jue. Ago 6th, 2026

La cantante estadounidense Taylor Swift dará varios conciertos en nuestro país. Sus canciones son anécdotas convertidas en canciones a través de las cuales no solo narra situaciones típicas de la vida, sino que también transmite mensajes “ocultos”. Sus fans, conocidos como “swifties”, son los encargados de descifrar y dar a conocer los mensajes que su cantante favorito les ha dejado a través de sus canciones.

Taylor es conocida por planificar cómo sorprenderá a sus fanáticos en todo lo que hace.

¿Qué les parece si esta vez nos convertimos en “swifties” y contamos la interacción entre el contribuyente y la autoridad usando frases de sus canciones?

Comenzaremos por la primera impresión, es decir, en el momento de su inscripción en el registro. En principio, “está encandilado, da igual que solo tenga 20 segundos o 20 años” como contribuyente, sabe que la autoridad “quiere tenerlo cerca, para siempre”.

Cuando falla la página del SAT, lo que a todos los contribuyentes les gustaría escuchar del SAT es: “hola, soy yo. Yo soy el problema”, sin embargo, sabemos que eso no sucederá. Cuando la autoridad ejerce sus facultades de comprobación y determina diferencias, si el contribuyente no las aclara, pueden convertirse en un crédito fiscal, es decir, la autoridad dice:

“Tenemos un problema y creo que no se puede solucionar, hay una gran diferencia y está claro que usted ha actuado de mala fe”, a lo que el contribuyente le dice: “Estoy empezando, aunque tengo un trastorno, usted está exagerando”. Luego de este acto de autoridad, el contribuyente queda “sin aliento, o con una cicatriz” lo que en la mayoría de los casos se traduce en una reducción de su cartera. Y como se puede imaginar, una vez que un contribuyente interactúa con la autoridad de esta manera “lo recordará, esos recuerdos lo acompañarán” por el resto de su existencia.

También puede darse el caso de que la autoridad, utilizando la información recabada en sus bases de datos, le informe al contribuyente: “Creo que lo hiciste, pero no puedo probarlo” y envía cartas de invitación esperando que el contribuyente corrija su situación; sin embargo, en muchas ocasiones la posición del contribuyente es “sin cuerpo, no hay delito” y la autoridad no tiene más remedio que buscar otro contribuyente.

Cuando el contribuyente deja de cumplir con sus obligaciones tributarias, le gustaría tener un acuerdo con la autoridad “para que nadie se entere de su conducta”. Sin embargo, el dictamen sobre cumplimiento de obligaciones se encarga de gritar a los cuatro vientos que tiene obligaciones que cumplir, lo que hace que otros contribuyentes no deseen interactuar con él por las implicaciones negativas que esto podría tener.

Cuando el contribuyente interactúa con una empresa que factura operaciones simuladas (EFO), le gustaría que “nadie sepa lo que hacen”, pero “nada dura para siempre”, la fiesta termina cuando la autoridad detecta la EFO y descubre la simulación.

Todos conocemos al menos a un contribuyente que “en algún momento, después de cometer varios errores, la autoridad lo detectó”, a pesar de que “sabía que estaba en problemas”, tuvo la suerte de salirse con la suya. Sin embargo, no te confíes, ya que si bien estos casos existen, son lo de menos. Cuando la autoridad tiene certeza en la omisión del cumplimiento de las obligaciones tributarias, suele ser despiadada con el contribuyente.

Por último, usaremos algunos de los títulos de sus canciones para identificar puntos clave para una relación saludable con la autoridad fiscal.

1. No realizar operaciones con EFOS. “Asuntos ilícitos”

2. No mientas en tu relación con la autoridad fiscal. “Mentiría”

3. El desconocimiento de las leyes tributarias no lo exime de responsabilidad. “inocente”

4. Si hiciste algo mal y crees que las autoridades lo saben, probablemente ya lo saben. “Creo que él sabe”

5. Cuando se interactúa con la autoridad, lo mejor es estar bien asesorado. “Ojos abiertos”

6. No hay contribuyente ni operación despreciada por la autoridad. “Exilio”

7. No importa cómo veas o justifiques una operación, si en el fondo está mal, estará mal. “Llámalo como quieras”

8. La oficina de impuestos será tu socio y te acompañará durante toda tu vida, incluso después. “Nosotros dos”

9. Para la autoridad, el contribuyente es el único responsable de sus actos, no sus asesores, ni su contador. “No me culpes”

10. Conserve la documentación que sustente sus operaciones, será indispensable para atender cualquier interacción con la autoridad. “Esperar”

Espero que estas líneas hayan sido de ayuda para que los “swifties” se familiaricen y se involucren con las letras de su artista favorito, así lo hagan también con el tema fiscal. Aunque es un tema que gusta a pocos, hay que recordar la famosa frase de Benjamin Franklin: “las únicas cosas seguras en la vida son los impuestos y la muerte”. Y para los que no son “swifties”, tengan en cuenta la magnitud y el alcance que un artista puede tener en nuestras vidas, solo miren el beneficio económico que dejará la gira “Eras” en todas las ciudades donde se presentará.

¿Has encontrado el mensaje oculto? Déjame darte una pista: junta las letras que están en negrita.

El autor es Contador Público especializado en temas tributarios.

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