vie. Jun 12th, 2026

Tan pronto como en junio y julio, Morena podría realizar las encuestas de referencia para decidir quién le dará a Andrés Manuel López Obrador la candidatura presidencial.

De materializarse tales fechas, quedaría prácticamente cancelada una auténtica precampaña, es decir, giras y eventos de los lopezobradoristas para debatir argumentos con el objetivo de que la gente responda de una forma u otra en esas encuestas.

Una decisión como esta, que adelanta todo varios meses, obviamente significa favorecer a los status quo.

Si no hay precampaña, si no hay plazo mínimo para que las convocatorias sean confrontadas abiertamente tapas, la aguja de preferencias no se moverá. Ni siquiera Marcelo Ebrard, capaz de sacar el máximo partido de las situaciones más adversas, tendría margen para hacer algo espectacular y posicionarse claramente como líder.

Y si, en efecto, Morena realiza su primera encuesta apenas se realicen las elecciones del 4 de junio en Coahuila y el Estado de México tendría su candidato presidencial ese mismo mes, aunque falten las formalidades requeridas.

Porque el hecho mismo de adelantar las encuestas significa no sólo premiar a los status quosino que el Presidente de la República estaría cómodo en una situación inédita.

La revelación significaría una convivencia nunca antes vista entre el presidente y quien todos verían como su sucesor; Inédito desde hace tiempo -esta revelación sería un año antes de las elecciones- y porque AMLO no sentiría ninguna amenaza de pérdida de poder o control, ni en el partido ni en el gobierno.

En eso se traduce la lealtad de Claudia Sheinbaum a Andrés Manuel.

Y tal vez la única novedad sería que, mucho antes de los tiempos oficiales, haría abierta campaña con ella, a quien seguiría complaciendo, llevándola incluso a sus giras tanto de programas sociales como de supervisión de obras. Cosas más raras se han visto este sexenio.

La sombra del presidente sobre el jefe de gobierno se mantendría durante muchos meses. Y hay quien piensa eso desde hace años, pero ese es otro tema.

Con esa convivencia de una especie de ‘presidente’ en pectore’ Con Presidente en funciones, Morena pretende solidificar la noción de la inevitabilidad de su triunfo en 2024. Sería un dúo que actuaría de acuerdo a convocar a votación bajo el lema, ya anunciado por el tabasqueño, de cambio con continuidad.

¿Podrá el canciller Marcelo Ebrard frenar la decisión que parece haber tomado de realizar la primera encuesta desde junio?

La renuncia la semana pasada de la subsecretaria Martha Delgado fue una jugada significativa, jugada a la que no pretende renunciar el todavía secretario de Relaciones Exteriores en su afirmación de que hay una genuina contienda por la candidatura morenista a la presidencia de la República.

Con todo, tendría que enviar señales aún más contundentes que la renuncia de su brazo derecho en Cancillería.

Se sabe que tiene redes en los estados, y que convoca simpatías de sectores que desconfían mucho de López Obrador o de quien lo suceda, sin prometer matices ni correcciones a algunas políticas tabasqueñas.

Pero el tiempo es tu gran enemigo. Renunciar a la Cancillería sin permiso de Palacio Nacional le puede dar mucha visibilidad fuera de Morena, pero dentro del movimiento aumentará la fuerza de quienes son muy abiertos en su oposición a la posibilidad de que se quede en la presidencia.

Si todo sale adelante es porque la decisión del Presidente está tomada: quien debe sucederlo es Claudia Sheinbaum. Y por qué perder más tiempo. Que sean las urnas, que sea oficial, que siga en la CDMX y en un caballo de campo. Falta lo que piensa Marcelo.

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Metro

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