jue. Ago 6th, 2026

Esta semana los comentarios de Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos, deprimieron los mercados financieros y apreciaron el dólar frente a la mayoría de las monedas globales.

El mensaje de Powell fue agresivo en un contexto donde, si bien la inflación está bajando en ese país, no está al ritmo esperado por la mayoría de los miembros de la Reserva Federal. Por lo tanto, algunos analistas han sugerido que el próximo ajuste de la tasa de interés de la Fed probablemente sea de 50 puntos básicos (la probabilidad de un aumento de 50 pb es del 75 por ciento).

Además, los últimos datos de empleo continúan siendo favorables. En enero se crearon 517.000 puestos de trabajo en EE. UU., la mayoría en el sector manufacturero por efecto directo del reshoring (empresas que habían salido de EE. UU. y están regresando). El mercado esperaba un aumento de 185 mil empleos.

Asimismo, en enero había 10,8 millones de plazas de empleo frente a 5,13 millones de parados, es decir, una ratio de 1,9 plazas por parado.

Por lo tanto, un mercado laboral sólido le da a la Fed suficientes herramientas para ser más agresiva en su postura de política monetaria. La inflación subyacente estuvo baja durante cuatro meses, pero se situó en 5,5 por ciento anual en enero desde un nivel de 5,7 por ciento en diciembre. Si bien las expectativas inflacionarias en EE. UU. continúan con una tendencia a la baja, continúan preocupando a la Fed.

La tasa de interés objetivo de la Fed actualmente se encuentra en un rango de 4.5 a 4.75 por ciento. Algunos analistas sugieren que la tasa de interés neutral está en 4.5 por ciento, por lo que aumentos adicionales en la tasa colocarían a EE. UU. en una política monetaria restrictiva.

Algunas casas de bolsa y analistas incluso creen que la tasa de interés del mercado estadounidense podría terminar el año en un 6 por ciento. Estas consideraciones no son buenas noticias para los mercados financieros ni para la economía real, que había comenzado el año con buen pie. El sector financiero se está recuperando de un año negativo y la economía real continúa creciendo incluso con el efecto adverso del aumento de las tasas de interés.

Así, podríamos entrar en un episodio de mayor desaceleración económica y menor liquidez, lo que aumentaría la probabilidad de que EE.UU. entrara en recesión hacia finales de 2023.

El autor es gerente general de GAMMA Financial Solutions y profesor de Economía y Finanzas en EGADE Business School. Tiene un doctorado en finanzas y una maestría en economía financiera, ambos de la Universidad de Essex en el Reino Unido. Fue economista jefe para México de Itaú BBA, subdirector general de Organismos Financieros Internacionales de la SHCP e investigador del Banco de México.

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