
Por Domingo Ruiz López, Presidente de la Comisión Fiscal Nacional de la Coparmex.
La democracia es una forma de vida, el acto de votar es sólo una de sus expresiones. La manifestación plena de la vida democrática debe reflejarse a diario, en la toma cotidiana de decisiones públicas en las que la ciudadanía incida, observe, critique, evalúe, proponga, en un diálogo necesario donde se construya lo público con todas sus consecuencias en lo social. vida; las decisiones públicas nos conciernen a todos, porque nos afectan a todos.
En esta observación crítica, lo más común es posicionarse frente a lo más visible: los actos de gobierno, los que emanan del Poder Ejecutivo, los que más debate ocupan, desde el café hasta las redes sociales y los espacios de opinión; más aún ante un estilo comunicativo matinal que marca la agenda pública. En segundo lugar, se observa y se pronuncia a favor o en contra de las funciones parlamentarias, sea en sus expresiones legislativas, de control, financieras y de posicionamiento entre las fuerzas políticas. Y en un lejano tercer lugar se habla de otro poder, el de los contrapesos, el control de la legalidad, la constitucionalidad y la construcción del Derecho: el Poder Judicial, que debe ser evaluado y conocido por sus frutos, que son sus sentencias.
En este último punto quiero centrar la atención, la relación entre los jueces y la sociedad, y la mirada crítica que se debe tener sobre su actuación. Se dice que los jueces sólo hablan a través de sus sentencias, y es cierto, así como le corresponde al Presidente ejercer actos de gobierno y conducir políticas públicas, en el Congreso debate y contrasta ideas, en el Poder Judicial juzga, para que la correcta función de un juez sólo puede medirse con la calidad de sus decisiones. Parece una función alejada de la sociedad, o con impacto sólo en un proceso y para las partes en conflicto; sin embargo, genera precedentes, doctrina y línea de pensamiento para interpretar la norma, decidir y construir el derecho.
Es pertinente hablar de aquellas decisiones que no comparto, y que así como a veces hay avance, en otras hay retroceso del derecho. Para mostrar dos botones:
Una reciente decisión de la Segunda Sala de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, mediante la cual se aprueba el proyecto del Ministro Alberto Pérez Dayán, que determina que la reparación civil no es un mecanismo para compensar las contribuciones; criterio equivocado y que confunde peras con manzanas. Por un lado, una compensación de obligaciones entre particulares cuando tienen deudas entre ellos, y por otro, la compensación de aportes como mecanismo de pago al SAT cuando a su vez existen saldos a favor de impuestos.
La otra, también de la Sala Segunda pero de la exposición del Ministro Luis María Aguilar, que establece que las Entidades Morales deben pagar sus inversiones para que sean deducibles; es decir, cuando invierten en activos fijos, si lo hacen a crédito, no podrán deducirlos, lo que desvirtúa toda la mecánica de determinación del Impuesto a la Renta de las Personas Morales, que siguen un sistema llamado devengado, y no existen reglas específicas en la Ley al respecto.
Ambas decisiones se apartan de las nociones básicas del derecho tributario y de la teoría general de las obligaciones; y por más detalles técnicos que puedan parecer, tienen efectos en la sociedad, ya que ambos afectan la liquidez de las empresas, y por ende las decisiones de inversión, modelos de negocios, compras o inversiones en empresas, lo que favorecería el clima de negocios e inversión en México, con efectos positivos. consecuencias para la actividad económica, la creación de empleo, la riqueza y el pago de impuestos.
Ante oportunidades tan fascinantes y únicas como el nearshoring, lo que se requiere es crear un ambiente propicio para la inversión, y un elemento importante de ese ambiente es el estado de derecho y la certeza, en cuya construcción los tribunales juegan un papel de gran importancia. , son los fieles de la balanza para lograr justicia, certeza y legitimidad en el pago de impuestos, por ejemplo.
Hay que fortalecer los tribunales, es de interés de la sociedad que esto suceda. Y se fortalecen cuando se toman decisiones que construyen el derecho y hacen avanzar a la sociedad en la conquista de sus anhelos y sus derechos; Por otro lado, cuando se toman decisiones que distorsionan la ley, los tribunales se debilitan, por lo que es necesario observar el papel de los jueces como elemento de la vida democrática. #OpiniónCoparmex
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