pieza pequeña, pero luminosa, con una es más que suficiente, en caso contrario, si es pequeña, pero opaca, hay que acompañarla de varias similares para que el conjunto genere una obra importante”, dijo el arquitecto Francisco Elías.
En cambio, si el color de la obra es muy fuerte, por ejemplo, en un tono neón, hay que buscar que tenga el tamaño adecuado para que conviva bien con el espacio.
Según Elías, el principio para exhibir una obra es el uso del blanco, entonces puede darse cualquier variación de tonalidades, lo importante es hacer que la pieza conviva con el espacio.
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