Cuando Reina probó que el fentanilo se combinó con cristal. Nadie le dijo, pero sintió la diferencia de inmediato, el sabor era diferente, se acostó en el suelo y comenzó a vomitar.
“I No sabía sobre el fentanilo”. Contó desde una Unidad del Centro de Rehabilitación para Alcohólicos y Drogadictos (UCRAD) en Sonora donde lleva un año y cuatro meses en tratamiento. “Hasta que viví aquí Me di cuenta de lo que habían mezclado”
Como ella, decenas de personas en la frontera con Estados Unidos sin saberlo toma fentanilo. Centros de Rehabilitación y Organizaciones No Gubernamentales (ONG), como Prevencasa y Verter, confirmaron a Grupo Fórmula que la crisis del fentanilo solo ha crecido en el norte del país, donde se haya introducido esta droga mezclada con heroína o metanfetamina.
Prevencasa, en Tijuana, informó que de las 500 personas con las que trabajan en programas de reducción de daños, donde ofrecen jeringas e insumos limpios para garantizar el derecho a la salud de los consumidores, más del 90 por ciento afirma consumir fentanilo.
“Hay uso de fentanilo en el norte”, dijo Lilia Pacheco de Prevencasa. “Casi todo el mundo lo usa”.
Entre 2016 y 2021, esta ONG, junto a los investigadores Joseph Friedman y Clara Fleiz, llevó a cabo un estudio que reveló un aumento del 20 por ciento en tasas sobredosis de opioides en Tijuana.
Advirtieron una cosa: “el aumento de los fentanilos fabricados ilícitamente era motivo de preocupación urgente”ya que muchas de las sobredosis terminaron catalogadas como “paros cardíacos”.
El fentanilo es un opioide sintético que fue creado para uso médicopero, qué es esto 50 a 100 veces más potente que la morfina y 25 veces más intenso que la heroína.
“Es un analgésico muy potente, pero si lo desviamos de su uso médico puede ser muy dañino para la salud y puede llevar a una persona a una sobredosis”, dijo Clara Fleiz, investigadora en Ciencias Médicas de la Universidad Nacional Autónoma de México. México. (UNAM). “Su tasa de letalidad es muy alta, y superior a la de otras sustancias, incluida la heroína”.
Fleiz coordinó el primer estudio que verificó la presencia de fentanilo para consumo en la frontera norte. Era octubre de 2017 y el 93 por ciento de las 750 jeringas, analizado en Tijuana, contenían “China White” mezclada con fentanilo.
En ese momento intervino en 20 sobredosis de noviembre de 2018 a abril de 2019. Sin embargo, de 2021 a 2022, Verter, una organización que reside en Mexicali, reportó haber atendido 1,200 sobredosis de opioides.
Ni a ellos ni a Prevencasa se les ha sabido del aumento de casos, pero sus programas de reducción de daños y centros de rehabilitación son los que afrontan la crisis en la frontera en medio de la violencia desmedida del crimen organizado.
La llegada del fentanilo: el mercado de consumo
El interés político por el consumo de fentanilo en México llegó con la reciente propuesta del republicano Dan Crenshaw, para autorizar el uso de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos contra los cárteles mexicanos que mueven esta droga en ambas naciones.
Ante esto, el Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), negó uso generalizado de fentanilo y aseguró que este “solo” se presentó en algunas ciudades.
“Nosotros no tenemos el problema que sufre Estados Unidos”, dijo en una conferencia matutina.
Las autoridades estadounidenses registraron un aumento de 36 mil a 107,000 muertes por sobredosis de opioides sintéticos de 2019 a 2021, decenas de ellos por fentanilo. En Mexico hay pocos estudios sobre el tema, por no hablar de los registros oficiales sobre cuánto fentanilo se consume, las consecuencias o las vidas perdidas por descuidar la crisis.
“Es un problema, está aquí y nos enfrentamos solos de una manera muy fuerte por más de dos años”, dijo Said Slil, fundador de Verter AC en Mexicali, Baja California, quien recuerda que al inicio del sexenio López Obrador dejó de tener apoyo gubernamental para la reducción de daños en la frontera.
“La gente no buscaba fentanilo, es una contaminación que hace el crimen organizado”, subrayó.
En Mexicali cuatro personas murieron por sobredosis entre 2019 y 2021. cuatro de los 464 que sobrevivieron gracias a que Verter les dio Nalaxoneel antídoto que frena los efectos de cualquier opioide, pero en México solo se compra con receta médica.
