
El problema del racismo va más allá del fútbol, advierten analistas.
“Lo siento por los españoles que no están de acuerdo, pero hoy, en Brasil, España es conocida como un país de racistas”.
Las palabras pertenecen al futbolista brasileño del Real Madrid Vinícius Júnior tras el partido del pasado domingo entre su equipo y el Valencia, donde el jugador de 22 años intentó llamar la atención del árbitro sobre los insultos racistas que recibió de la afición local.
Posteriormente, Vinícius subió a sus redes sociales imágenes de otros ataques racistas que ha recibido en diferentes estadios españoles en los últimos dos años.
En base a estos videos, muchas personas los han denunciado en las redes sociales o en los medios de comunicación. su experiencia como migrantes ogente que no es blanca en España, una cadena de pequeñas y grandes discriminaciones y agresiones, muchas veces cotidianas.
El debate ha ido más allá del fútbol e incluso llegó a la reunión del G7 en Hiroshima, donde el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, dijo que no se puede permitir que “el fascismo y el racismo” dominen los estadios de fútbol. fútbol.
¿Los insultos de un hincha de fútbol reflejan el clima reinante en un país? ¿Es posible determinar si un país es racista? Estas preguntas no tienen una respuesta sencilla, sobre todo si no se cuenta con información precisa sobre este fenómeno social.
A diferencia de países como Reino Unido, donde el Estado recoge información detallada sobre el origen étnico o racial de sus habitantes por motivos estadísticos y de fomento de la diversidad, en España esto no ocurre.
Hay muy pocos datos fiables sobre la diversidad racial del país.y muy pocas encuestas actualizadas que recojan globalmente las actitudes o el pensamiento de su gente.
Sí lleva un recuento de las denuncias por delitos de odio y, entre ellas, las relacionadas con el racismo y la xenofobia. En 2021, por ejemplo, el Ministerio del Interior recogió 638 actos de racismo, un 24% más que los denunciados en 2019, antes de la pandemia.
Sin embargo, solo el 12,8% de las personas que han vivido una situación discriminatoria por motivos raciales o étnicos interpusieron una denuncia, denuncia o reclamación, según el estudio “Percepción de la discriminación por origen racial o étnico por parte de sus potenciales víctimas en 2020” elaborado por la Consejo para la Eliminación de la Discriminación Racial o Étnica (Cedre), dependiente del Ministerio de Igualdad.
El racismo se alimenta, según los analistas, de la falta de moderación en las redes sociales y el discurso de la extrema derecha.
Las víctimas no denuncian porque consideran que no les servirá de nada, porque desconocen sus derechos o por temor a que les pueda causar problemas. Uno de cada cuatro, según el estudio, tampoco lo hace porque minimiza o incluso justifica esta situación de discriminación.
“Dicen que el racismo en España ya no se normaliza como antes porque hay gente, gobiernos, instituciones conscientes que lo denuncian. Pero hasta los que lo sufrimos lo normalizamos. Nos endurecemos para que la próxima vez no duela tanto, pero siempre hay una próxima que duele”, escribió esta semana en una columna de opinión del diario Público la escritora peruana Gabriela Wiener, que vive en España desde hace años y describió una agresión racial que había sufrido recientemente en una reunión social.
Sukaina Fares, quien trabaja en una inmobiliaria, le dice a BBC Mundo que, por ejemplo, uno de cada tres departamentos que llegan a alquilar viene con un “filtro racista”. Muchos de los dueños no quieren inmigrantes o no blancos.. Recientemente, un casero se echó atrás el día de la firma porque, aunque previamente había pactado por teléfono con la potencial inquilina, médico y madre soltera, “cuando llegó el momento de firmar, vio que era negra y no quería a.”
“Y no es sólo el alquiler. Hay mucho racismo en los bancos con las hipotecas. Los inmigrantes lo tienen mucho más difícil”, denuncia Fares.
El racismo sufrido por Vinícius, por Wiener, o lo que cuenta Fares no es nuevo.
El futbolista camerunés Pierre Weibó, que jugó en Osasuna, Mallorca y Leganés, recordó esta semana en una entrevista con el medio deportivo Relevo lo dura que fue, por ejemplo, la pregunta que le hizo su hijo a principios de los 2000: “Papá, ¿por qué la gente te hace esos ruidos cuando tocas la pelota?“.
La pregunta, explica a BBC Mundo David Moscoso Sánchez, profesor de Sociología de la Universidad de Córdoba, va más allá del fútbol.
“En general, hay una difusión y una normalización de ciertos valores racistas que parecían haber desaparecido y que están encontrando un lugar ideal en el espacio futbolístico”, dijo por teléfono.
Los estadios de fútbol, en su opinión, “parecen blindados a la aplicación de normas, no sólo de cortesía social, de convención social y de convivencia, sino incluso de normas legales. En el estadio de fútbol la gente puede hacer lo que quiera: insulta al árbitro, al jugadores… y nunca pasa absolutamente nada. Es un espacio de libre expresión de estos valores”.
El problema, añade Moscoso, no proviene del deporte, sino “de un caldo de cultivo ideológico alimentado por la extrema derecha en los últimos años, que se refleja en un odio intolerable hacia los extranjeros, inmigrantes o aquellos que tienen un color de piel diferente”.
