jue. Jul 9th, 2026

La niña estaba con su novio en la sala. El padre de la niña le dice: “Hija, tu madre y yo acabamos de ser llamados para una reunión urgente del club. Tendremos que dejarlos solos durante unas horas. Pórtate bien”. Los señores se van y la pareja se queda sola en la casa. Se hace un largo silencio, y luego el niño le dice a la niña: “¿-Estás pensando lo mismo que yo?” “-Sí” -responde ella. con una sugerente sonrisa-.” -¡Excelente! -exclama el chico felizmente prendiendo la televisión-. ¡Me parecía que esta noche me iba a perder la novela!”… Será difícil encontrar una ciudad mexicana que no tenga un monumento -un edificio público, un templo, viejas casonas, espléndidas obras de arte merecedoras de conservación cuidadosa. Pero también será difícil encontrar una ciudad en la que no se haya cometido algún atentado bárbaro contra ese patrimonio que conviene preservar a toda costa. El descuido y la ignorancia suman sus efectos nocivos a los del paso del tiempo, y así estos valiosos bienes sufren demérito, y muchas veces acaban desapareciendo. La deficiente legislación, la negligencia de las autoridades y el interés lucrativo de los particulares también conspiran en la conservación del patrimonio histórico cultural de las ciudades mexicanas. Afortunadamente, cada vez más comunidades reconocen el valor de sus monumentos, y no solo tratan de cuidarlos, sino que hacen todo lo posible por realzar su belleza para que sean más apreciados. México, un país pobre en crisis, es en cambio inmensamente rico en testimonios del pasado que hablan de la historia, las tradiciones y la cultura en general de un pueblo cuyo espíritu ha sido objetivado en espléndidas obras. Preservarlos y entregarlos sin menoscabar a nuestros hijos es una tarea en la que todos debemos participar… El joven ternero le pregunta a un amigo: “-Oye: ¿Las ballenas tienen una especie de tubo que les sale del lomo a la superficie? ” . “No”, responde extrañado el amigo. No tienen ese tubo.” “-¡En el bosque!, exclama consternado el ternero. ¡Así que me fui… a un submarino!”… Don Algón le regaló a su amiguito, como regalo de cumpleaños, un ramo de 100 -billetes de pesos. “No está mal el regalo”, dice la niña. Pero me hubiera gustado más en verde”… El barco llegó a una isla desierta y el capitán encontró allí a unos náufragos, un niño y una niña que estaban al pie de una palmera cuyo tronco tenía 10 marcas hechas con un cuchillo.”-¡Vaya! exclama compasivo el capitán. ¿Han estado aquí 10 meses ya? “-Las marcas no se refieren al tiempo, capitán-. -aclara la chica sonrojada-. Acabamos de llegar ayer”….FIN.

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