mié. Abr 29th, 2026

1) SABER

“Cuando oras por los demás, Dios te escucha y los bendice; cuando estás a salvo y feliz, alguien ha orado por ti”. Esta frase que leí nos recuerda cuán poderosa es la oración de intercesión. A esto se refirió el Papa Francisco en su reciente audiencia al reflexionar sobre las personas consagradas: monjas y monjes, hermanas y hermanos que renuncian al mundo y a sí mismos para imitar a Jesús en el camino de la pobreza, la castidad y la obediencia para interceder en favor de todos. Vale la pena preguntarse: ¿Cómo pueden las personas que viven encerradas en un monasterio ayudar a anunciar el Evangelio? ¿No sería mejor que salieran del monasterio para anunciarlo?

El Papa Francisco responde que la oración de los monjes es oxígeno para todos los miembros del Cuerpo de Cristo, su oración es la fuerza invisible que sostiene la misión. Por eso, no es casualidad que la patrona de las misiones sea una monja: Santa Teresita del Niño Jesús. Descubrió que su vocación era amar, porque sin amor los apóstoles ya no anunciarían el Evangelio y los mártires se negarían a derramar su sangre.

2) PARA PENSAR

El actual arzobispo de San Luis Potosí (México), monseñor Jorge Cavazos, relató lo que él mismo definió como un milagro por intercesión de la Virgen en una niña que padecía una enfermedad incurable. Ocurrió cuando era obispo de San Juan de los Lagos.

Abigail Campos tenía 4 años cuando empezó a estar enferma: se sentía decaída, tenía convulsiones y vómitos. Le diagnosticaron encefalitis autoinmune, una enfermedad del sistema nervioso que no tiene cura. La niña estuvo intubada e inconsciente durante 15 días. Al salir del hospital, los padres de Abigail y la niña, con mucha fe en la Madre de Dios, fueron a rezarle a la Catedral de San Juan de los Lagos. Cuando el Arzobispo pasó frente a la niña con la imagen de la Virgen, su madre colocó la mano de la pequeña sobre la imagen mariana, ella abrió mucho los ojos y la miró fijamente por unos instantes. “Todos notamos que había una conexión mágica entre la niña y la Virgen”, dijo su padre. Todos a su alrededor se conmovieron hasta las lágrimas.

A su vez, Monseñor Cavazos comentó que sintió que la Virgen le dijo que fuera donde estaba la niña: “Ella estaba orando a Dios por esa niña… Bendito sea Dios que a través de ella nos conceda este milagro”.

Cuando subieron al auto de camino a casa, Abigail estaba sonriendo, algo que no había hecho en 34 días. Dos semanas después estaba completamente curada. “Dios, porque nos ama tanto, nos ha dejado una presencia hermosísima que es la Virgen de San Juan y debemos disfrutarla”, concluyó el prelado mexicano.

3) PARA VIVIR

Pedir unos por otros es muy eficaz porque no depende de la fuerza humana, sino del poder de Dios, que escucha las peticiones y concede su gracia. Por eso, quien tiene la vocación de dedicarse a la oración, dice el Papa Francisco, es una fuerza para la Iglesia y los grandes evangelizadores. De aquí viene la costumbre de que la gente, cuando se encuentra con una persona consagrada, le pida: “Reza por mí”.

Mientras oramos los unos por los otros, incluidos los que no oran, no olvidemos que Nuestra Señora intercede, como una buena madre, por todos nosotros, sus hijos.

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