Cuando los líderes políticos de determinados grupos transmiten valores racistas, advierte el investigador, “abren la puerta a un cierto reconocimiento o aceptación social de estos discursos.“.
Pierre Weibó sufrió racismo cuando jugaba en selecciones españolas.
Actualmente “estamos viviendo un retroceso”, como reconoció Antumi Toasijé, presidente de Cedre, a BBC News Brasil.
“El racismo tiene una larga tradición en España”, dice Toasijé, y “a medida que la extrema derecha gana terreno, se crean todos los elementos para el crecimiento exponencial del racismo en nuestra sociedad, y en cualquier momento puede haber una explosión“el Advierte.
Las redes sociales y los jóvenes
Como en muchos otros países también, este caldo de cultivo se ha multiplicado con la aparición de las redes sociales.
España no es un país racista, explica a BBC Mundo la periodista y consultora de comunicación Carmela Ríos, “pero es un país donde empezamos a ver a flor de piel gran parte de la discurso de odio que se ha difundido a través de las redes sociales durante al menos cinco años, y con una impunidad creciente”.
Aunque grandes empresas tecnológicas como Meta o Google afirman hacer un esfuerzo por moderar estos contenidos de odio y desinformación -“menos Twitter, donde ya no hay moderación y donde el odio corre como la espuma”, dice Ríos-, no es suficiente.
“No todos los españoles somos racistas, pero hay un montaje social y tecnológico lo suficientemente potente y poco vigilado para que eso suceda”, añade.
Ríos, que lleva años analizando las redes sociales, destaca la edad de los detenidos en el caso de los insultos racistas a Vinícius: “Todos son muy jóvenes, llama la atención.. Y esta es una de las demostraciones de cómo el discurso de odio dentro de ciertos grupos es una tendencia socialmente aceptable, que también se retroalimenta en los canales de comunicación de ciertas comunidades, como los grupos de fútbol ultra”.
Precisamente, un estudio de noviembre de 2022 sobre percepción de los jóvenes y el racismo realizado por el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud (que entrevistó a 1.200 jóvenes de entre 15 y 29 años) concluía que, aunque la mayoría de los encuestados tenía opiniones muy alejadas a partir de estereotipos y prejuicios racistas, uno de cada cuatro jóvenes entrevistados sí estuvo de acuerdo con las declaraciones racistas.
El Los medios de comunicación también contribuyen a esta percepción.
Una de las áreas más estudiadas es la antigitanismoprofundamente arraigado en España.
Según sucesivos estudios realizados por el Instituto Romano de Estudios Sociales y Culturales, los medios de comunicación han contribuido consciente e inconscientemente a difundirlo, perpetuando estereotipos o insistiendo en un lenguaje determinado (“clan”, “patriarca”, “brawl”). “…) para describir las comunidades gitanas.
Aunque no hay demasiadas estadísticas sobre el racismo, se han estudiado más las percepciones sobre la inmigración y, aunque solo dan una visión parcial de la discriminación racial en España, sirven para orientar una tendencia.
Uno de cada cinco españoles dice sentir antipatía hacia los inmigrantes.
Según la encuesta “Explicando las actitudes tranquilas hacia los inmigrantes en España”, elaborada por el Instituto de Estudios Sociales Avanzados del CSIC en otoño de 2020, a una quinta parte de los españoles le desagradan los inmigrantes en su conjunto.
Esta proporción se elevó a uno de cada tres en el caso de los norteafricanos, mientras que los latinoamericanos tenían un nivel de simpatía mucho mayor. El estudio entrevistó a 2.344 personas de nacionalidad española.
España, explicó a BBC Mundo Sebastian Rinken, investigador principal del estudio del CSIC, ha experimentado un boom migratorio muy importante en los últimos años y, a pesar de ello, “la digestión colectiva de este cambio demográfico ha sido muy tranquilaEn general, vives en los barrios y los niños comparten centros educativos sin ningún problema, por ejemplo”.
“En la sociedad española, si miramos el cambio que se ha producido desde los años 90 hasta aquí, especialmente durante el gran boom, no ha habido ningún conflicto social en torno al tema de la diversidad, prácticamente ninguno”, apunta Rinken.
Esta es también la experiencia de Zoubida Boughaba, que trabaja con colectivos de mujeres y que llegó a España hace más de 30 años. “Hay gente racista, está claro, es algo universal, pero yo no siento racismo en mi día a día. Tiendo a pensar que es clasismo, ignorancia o miedo al otro“, explica a BBC Mundo.
Lo que dice la legislación
La legislación española reconoce el derecho a la igualdad ante la ley y a la no discriminación, protegido tanto por la Constitución de 1978 como por diversas normas nacionales y autonómicas específicas para el deporte, la educación, el trabajo o la libertad religiosa, así como disposiciones específicas del Código Penal por odio. crímenes
En 2022 se aprobó, sin embargo, una ley específica para luchar contra este tipo de discriminaciónla “Ley 15/2022, de 12 de julio, integral para la igualdad de trato y la no discriminación”, también conocida en…
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