Es probable que las cifras sean aún más altas, ya que los estudios apenas alcanzan una parte sociodemográfica de la frontera
Aun así, en comparación con las sobredosis anteriores a la COVID-19, Verter registró un aumento del 30 por ciento a la par con un aumento en las incautaciones de fentanilo en la región.
Los especialistas señalan que el crimen organizado utiliza la mezcla de fentanilo con otras drogas para enganchar a los consumidores e introducir en el mercado esta droga, que si bien no está muy difundida en todo el país, ya permea a los estados fronterizos.
“Exponer a las personas sin su conocimiento crea un mercado de consumo, una demanda. Llevamos más de tres años diciendo y no se ha hecho nada.”, dijo Fleiz, coordinadora del estudio “Cuqueando la chiva: contextos de consumo de heroína en la frontera norte de México”.
Estigma y violación de los derechos humanos
En medio de este panorama, los Centros y ONG buscan proteger los derechos humanos de los consumidores, quienes además de ver vulnerado su derecho a la salud, también luchan contra la discriminación y el abuso policial en la frontera.
Entre 2019 y 2020, Marina del Pilar Ávila, entonces alcaldesa de Mexicali, estableció un programa que encerraron a cientos de personas en las calles y usuarios de drogas en centros de rehabilitación en contra de su voluntad
“Lo que hizo fue limpiar” denunció el fundador de Verter, quien obtuvo la primera recomendación en América Latina de una comisión de derechos humanos para confirmar abusos del Gobierno y la Policía Municipal de Mexicali.
“Su plan era sacar del Centro Histórico a las personas que consumen sustancias”, explicó. “Con la ayuda de la Policía Municipal detuvieron a las personas y en lugar de llevarlas a un juzgado, las llevaron a un centro de rehabilitación en contra de su voluntad. Tenemos 600 casos documentados”.
Las cosas no son muy diferentes en la frontera de Tijuana. Fleiz explicó que los abusos de poder son constantes en esa ciudad
“Comunidad tiene a la policía encima todos los días”, subrayó, porque muchas veces no se entiende ¿Qué es una dependencia a los opioides o al cristal? y las personas son arrestadas bajo estigmas y estereotipos.
“Lo que tienes en la frontera son arrestos constantes. En el estudio que hicimos sobre la heroína, casi el 90 por ciento nos dijo que alguna vez los había detenido la policía”, explicó.
Esta es una imagen general, pero al estudiar grupos vulnerables como mujeres, indígenas y mujeres trans, abuso sexual y la violencia aumenta en medio de constantes violaciones y discriminación que sufren tanto de los consumidores como de las propias autoridades.
El ‘antídoto’ de fentanilo no está donde debería estar
Entre las calles Donato Guerra y E Urueta en Ciudad Juárez, Chihuahua, se encuentra el Centro de Tratamiento de Adicciones Raibuun lugar donde cada tres meses ingresan entre 35 y 40 personas.
“Es un error pensar que (el fentanilo) no es tan fuerte”, explicó Luis Antonio Esparza, director del centro, quien calculó que El 80 por ciento de los ingresados consumen sustancias mezclado con esta droga.
Muchas de las personas que sufren una sobredosis requieren hasta dos o tres nalaxonas para sobrevivir y los que no tienen acceso al consumo de drogas medidas de alto riesgo físico para evitar la muerte.
“Se inyectan agua salada”explicó Clara Fleiz, cuyo estudio encontró que solo 1.2 por ciento de los que sufrieron una sobredosis en Tijuana usaron Naloxona; mientras que a El 32 por ciento se inyectó sal. para salir de ese estado.
“Ya se experimentó en el laboratorio con roedores y se comprobó que la sal retrasa la muerte, solo la retrasa, pero hay quien aplica hielo en los genitales, golpes en las plantas de los pies o bofetadas” para evitar la muerte. , él explicó.
La naloxona es capaz de bloquear los efectos de cualquier opioidepero es un medicamento considerado por la Ley General de Salud como un psicotrópico, lo que implica que su precio es alto y su venta sólo se permite con receta médica.
“Es como el mundo al revés: el antídoto que salva la vida, pero en nuestra ley es un psicotrópico y no está al alcance de quien lo necesita”, explicó.
Las ONG han hecho diversas campañas de reivindicación y sensibilización sobre la liberación de Nalaxonacomo parte de una estrategia que aborde las crecientes sobredosis.
Sin embargo, al permanecer bajo llave, se ven obligados a adquirir la droga de los gobiernos de los Estados Unidos y Canadádonde los programas de reducción de riesgos sí reciben apoyo.
Los efectos del fentanilo: la…
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