dom. Ago 23rd, 2026

La Terminal 4 (T4) del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, de nombre Felipe Ángeles, propiedad de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) es, como estaba previsto, un fracaso absoluto.}

En 2022, para evitar que la T4 presente números rojos, se le inyectaron 564 millones de pesos del presupuesto federal, con el fin de evitar artificialmente pérdidas en los meses de enero a septiembre.

T3 es Toluca y T1 y T2 están en el Aeropuerto CDMX Benito Juárez. El primero, que se puso en marcha en el Gobierno de Vicente Fox (2000-2006), ha resultado un fracaso, como ahora T4.

Diversos estudios técnicos muestran, de manera concluyente, que la solución definitiva al problema del tráfico aéreo en la CDMX fue el aeropuerto que se construyó sobre parte del lago de Texcoco.

Y que también fue, contrariamente a lo que señala el actual gobierno, como varios especialistas que han trabajado en el lago vienen proponiendo desde hace muchos años, la mejor estrategia para rescatarlo y preservarlo.}

El monto que recibió T4, propiedad de la Sedena, para no tener pérdidas, equivale a 46 veces el recurso que le fue transferido en 2021, que fue de poco menos de 13 millones de pesos, que para mantener en operación a este elefante nacido muerto .

El traspaso de recursos de la SHCP es necesario porque la T4 cuesta mucho más de lo que ingresa, que en 2022 fue de 46 millones 617 mil pesos, que es menos del 10% de lo que requiere su operación.

Lo que cuesta T4 es doce veces más de lo que gana ahora y los estudios económicos muestran que, en el mejor de los casos, para alcanzar un punto de equilibrio en su funcionamiento, sin pagar costes de construcción, se necesitarán 20 años más.

Este elefante blanco particularmente costoso es una de las obras favoritas del Presidente, quien siendo jefe de gobierno se alió con la comunidad de San Mateo Atenco, para impedir la construcción del aeropuerto durante el sexenio de Vicente Fox.

En su visión, la mayor parte del aeropuerto debería permanecer en territorio de la CDMX y no en el Estado de México. T1 y T2, como unidad de negocio, son el mayor empleador de la capital del país.

Ahora la T3 en el Estado de México y la T4 en el Estado de Hidalgo son radicalmente marginales en relación a la cantidad de pasajeros que reciben la T1 y la T2. El presidente es consciente de ello.

La Sedena nunca debió aceptar la propiedad de este elefante blanco, aunque ya era dueña de la base Santa Lucía donde se construyó.

Generales activos me han dicho que el Ejército no quiere ser visto por la sociedad como una organización que recibe cientos de millones de pesos al año, para mantener esta mala decisión de su actual comandante en jefe.

También me aseguran que con un alto nivel de posibilidad, quien sea el próximo Secretario de Defensa, si no repite el actual, que se ha propuesto, entregará la administración de la T4 a una instancia del gobierno federal.

Twitter: @RubénAguilar

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