
Auditor Superior de la Federación
El Congreso Constituyente promulgó el 5 de febrero de 1917 en Querétaro, la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Cuando hablamos de la Constitución, nos encontramos con que es el principio jurídico más importante y base fundamental del estado de derecho. La palabra Constitución tiene dos significados principales: Constitución es sinónimo de realidad y expresa la forma concreta de ser y deber ser de una unidad estatal, en este sentido todo Estado tiene una Constitución, pero también significa norma jurídica fundamental, que comprende los principios básicos principios de la estructura del Estado y sus relaciones con los individuos. La declaración francesa de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789 dice: “la sociedad en la que no se garantizan los derechos del hombre, ni se establece la separación de los poderes del Estado, no tiene Constitución”.
El constitucionalismo tiene su origen en tres grandes movimientos que surgieron entre los siglos XVII y XVIII: la Revolución Inglesa (segunda mitad del siglo XVII); la Revolución Francesa (iniciada en 1789), y la Independencia de los Estados Unidos de América (1776). Movimientos que se caracterizaron por ser libertarios, y en ese sentido impactarán en las estructuras del Estado.
Por otra parte, conviene recordar casi doscientos años después de su origen, que en el constitucionalismo la atribución de tutela aparece en la Constitución de Cádiz de 1812, se reitera en la de 1824, y pasa a la de 1917. Posteriormente —20 años después— se denomina Auditoría Superior de la Federación, a partir del 20 de diciembre de 2000, con principios constitucionales. La ASF es hoy una institución dinámica, técnica, especializada, con autonomía de gestión y consolidada, que ha logrado mantener los más altos estándares de profesionalismo y eficiencia en el control superior de los recursos federales, aunado a la certeza de que su labor ha estado alejada de los recursos externos y influencias internas, es en fin uno de los grandes avances de nuestra Constitución en la rendición de cuentas, gracias a los constituyentes por haber creado esta noble institución.
Por otro lado, el control superior, aunque con otros nombres y estructuras, se mantuvo en los diversos documentos constitucionales que rigieron a nuestro país hasta la caída del Segundo Imperio Mexicano y la consolidación del Estado Mexicano. La Contaduría General de Hacienda, contemplada en la Constitución de 1857, se abrió paso al texto constitucional de 1917, el cual, en su texto original, otorgaba al Congreso General la facultad de expedir la Ley Orgánica de la Contaduría General de Hacienda. Hacienda y, de manera exclusiva, facultó a la Cámara de Diputados para vigilar su buen funcionamiento, a través de una Comisión exprofesional. La Contaduría General, a cargo de Gregorio Guerrero, funcionó hasta el 2 de septiembre de 2001, cuando pasó a ser la Auditoría Superior de la Federación, con la integración, funcionamiento y atribuciones previstas en el artículo 79 de la Constitución, las cuales fueron fortalecidas con el mandato constitucional reforma anticorrupción de mayo de 2015, que le permite auditar la transferencia de recursos federales a las entidades federativas y municipios, evaluar el cumplimiento de los planes y programas federales y emitir recomendaciones para mejorar la gestión pública, entre otras, las cuales se desarrollan en la Secretaría de Supervisión y Ley de Responsabilidad de la Federación.
La rendición de cuentas y el control gubernamental, junto con el buen gobierno, son constantes en nuestra historia constitucional, pues garantizan el correcto y transparente ejercicio de los recursos públicos, observando, esclareciendo y, en su caso, sancionando su uso indebido.
METRO es un sitio web internacional en donde destacan las noticias más relevantes de hoy, actualidad y diversos temas como deportes, politica, economía y más. Con información veráz y acertada en cada noticia de todo el mundo.
