dom. Abr 26th, 2026

Intensas, memorables y numerosas fueron las batallas que se libraron para alcanzar la democracia. Estos se pelearon durante varias décadas, particularmente desde fines de la década de 1980. Los combates más duros se dieron en el frente electoral. En él coincidieron —y en muchas ocasiones— militantes de diferentes posiciones doctrinales haciendo una causa común.

Con gran esfuerzo y tenacidad, porque aquellas batallas no fueron fáciles, finalmente se logró pasar de un régimen ferozmente autoritario a uno de carácter democrático. Porque fue en la política, y específicamente en el terreno electoral, donde el ex oficialismo PRI solía ser más intolerante e implacable. Fue por tanto un gran logro lograr la alternancia en el año 2000 y avanzar en la transición a la democracia.

El antiguo régimen, como muchos aún deben recordar, se caracterizó por la existencia de un partido de Estado, con autoridades electorales sumisas y abiertamente parcializadas, autoridades que no dudaron en recurrir a los peores métodos para asegurar la hegemonía del partido oficial, independientemente de lo que implicaría la violación de la voluntad popular expresada en las urnas.

Me corrijo. No todos están en condiciones de recordar lo que pasó en esos tiempos, porque no sabían lo que estaba pasando entonces o quizás ni siquiera habían nacido. Sin embargo, con grandes esfuerzos se logró hacer efectiva la democracia electoral, como lo demuestran las numerosas alternancias de partidos en el poder registradas en las últimas dos décadas desde la Presidencia de la República —donde son tres— hasta los municipios más pequeños o alejados. . , y la ausencia casi total de conflictos poselectorales graves, tan habituales en una época.

Veamos un hecho, entre otros porque no es el único, que ha sido clave en la vigencia de la democracia política. Está relacionado con el padrón electoral. A diferencia de lo que ocurría antes, cuando el padrón contenía un alto porcentaje de falsos votantes, hoy los errores que registra son realmente mínimos, explicables por el hecho de que se trata de una tarea humana de enormes dimensiones, que involucra a casi 100 millones de ciudadanos, fotografía incluida.

Un dato a la canción sobre lo anterior lo dice todo: Hasta hace no muchos años nadie, y menos los bancos comerciales, por ejemplo, aceptaban la credencial de elector como un documento idóneo para la identificación personal. Hoy todo el mundo lo acepta y todavía lo exige.

Pues bien, a pesar de lo anterior, en los últimos tiempos la autoridad electoral federal, es decir, el INE, ha sido objeto de una feroz campaña de desprestigio. Francamente no está justificado. Porque es probable que el INE tenga errores u omisiones, como todo trabajo humano, pero que haya cumplido con razonable eficiencia las funciones que le asignan la Constitución y la ley, no hay duda de ello.

Afirmar lo contrario es mezquino. Señalar, por el tono como se hace, las percepciones que de él tienen algunos de los funcionarios, es lamentable. Sus detractores afirman que deberíamos tener una democracia “más barata”. No se les ocurre razonar que no hay democracia más cara que la que no existe. Esperemos que esto nunca se verifique en la práctica.

¿A qué se debe tal actitud del régimen hacia el INE y la ferocidad con la que se manifiesta? Muy sencillo: los resultados de las elecciones federales intermedias, las de junio de 2021, en las que Morena y sus aliados obtuvieron dos millones de votos menos que los del conjunto de la oposición, sin duda provocaron el pánico en el oficialismo. Supone, y con razón, que no será remoto que en 2024 pierda la Presidencia de la República y la mayoría en ambas Cámaras. ¿Hacer? El camino que han elegido es volar por los aires el organismo que conduce los procesos electorales.

Ante esta realidad, que ya no es una simple amenaza sino una clara estrategia de gobierno en plena ejecución, ¿qué debe hacer la ciudadanía? No queda otra que salir en defensa —enérgica, activa, intensa— del INE. Como se hizo el 13 de noviembre con las multitudinarias marchas en más de 50 ciudades, pero ahora los participantes se han multiplicado por diez, por veinte, en todo el territorio nacional.

Para que esto no se olvide, se propone adoptar, como se hace en el ámbito gubernamental, en todos nuestros espacios de comunicación, como lema, el siguiente: 2023 AÑO DE LA DEFENSA DEL INE.

Leer la nota Completa

Metro

By Metro

METRO es un sitio web internacional en donde destacan las noticias más relevantes de hoy, actualidad y diversos temas como deportes, politica, economía y más. Con información veráz y acertada en cada noticia de todo el mundo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *