vie. Abr 10th, 2026

Para el Dr. Goldratt fue muy claro que una cadena de valor será tan robusta como lo sea su eslabón más débil y, por analogía, agregaría que será tan resistente como el eslabón menos resistente. Hoy me referiré al tema de las cadenas globales de suministro y la necesidad de operar respetando las nuevas reglas de debida diligencia en derechos humanos y medio ambiente que regirán la producción y los mercados internacionales.

Desde hace algún tiempo, los gobiernos de los países preocupados por la sostenibilidad han desarrollado regulaciones y leyes para el desempeño empresarial responsable. El foco no está en el control del mercado sino en la competitividad, respetando los derechos fundamentales de los trabajadores y un medio ambiente limpio y saludable. Evidentemente, todo empezó hace dos siglos, sin embargo, el salto entre los derechos laborales y la diligencia empresarial para respetar los derechos humanos y el medio ambiente se está dando ahora.

La Directiva Europea de Debida Diligencia de las Empresas en materia de sostenibilidad se aprobará tentativamente en mayo de 2023. Su objetivo es promover un comportamiento empresarial sostenible y responsable en las cadenas de suministro. Después de la aprobación, los países de la UE tendrán dos años para traducir la Directiva a sus respectivas leyes nacionales. Algunos países no se hacen esperar y han avanzado directamente en el camino de su propia legislación.

Como ejemplo, España está finalizando el proyecto de Ley para la Protección de los Derechos Humanos, la Sostenibilidad y la Debida Diligencia en las Actividades Empresariales. Alemania, por su parte, propone una agenda y a partir del 1 de enero de 2023 las grandes empresas alemanas operan bajo la Ley de Debida Diligencia en la Cadena de Suministro. Ahora bien, ¿cómo afecta esto a la operación del negocio en México?

Trataré de responder a la pregunta, aprovechando la noticia sobre la formalización de la nueva inversión millonaria para la producción de vehículos eléctricos BMW en San Luis Potosí. No puedo dejar de mencionar que el presidente López Obrador y el canciller Ebrard asistieron al evento y su discurso en el sentido de que las renovables son el futuro, demostrando así que el camino de México anunciado en la COP27 continúa.

Volviendo a BMW, cabe mencionar que la empresa alemana, líder mundial en vehículos premium, cuenta con más de 125.000 empleados en todo el mundo y ahora debe seguir los lineamientos de la citada Ley de Debida Diligencia en la Cadena de Suministro.

Ahora, por ley (alemana), BMW –incluyendo la planta en México- debe identificar, evaluar, prevenir, remediar y reportar los impactos ambientales y de derechos humanos tanto en sus propias operaciones como en las de su cadena de suministro. La parte de prevención incluso considera mecanismos para que los eslabones de la cadena detecten sus propios riesgos de impactos potenciales y los reporten.

La citada ley alemana no obliga a las empresas a garantizar la inviolabilidad de los derechos ambientales o sociales, sino a demostrar que han trabajado para evitarlos, de ahí el concepto de Due Diligence. Por otro lado, una diligencia indebida dará lugar a multas que pueden llegar al 2 por ciento de la facturación anual.

La nueva complejidad que vivirá la pyme mexicana que ya trabaja día a día para dar respuesta al compromiso con su cliente, será el nuevo reto. ¿Cómo afrontarán la nueva regulación y seguirán siendo competitivos? Y no menos importante, dado que ese es el camino, en muy poco tiempo las exportaciones deberán cumplir, además de las convencionales, nuevos requisitos en materia de derechos humanos y medio ambiente.

Una respuesta simple y no menos efectiva es: luego de detectar la necesidad en el mercado y contrastarla con las capacidades de la empresa, se debe preparar de la mejor manera. La formación del personal en la materia y el establecimiento de sistemas de gestión ambiental y social serán la clave de la competitividad en un futuro no muy lejano.

Además, los eslabones de la cadena, ya sean de abastecimiento, producción, almacenamiento, transporte y otros, deben ser lo suficientemente resilientes para adaptarse rápidamente al nuevo escenario y tener el desempeño esperado. Este nuevo escenario no es el soñado por el ecologista fanático o el sociólogo revolucionario, sino simplemente uno que reconoce que el contexto actual es resultado de una mala gestión y que una forma de resolver los problemas globales es actuando éticamente y con responsabilidad en la empresa.

Para ello, nada mejor que prepararse y tomar el ejemplo de países que no esperaron que llegara el mandato de niveles superiores y se anticiparon. Las empresas que son resilientes, aquellas que son el eslabón fuerte de la cadena, serán las primeras en atender las nuevas cadenas de suministro, ahora “diligentes”. Serán los que mejor se desempeñen bajo el principio de dependencia de la ruta, y al ser los primeros ganarán experiencia y podrán mantener fácilmente su lugar.

La Dra. Joaquina Niembro es profesora-investigadora de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Panamericana.

Gorjeo: @JoaquinaNiembro

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