
Economista Jefe en BBVA México
Esta semana se anunció la inflación de la primera quincena de abril. Este es un buen dato que confirma que el proceso desinflacionario está en marcha en México. La inflación general cayó –en la comparación interanual– a 6,2 por ciento desde el 7,1 por ciento registrado a fines de marzo, lo que refuerza que el 8,7 por ciento observado en septiembre habría sido el pico de este ciclo inflacionario. Desglosando los datos presentados por el INEGI, podemos concluir que la inflación continuará con una tendencia a la baja.
Por lo general, para evaluar hacia dónde apuntan las tendencias de la inflación de mediano plazo, se analiza el comportamiento de la inflación subyacente, eliminando los elementos más volátiles de la canasta de precios, como los bienes agrícolas, la energía y las tarifas gubernamentales. La inflación subyacente había estado mostrando una importante resistencia a la baja, lo que explicaba por qué Banxico había seguido endureciendo su postura monetaria. Ahora la inflación subyacente también está disminuyendo. En marzo se situó en el 8,1 por ciento frente al 8,4 por ciento de febrero, mientras que en la primera quincena de abril descendió aún más hasta el 7,7 por ciento.
En el contexto de los choques de precios provocados por la pandemia, la inflación subyacente no resultó ser un buen indicador de la evolución futura del comportamiento de los precios debido a cambios importantes en los patrones de consumo de los hogares. Ahora que la inflación aún se ve afectada por estos ajustes, es más útil considerar la inflación mensual como una medida de tendencia utilizando alguna técnica de suavizado. Usando esta técnica, vemos claramente que la inflación mensual ha tenido una tendencia definida a la baja durante varios meses, pasando de niveles anualizados de más de 10 por ciento en mayo del año pasado a cerca de 4,0 por ciento en marzo. Otro muy buen indicador de la evolución de los precios es la inflación subyacente fundamental calculada por Banxico, la cual se construye con los precios de los bienes y servicios que están más correlacionados con el ciclo económico. Esta medida de la inflación también ha comenzado a disminuir.
Por otro lado, hubo gran preocupación por la alta inflación en los servicios, que se explicaba tanto por los cambios en los patrones de consumo antes mencionados como por las presiones en el mercado laboral. En este sentido, la primera quincena de abril también trajo la buena noticia de una disminución en la inflación de los servicios que, si bien se mantiene elevada con una tasa interanual de 5,4 por ciento, es inferior al 5,7 por ciento observado en marzo.
En síntesis, los indicadores de tendencia muestran que el proceso desinflacionario ha comenzado en México y que continuará en los próximos meses. Por eso creo que la inflación cerrará el año en niveles inferiores al 5,0 por ciento y me parece que esto se debe principalmente a que:
yo) Se han resuelto los cuellos de botella globales que dieron lugar a un exceso de demanda de diversos productos básicos.
yo) Las políticas monetarias y fiscales en los países avanzados se han vuelto menos laxas.
III) Los mercados de alimentos y energía se han adaptado al choque desatado por la invasión de Ucrania.
IV) La política monetaria en México ha alcanzado niveles muy restrictivos.
Esto ha significado que las expectativas de inflación de mediano plazo estén bien ancladas: según Banxico, estas se ubican en 3.6 por ciento, nivel similar al observado antes de que iniciara el proceso inflacionario.
Ante este escenario, el martes, tanto la gobernadora de Banxico, Victoria Rodríguez, como el vicegobernador, Jonathan Heath, enviaron señales claras de que el ciclo de aumentos ha terminado. Creo que su posición es correcta considerando el proceso desinflacionario ya mencionado, la posición monetaria alcanzada y el horizonte en el que la política monetaria tiene sus mayores efectos. En particular, estoy de acuerdo con el punto de Heath de que hay margen para desvincularse de la Fed, lo que implica que puede pausarse en mayo incluso si la Fed vuelve a subir la tasa ese mismo mes, como creo que sucederá.
Me parece que en los próximos meses Banxico debería empezar a pensar en implementar un ciclo de bajas. Habrá más espacio para seguir desvinculándose de la Fed. Sobre todo, considerando que si la postura monetaria alcanzada ya es suficiente, como han sugerido Rodríguez y Heath, se debe considerar que se endurecerá más en la medida en que la inflación siga cayendo y, con ella, las expectativas de corto plazo.
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