sáb. May 16th, 2026

Janneth Quiroz Zamora, economista y financiera de profesión y afición

Este 18 de mayo, la Junta de Gobierno del Banco de México dará a conocer su tercera decisión de política monetaria del año. El consenso de analistas anticipa que no se anunciarán cambios en la meta de la Tasa de Interés Interbancaria Overnight, la cual se mantendría en 11.25 por ciento.

Esta decisión se dará luego de que en abril la inflación general descendiera a 6,25 por ciento y la subyacente a 7,67 por ciento. En el primer caso, la inflación alcanzó el nivel más bajo desde octubre de 2021; y, para el segundo, el indicador fue el más bajo desde julio del año pasado.

De materializarse la proyección, el ciclo alcista reciente se habría conformado con 15 alzas consecutivas en la tasa de interés, en las que pasó de 4.00 a 11.25 por ciento; y por 4 fases. De acuerdo con Jonathan Heath, vicegobernador de Banxico, la primera etapa comenzó con la normalización de la política monetaria en junio de 2021, con la Junta de Gobierno elevando su tasa de interés en 25 puntos básicos (pb), con lo que la meta pasó de 4.00 a 4.25 por ciento . En ese momento, la inflación general anual se ubicó en 5,88 por ciento, afectada por los choques de oferta generados por la pandemia del Covid-19, que generaron escasez de insumos y bienes finales. Durante esta fase se completaron 4 aumentos de la misma magnitud.

En una segunda etapa, el banco central aceleró el ritmo de aumento a 50 pb. Con ello, en diciembre de ese año, la tasa de interés de referencia quedó fijada en 5,50 por ciento, luego de que la inflación general aumentara a 7,36 por ciento. A lo largo de esta fase se realizaron 4 incrementos de medio punto porcentual cada uno.

En junio del año pasado, una vez que aumentaron las presiones de precios tras la invasión de Rusia a Ucrania y la inflación subió a 7,99 por ciento, comenzó la tercera etapa del ciclo de ajuste. El banco central anunció un alza de 75 pb por primera vez desde mayo de 2009, elevando la tasa a 7,75 por ciento. Repitió esta decisión 3 veces más, hasta que la meta fue del 10,00 por ciento. Durante esta fase, la inflación alcanzó un máximo de 8,70 por ciento en septiembre y, posteriormente, inició un descenso gradual hasta 7,80 por ciento, observado en noviembre pasado.

Una vez hubo más evidencias de que la inflación había tocado techo, se inició una cuarta fase, que ha estado enfocada a alcanzar el nivel óptimo de la tasa terminal. En diciembre, la Junta de Gobierno comenzó a moderar el ritmo alcista, concretando un aumento de sólo 50 pb. Así, la tasa objetiva se incrementó a 10,50 por ciento, mientras que la inflación general se ubicó en 7,82 por ciento. La decisión se repitió en febrero, pero en marzo se redujo nuevamente la magnitud del aumento, a 25 pb. Con ello, la tasa llegó a 11,25 por ciento, que es el nivel más alto desde mayo de 2001.

En la quinta etapa, el banco central mantendrá un manejo pasivo de su política monetaria. Es previsible que comience tan pronto como esta semana. Los argumentos que sustentan esta expectativa son: Yo) En el comunicado de prensa del 30 de marzo, la guía prospectiva para la próxima decisión estableció que “la Junta de Gobierno tomará su próxima decisión con base en el panorama inflacionario, considerando la posición monetaria ya alcanzada”. Al respecto, por un lado, la inflación ha mantenido su trayectoria descendente por 3 meses consecutivos y; por otro, la tasa real ex ante La moneda de corto plazo superó el rango estimado como neutral (1,8 a 3,4 por ciento) desde fines de septiembre de 2022 y se mantiene por encima del 6,0 por ciento, por lo que los efectos de la restricción monetaria comenzarán a manifestarse en la segunda mitad del año.

ii) A fines de abril, Victoria Rodríguez, gobernadora de Banxico, comentó en su comparecencia ante la Comisión de Hacienda y Crédito Público del Senado que la Junta de Gobierno estaba considerando pausar el ciclo alcista de la tasa de interés de referencia, ante las señales positivas en la inflación y la tasa monetaria. posición alcanzada. En ese mismo sentido, Jonathan Heath, vicegobernador del banco central, dijo en una entrevista que “aumentó significativamente la probabilidad de que la tasa que alcanzamos en marzo ya sea la tasa terminal que buscábamos”.

En el futuro, quedarían 2 fases para que concluya el ciclo monetario actual. En la sexta etapa se retomará la gestión activa. Porque la tasa real ex ante seguirá entrando en territorio restrictivo dada la esperada desinflación: “la tasa de referencia tendrá que comenzar a disminuir junto con las disminuciones en las expectativas inflacionarias, para mantener una tasa real ex ante superior al 6 por ciento, pero sin exceder el 7 por ciento”, según el Acta de la reunión de política monetaria celebrada el 9 de febrero.

Según el miembro de la Junta de Gobierno que hizo el comentario anterior, en la última fase se normalizaría la política monetaria y “se adoptaría una posición neutral, una vez alcanzada la meta de inflación”.

El momento en el que comenzarán estas 2 etapas es incierto, ya que hay dos escenarios posibles. En el primero, la economía tendría un “aterrizaje suave”, lo que implicaría que la inflación continúa cayendo gradualmente y que la tasa de interés se mantiene alta por un período prolongado. En el segundo, la economía se enfrentaría a una recesión, lo que provocaría una rápida caída de la inflación y un adelanto de los recortes de tipos de interés. Por lo tanto, en el futuro, la atención se centrará en las señales que apuntan hacia dónde se inclinará la balanza.

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